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Preparando los partos de otoño
Se acerca la temporada de partos y de prepartos un momento importante no solo en sus manejos, sino también en su duración. Para lograr su estado óptimo de 21 a 28 días, es crucial conocer con exactitud la fecha probable de parto, es decir; llevar registro de inseminación o cubierta y facilitar diagnósticos de gestación tempranos y certeros. Según información obtenida en 38 rebaños lecheros del sur de Chile, el 50% de las vacas permanecen en el grupo preparto entre 20 y 33 días. Sin embargo, un 25% no alcanza a permanecer el óptimo recomendado y el 25% restante lo excede (Periodo de Transición, UACh – Consorcio Lechero, 2017).
La doctora Pilar Sepúlveda, investigadora y docente de la Universidad Austral de Chile y miembro del Comité de Bienestar Animal del Consorcio Lechero, nos compartió recomendaciones para enfrentar adecuadamente el período de partos de otoño:
Poner atención a las necesidades nutricionales de las vacas y vaquillas.
Durante el periodo preparto, el consumo de alimento disminuye y los requerimientos de energía por concepto de crecimiento fetal aumentan. Para mantener un balance energético, la densidad energética de la dieta se debe incrementar en las últimas semanas de gestación. Su incremento estimula el crecimiento de las papilas ruminales y la adaptación de la microflora ruminal.
Controlar la condición corporal (CC).
Para vacas de raza holstein, la CC óptima al momento del secado es de 3,0 puntos (escala de 1 a 5 puntos). Este puntaje debe ser mantenido o incrementado en un máximo de 0,25 puntos para alcanzar la CC de 3,0 a 3,25 al parto. Tanto las vacas obesas como las de baja CC al parto muestran riesgo de trastornos metabólicos y enfermedades, reducción en la producción láctea y tasa de concepción e incremento de distocias.
Conversar con el médico veterinario asesor del programa de salud en el rebaño.
Esto para poder identificar de manera temprana los puntos críticos del sistema y planificar estrategias de manejo.
Inspeccionar el estado de las instalaciones.
El confort de la vaca no solo es importante en sistemas de estabulación permanente, sino también para rebaños en sistemas pastoriles. En este periodo es aconsejable minimizar la exposición a factores estresantes, como la competencia por el alimento, agua o lugar para echarse. Es conveniente disponer de corrales de parto o maternidades que cuenten con superficies de descanso secas, cómodas y en buenas condiciones higiénicas, disminuyendo los riesgos de enfermedades infecciosas posparto como mastitis clínica y metritis, además de permitir un mejor monitoreo de los partos e identificar vacas que requieran asistencia.
Revisar el stock de implementos a utilizar en el parto.
Realizar un inventario de implementos que puedan ser necesarios una vez que los partos comiencen en el predio como mangas plásticas, lubricante obstétrico, cadenas o cuerdas obstétricas, alimentadores esofágicos y mamaderas.
Capacitar al personal encargado de los partos.
La clave es asegurar un adecuado bienestar durante el parto y, para lograr esto, es esencial que la persona encargada de los partos observe y conozca las fases normales para poder identificar partos problemáticos o que requieren asistencia. No olvidar que el parto es un proceso natural que normalmente no requiere ayuda.
Planificar y proporcionar sombra durante los meses de verano.
La exposición a altas temperaturas y alta radiación solar afectan no solo el bienestar, sino la salud y productividad futura de la vaca y su cría.
Asegurarse de tener calostro o productos de reemplazo de calostro de ser necesario.
Un porcentaje importante de terneros muere a causa de enfermedades infecciosas debido a que han recibido calostro de calidad inadecuada. La capacidad del ternero para absorber inmunoglobulinas a través del intestino disminuye rápidamente de 6 a 12 horas después del nacimiento. Por lo tanto, es fundamental que el ternero reciba calostro de buena calidad durante este tiempo.
