Opinión y columnas

Lechería 2.0: Revalorizando y proyectando el futuro

E n el último año, debido a la pandemia, hemos tenido tiempo para revalorizar las cosas buenas que se estaban haciendo y que estaban guiándonos hacia un camino mejor. En este sentido me gustaría enumerar una serie de hitos dignos de resaltar y ponerlos en perspectiva hacia el futuro y lo que se espera de la actividad lechera 2.0.

En primer lugar, una cosa que ha sido relevada este último año, en donde la preferencia de los consumidores ha ido en búsqueda de alimentos que no tan solo cumplan su rol en nutrición sino que también aporten algo extra a la salud y es justamente en este ámbito donde la leche resalta, siendo uno de los alimentos más completos e indispensable a lo largo de toda nuestra vida, aportando en promedio 87% de agua, 4,2% de lactosa, 3,5% proteína, 4% de grasa y 0,8% minerales, destacando dentro de los micronutrientes los niveles de magnesio, selenio, yodo y 0,1 % de vitaminas como riboflavina, vitamina A, folato y, por supuesto, vitamina D.

Debemos tomar en cuenta el estudio que mostró que más del 78% de los niños de tres importantes regiones de Chile presentan bajos niveles de esta vitamina, la cual es crucial para mantener el sistema inmunológico. Además, ha sido relevado su aporte en ácidos grasos como el CLA (ácido linoleico conjugado) que puede tener efectos positivos sobre enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, la reducción del riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, entre otras.

En términos de producción de alimentos lácteos, en el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) estamos aportando en áreas como el análisis nutricional, destacando la medición de ácidos grasos en leche y el uso de la metodología NIRS (infrarrojo cercano), evaluaciones de inocuidad y el desarrollo de productos, lo que en su conjunto permite agregar valor a las materias primas. Por otro lado, la versatilidad de los lácteos en su consumo diario podrían estar explicando el aumento en la demanda que se ha registrado en el último año, en el que las familias han vuelto a preparar los alimentos en casa, privilegiando los lácteos dentro de sus compras. En este sentido, a nivel nacional también ha sido un aporte la ley de etiquetado de alimentos que permite a los consumidores informarse y muchas veces preferir los lácteos de origen natural y procedencia nacional, poniendo una vez más en el tapete el valor de la producción lechera en base a pradera, que esperamos tenga un mayor impulso aún si se obtiene el sello de origen para la leche “VQP” (de Vacas Que Pastorean), al que postularon los productores de la zona sur, gracias a un trabajo colaborativo con el Gobierno Regional de Los Lagos, la Seremía de Agricultura y el INIA. También esta ley permite a los consumidores tener mayor información y mejorar la trazabilidad de los productos, ya que diferencia claramente los productos lácteos de otros productos que son sucedáneos, siguiendo la definición de “Leche y lácteos”, incorporada en la última actualización del reglamento sanitario de los alimentos, por lo tanto, podemos decir que la industria lechera va de la mano de los cambios normativos del Ministerio de Salud. En este sentido desde INIA queremos impulsar el área de inocuidad, autenticidad y trazabilidad por lo que buscaremos las formas y apoyoss para adjudicar una propuesta que nos ayude a formar un centro de referencia regional en esta materia. Por otra parte, debemos destacar los avances hacia una producción pecuaria ambientalmente amigable. Existe una agenda de sustentabilidad que ha sido liderada por distintos actores del rubro lechero y que va avanzando de acuerdo a las exigencias de la sociedad, los consumidores y también de los cambios que se requieren con miras a una mayor adaptación al cambio climático. En este sentido el Consorcio Lechero ha ido liderando estos pasos y en conjunto con sus socios, dentro de ellos el INIA, han ido elaborando diferentes estrategias colaborativas para este fin. Destaca la Agenda de Desarrollo Sustentable para el Sector Lácteo de Chile, en la cual se ha priorizado temas en 5 ámbitos claves:

1- Capacitación en temas relevantes en la sustentabilidad.

2- La salud y bienestar animal del rebaño.

3-Uso adecuado de Purines.

4-Eficiencia en el Uso del agua y

5- Eficiencia en el uso de los recursos productivos. Mejoras en estos cinco grandes temas, en su conjunto llevarán a grandes cambios en miras a una lechería 2.0.

Otro paso relevante es el Acuerdo de Producción Limpia que entregará una certificación a un grupo de empresas lácteas este año, por sus avances en temas de economía circular y manejo de residuos orgánicos y plásticos.

Proyectos

En INIA Remehue actualmente, se están ejecutando proyectos claves en estas materias, como por ejemplo en nutrición bovina existen iniciativas con financiamiento de FONDECYT en los cuales se busca inhibir la metanogénesis a través de diferentes vías. Además, existe otra iniciativa la cual busca mejorar el rendimiento productivo y el contenido sólidos, sin afectar la salud y bienestar de los animales. También existen iniciativas que buscan mitigar otros gases de efecto invernadero, considerando la realización de análisis del Ciclo de Vida de productos para tener en cuenta los efectos completos, investigaciones lideradas por el grupo de producción animal. También en el área de producción sustentable, destaca un proyecto con financiamiento FIA que busca establecer el balance de carbono como hoja de ruta para la generación de sistemas productivos agropecuarios carbonos neutrales. Finalmente, hay otras iniciativas como la mitigación de gases de efecto invernadero y uso de purines llevadas a cargo por el grupo de medio ambiente. Sin lugar a dudas, luego de esta recopilación de hitos e iniciativas que se están haciendo y revalorizando las cosas buenas en el ámbito nacional, no cabe duda de que se viene un futuro esperanzador para el rubro lechero y el esfuerzo traerá externalidades positivas. Finalmente, no podemos dejar de mencionar el aporte del rubro lechero al desarrollo del país y de las regiones rurales y en especial desde el punto de vista de garantizar la soberanía alimentaria.