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Apoyo a nuestros pequeños y medianos productores
A mediados de febrero, las alertas gremiales se prendieron por las condiciones pluviométricas negativas que enfrentaba la principal zona productora de leche del país, afectando la producción de forraje y que obligó además adelantar la alimentación contemplada para el invierno a la época estival, siendo los pequeños y medianos productores los más afectados.
En algunas comunas de la Región de Los Lagos, que representa el 51,3% de la producción nacional de leche, se registraron pérdidas de producción entre 15% a 30% debido a que se secaron las praderas, al tiempo que la situación climática mostró un severo déficit hídrico para Osorno, Llanquihue y Chiloé, con una caída en promedio del 70%. Este escenario -advertimos- afectaría la trayectoria de crecimiento que traía el sector y requeriría gestionar apoyo oportuno para nuestros pequeños y medianos productores. A esta solicitud se sumaron varios parlamentarios y autoridades de la zona.
La Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) informó que la recepción nacional cayó en un 3,2% durante febrero, equivalente a una merma de 5,7 millones de litros, para alcanzar un volumen de 174,4 millones de litros, y quebrando así una tendencia 12 meses consecutivos al alza. En la región de Los Lagos, el retroceso de la producción alcanzó en el mismo mes un 10,8% respecto al mismo mes del año anterior, resultando una baja de 10,5 millones de litros, al caer de 96,8 a 86,3 millones de litros.
El déficit hídrico terminó incidiendo en la recepción de la industria. En algunos casos, significó que los procesadores reflejaran una caída en la tasa de crecimiento de su remisión láctea y en otros, un resultado negativo para los dos primeros meses del año, situación que posiblemente dejará un primer trimestre negativo en aprovisionamiento de materia prima.
EL DÉFICIT HÍDRICO TERMINÓ INCIDIENDO EN LA RECEPCIÓN DE LA INDUSTRIA.
Se movilizan los apoyos
Así las cosas, y luego de varias tratativas, los primeros anuncios gubernamentales han llegado del Ministerio de Obras Públicas al decretar escasez hídrica para las provincias de Osorno, Llanquihue y Chiloé. La medida regirá por 6 meses y busca entregar varias herramientas a la autoridad para disminuir los efectos ocasionados por la sequía en 26 comunas de la región, especialmente en los sectores rurales donde se cifra una población de 208 mil 543 personas.
Sin perjuicio del aporte de esta medida, como gremio insistimos en la necesidad de decretar estado de emergencia agrícola y así evitar una situación más comprometedora, toda vez que los excesivos días de calor y falta de lluvias registradas desde febrero en adelante, provocaron que las praderas no crecieran tampoco en abril, lo que puede afectar la producción de leche de invierno e incluso primavera.
Luego de reevaluar la situación, el Comité de Gestión de Riesgos, integrado por INIA, SAG, INDAP y CONAF, que es presidido por el seremi de Agricultura recomendó al Gobierno Regional solicitar decretar emergencia agrícola al ministerio de Agricultura, dado “el gran efecto que tuvo la sequía de marzo”, en donde hubo un tercio menos de lluvia que el promedio, lo que repercutió directamente en la agricultura.
Favorablemente, el 15 de abril pasado, la ministra de Agricultura, María Emilia Undurraga, ha firmado un decreto que declara emergencia agrícola en la región de Los Lagos por déficit hídrico.
Con ello, a través de Indap, se entregarán recursos a pequeños agricultores para preparar los forrajes necesarios para los próximos meses. En paralelo, con la Intendencia y Corfo se están analizando la entrega de recursos adicionales, a través de sus instrumentos de apoyo.
Se informó además la apertura de un programa de praderas suplementarias, donde se incorporan más de mil millones de pesos. Además, de créditos a corto plazo y reprogramación de deudas con Indap.
Como Fedeleche expresamos nuestra conformidad con las medidas adoptadas, resultando primordial que este apoyo estatal llegue a nuestros productores a la brevedad, por cuanto ya estamos avanzados en la época de siembra, principalmente para generar la producción de forraje necesaria para alimentar a nuestro ganado.