Riego

Evolución del riego tecnificado

Si bien es cierto la oferta hídrica como primera impresión es inmensamente superior en el sur de Chile, no debemos olvidar que los objetivos de producción son distintos en la medida que nos acercamos a la zona lechera de nuestro país.

Por eso, siempre es complejo un análisis cualitativo sobre si es mejor regar cultivos tradicionales en la zona centro o praderas para alimentación animal en el sur, ya que las diferencias son ciertamente marcadas, tanto en el objetivo como en la percepción de mejora productiva. Para un productor lechero claramente invertir en riego es más complejo que para un productor de maíz grano o remolacha azucarera, pero ¿es realmente tan distinto el beneficio para uno sobre el otro? Esta respuesta parece sencilla y probablemente la matemática nos entregue cierta tendencia hacía el riego tecnificado en cultivos tradicionales, no obstante regar hoy en el sur de Chile ya no es lo mismo que hace diez años. La experiencia nos ha mostrado los múltiples beneficios que ha traído para el productor lechero. La distribución de precipitaciones en el sur claramente ya no es la de tiempos pasados, la misma industria ha cambiado exigiendo mayor calidad de leche, y sin duda el riego ha sido fundamental para complementar y dar potencial al desarrollo de variedades especializadas de praderas, como también para entregar condiciones para que la genética animal exprese su máximo rendimiento en predios con sistemas intensivos, donde cada vez se hace menos complejo tener más litros de leche por hectárea.

Podemos entonces asegurar que predios sin praderas de alta producción, no expresarán su máximo rendimiento, aunque existieran las mejores condiciones de fertilización. Visto así entonces, un predio que posea niveles tecnológicos altos no debería demostrar su real poder productivo, si no hasta que posea riego tecnificado, esto considerando la realidad de los niveles de precipitación actuales para la zona sur.

En este sentido, el riego en el sur de Chile ha evolucionado de manera significativa. En la actualidad el objetivo ya no puede ser mantener la pradera o asegurar mantener rendimientos en periodos de sequía, hoy vamos allá y debemos comprometer nuestros esfuerzos en regar con precisión, siendo conscientes del potencial productivo del agua, la que no sólo aporta seguridad, si no una mejora efectiva en rendimientos, esto independiente de lo bueno o malo que sea la temporada en términos climáticos.

Expuesto lo anterior, debemos entender que el riego tecnificado está en lo más alto de la evolución positiva de un sistema agrícola y/o ganadero, pero requiere de energía para su operación. Se infiere entonces un costo operativo permanente que debe ser controlado, dado que ya sea con electricidad o combustible, su valor no tiende a disminuir.

Para esto, nuestros ya tradicionales y probados sistemas de riego por aspersión (pivotes Bauer, potes K-line), no sólo deben ser diseñados pensando en más capacidad de reposición hídrica, sino que además deben estar asociados a dispositivos de control de gasto energético, mejor aún si esto se abastece por energías renovables y además consecuentemente con las tecnologías actuales, considerado el concepto de la internet de las plantas (INSTACROPS), que nos entrega de manera inteligente datos meteorológicos y de humedad de suelo procesados, con el fin de generar mayor claridad para la toma de decisiones. Permitiéndonos desarrollar vía recomendaciones, programas de riegos óptimos que reducen al máximo las horas de funcionamiento de nuestros sistemas, optimizando producción y reduciendo costos significativamente.

Cooprinsem, líder en sistemas de riego por aspersión en el sur de Chile, junto a su equipo de ingenieros y técnicos, han acompañado desde los inicios del riego en la zona a múltiples productores, estando siempre en la delantera en lo que se refiere a desarrollo tecnológico. Como cooperativa, hemos sido actores activos de la evolución del riego en el país, fomentando la tecnificación en predios destinados a la producción para la industria de la leche y la carne. Nuestras más de veinte mil hectáreas regadas con nuestras prestigiosas representaciones, sumadas a nuestro experimentado equipo nos avalan y nos permiten seguir siendo la empresa más confiable del mercado.