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Los sí de la nutrición

EDGARDO DUVAUCHELLE Gerente Comercial de Nutrial

¿Cómo lograr la eficiencia en la nutrición, en un momento de rentabilidad más compleja?

Como empresa inserta en el mundo lácteo, hace varios años hemos desarrollado algunos principios y filosofías que nos mueven y que le da vida a nuestro quehacer como equipo de trabajo, que consisten en promover sistemas, productos y desarrollos que mejoren “la producción por día de vida”. El concepto significa dividir la totalidad de la producción láctea de una vaca lechera, por el tiempo en días entre el nacimiento y su eliminación. La mejora de este sólo indicador que en realidad engloba a todo un sistema productivo es  “eficiencia pura” en el sentido más amplio de esa palabra, pues identifica a una de las principales palancas de rentabilidad del mundo lechero y busca, a través de manejos y decisiones producir “más con menos”. Para mejorar y aumentar la producción por día de vida debo tener:

a) Una muy buena crianza de terneras en el tiempo más breve posible, alimentándolas con un alto contenido de lácteos el primer mes de vida, recrías bien manejadas que logran en el tiempo más breve posible pesos adecuados para el encaste, lo que asegura disminuir al máximo esta etapa improductiva del animal, que es la crianza y que además es el segundo costo más importante en una lechería después de la alimentación, además de lo anterior es imprescindible además lograr buenos pesos al primer parto, que aseguran una buena primera lactancia y buen desempeño reproductivo.

Por otro lado, lo que también significa mejorar la producción por día de vida, es:

b) Llevar al  máximo la producción láctea por lactancia, acorde al sistema productivo que se haya implementado, ya sea pastoril, estabulado o mixto, con el tipo de vaca más adecuado para cada uno. Esto se consigue con una vaca bien alimentada y aplicando todas las tecnologías disponibles a nivel de forrajes, de dietas, manejos y productos que permitan una buena producción y una optima reproducción. Es bueno recordar que, en la primera etapa de la lactancia por cada kilo de materia seca consumida, la vaca tiene la capacidad de transformarla hasta en 1,6 kilos de leche, lo que nuevamente es eficiencia pura, por lo tanto, una posible decisión consiente de subalimentarla lo único que provoca es un mejoramiento temporal, fugaz y breve del flujo de caja, pero una pérdida de rentabilidad muy importante, pues significa trasformar un sistema naturalmente eficiente, con tasas de transformación de 1:1,6-1,35 (MS/Kg Leche) a otros naturalmente ineficientes con tasas de 1:1, lo que es un error. Hay que pensar, que es un hecho establecido que por cada kilo de materia seca adicional de consumo al pick de producción son 2,5 litros más de leche y por cada litro adicional podemos lograr entre 200 a 250 litros más en la lactancia. Este es el motivo de fondo que hace tan lógico hacer coincidir la etapa de máxima eficiencia de conversión lechera de las vacas con la etapa de máxima disponibilidad y calidad forrajera, en los sistemas pastoriles mixtos primaverales y también porque es tan importante en el foco en la reproducción en sistemas que no son estacionales. Por último, lo que también significa mejorar la producción por día de vida, es

c) Trabajar fuertemente en aumentar el NOP de eliminación, es decir disminuir la tasa de eliminación, dado a que como ya dijimos, por un lado, el costo de reposición es el segundo más alto en una lechería y mejorar este ítem significa tener la posibilidad de criar menos o vender más reposición, y por otro lado vacas con más lactancias y maduras, significa más producción y mejor reproducción. Para lograr trabajar bien este tema hay que entender que es necesario producir con más foco en salud, para ello sistemas que contemplen la producción e inclusión de mayor cantidad forrajes de mejor calidad y/o pastoreo en la dieta es necesario, donde el uso de buffes y adsorbente de micotoxinas es muy importante y establecer manejos y productos que mejoren el status inmunológico, hormonal y la salud podal son fundamentales, pues la reproducción, mastitis y cojeras representan casi el 80% de las causas de eliminación.

¡Creo que estar mirando permanentemente la producción por día de vida y el NOP de eliminación es importante, siempre!

Ahora, cuando el viento de la rentabilidad sopla en contra, en donde la tasa de aumento de los costos de insumos y concentrados muestra una pendiente mayor que la del aumento del precio de la leche, las decisiones empresariales son complejas, porque al igual que ocurre en la economía, las medidas más correctas suelen ser contraintuitivas. Lo que primero nace hacer es bajar los costos, lo que es muy correcto siempre y cuando esos ahorros no impactan en la productividad y eficiencia, lo que ocurre cuando se racionaliza una estructura exagerada o se regula un nivel de carga excesivo, incentivado por un buen periodo anterior o se decide sustituir forraje o granos comprados por producción propia, pero lamentablemente muchas de las medidas que se toman justamente apuntan a dejar de producir forrajes o ya no tener una vaca bien alimentada, lo que es un profundo error.

Algunas de las medidas, que se pueden tomar en estas etapas más complejas consisten en hacer bastante más eficiente el uso del alimento, a través del uso de paquetes enzimáticos especializados, que hoy tienen costos razonables, que mejoran sustancialmente la digestibilidad de los forrajes y los granos, pues justamente este ítem, sobre todo en lo referente a los forrajes, suele determinar la rentabilidad del sistema de producción de leche. Estas tecnologías que se usan hace décadas en monogástricos como herramientas que mejoran la rentabilidad desde la dieta, es relativamente nueva en rumiantes. En el caso de las vacas lecheras estas tecnologías aumentan la digestibilidad de la ingesta, la producción láctea y de sólidos, la eficiencia de conversión, la persistencia de las lactancias y la condición corporal, lo que resulta en producir más a un menor costo por litros producido.

Otra medida que tiene una gran consistencia a nivel científico y de terreno, que ha ido ganando mucho terreno es el uso de Reashure (Colina Protegida) durante el periodo de transición. Esta medida de manejo genera una serie de mejoras a nivel de la función hepática, la absorción intestinal y la secreción láctea del alveolo mamario de la vaca, donde su uso en el pre e idealmente también en el post-parto, provoca una eficiencia metabólica que genera al menos 500 litros más por lactancia, lo que significa un retorno a la inversión de casi 10:1.

Por último, una tecnología que se ha ido incorporando con fuerza estos últimos años es el balance de aminoácidos en sistemas estabulados y los mixtos pastoriles de alta producción de sólidos. En este punto es necesario indicar que la correcta suplementación de lisina y metionina protegida pre y post-parto, produce mayor consumo, producción de leche, de sólidos y salud, paro además un ahorro en el uso de la proteína, cuando su uso se extiende más allá. El uso de esta última tecnología es muy interesante, pero debe ser incorporada con profesionalismo, con el apoyo de asesores o de empresas que den un buen soporte.

YAMAL MEDINA Gerente General SANO

En otoño-invierno, ¿qué recomendaciones compartirías para desarrollar una adecuada suplementación estratégica? ¿Por qué es importante hacerla?

La primera consideración es equilibrar la dieta en función de los requerimientos y no afectar la estabilidad ruminal, siendo esto la  base para un óptimo desempeño productivo. Respecto de otoño e invierno, debemos diferenciar y atender de forma especial cada periodo. En otoño normalmente nos encontramos con pasturas “tiernas” con un contenido de MS entre 12 y 14% en promedio, niveles medios o bajos de fibra y proteína > a 23%, siendo muy importante considerar que gran parte corresponde a proteína soluble. En casos donde el exceso de proteína no es corregido con un balance nutricional, puede presentarse una disminución en la producción de leche por el alto costo energético que representa la conversión de amonio a urea. Esto es comprobable mediante los reportes de urea que observamos en leche con valores > 350 mg/l. Adicionalmente, puede también presentarse una acumulación de nitratos en  la pradera, afectando el consumo y en casos severos puede ocasionar intoxicación y muerte. Algunas recomendaciones durante otoño son: analice periódicamente su pradera y forrajes disponibles. Si dispone de ensilaje de maíz, es una excelente alternativa a considerar como fuente de energía y fibra digestible, incorpore materias primas energéticas y/o concentrados energéticos preferentemente libres de urea, asegure un aporte de fibra efectiva durante toda la temporada y chequee regularmente el nivel de urea en leche.

Respecto al invierno, sostener la producción y mantener la condición corporal son dos de los desafíos más importantes. La disponibilidad de pradera también se ve reducida y es frecuente someter los animales a confinamiento estabulado o en potreros de sacrificio. En algunos casos, la utilización estratégica de cultivos suplementarios como raps forrajero y coles resultan de gran ayuda para reducir los periodos de confinamiento y permitir un “descanso” a la pradera, a la vez que, permiten también reducir la inclusión de forrajes conservados resultando en menores costos de alimentación.

En un momento de costos altos de insumos, ¿cómo avanzar en una nutrición efectiva y de excelencia?

La volatilidad del mercado y los elevados costos de las materias primas tradicionales ha obligado a los productores a buscar diversas alternativas para la suplementación. Se han adoptado nuevos insumos que antes parecían exclusivos para la zona central y también se presenta una mayor aceptación al uso de aditivos nutricionales. Hoy más que nunca, se hace necesario maximizar la utilización de los recursos propios y proyectar su uso estratégico durante cada periodo para cumplir los requerimientos de cada categoría. Es clave contar con un correcto balance forrajero y conocer en detalle la composición nutricional de cada alimento para equilibrar la alimentación. En este sentido, analizar de forma regular sus forrajes y demás alimentos le permitirá enfocar la suplementación a lo que “falta”, haciendo un uso adecuado de sus recursos.

Una excelente estrategia para una suplementación efectiva y rentable corresponde al uso de la “PMR” (ración parcialmente mezclada), que ofrece innumerables ventajas para vacas en pastoreo. Su utilización impacta positivamente en la eficiencia de alimentación, mejora la producción de leche y sólidos totales, manteniendo la estabilidad ruminal y salud general del rebaño. De igual manera, la utilización en ganado de carne ofrece mejoras significativas en las ganancias de peso diaria.

En Sano contamos con tecnología de punta en la valoración nutricional de sus alimentos con un moderno laboratorio para análisis de forrajes y materias primas, sumado a nuestro concepto de asesoría personalizada podemos desarrollar junto a usted estrategias que permitan mejorar su rentabilidad.