Riego

Una palanca clave

El riego permite hacer un uso más eficiente del suelo, fortalecer la producción de praderas e incorporar otros cultivos, como el maíz, al planteo productivo. Por tanto, es una decisión que se ha ido multiplicando en el sur de Chile. En esta edición, compartiremos consejos de algunos especialistas con el fin de despejar dudas frecuentes. Lo que queda muy claro es que hay una visión común de los pasos, oportunidades y desafíos de esta tecnología aplicada a la producción de leche.

JUAN ANDRÉS ABURTO

1 Debemos considerar que nos encontramos en una coyuntura de cambios climáticos y mayor presión por productividad en el rubro, por lo que el riego nos aporta una herramienta adicional para la sustentabilidad económica del negocio.

Como toda decisión financiera, debemos sopesar la inversión que implica, la respuesta productiva de esta tecnología, los costos operacionales y el horizonte de uso de la misma.

Hay sistemas de alta inversión pero de bajos costos operativos, por ejemplo, los pivotes. Por otra parte, tenemos sistemas de menor inversión pero que tienen aparejados mayores costos operacionales, como los cañones de riego. Esta decisión es meramente financiera y se encuentra en la esfera presupuestaria de cada agricultor.

Sin embargo, la clave de una decisión exitosa está en la respuesta productiva, ya sea en forrajeras como en cultivos suplementarios. El riego potencia significativamente las praderas de alta producción y el maíz forrajero, entre otros. Por ende, resulta muy rentable en suelos sin mayores restricciones de fertilidad, haciéndolo menos aconsejable en suelos con limitaciones.

 

2 No es una decisión fácil, por lo que hay que evaluar muy bien el impacto en los ingresos y sus costos. Por un lado, una de las claves está en comenzar con un muy buen diseño pues un error en el mismo implica arrastrar con una carga durante toda la vida útil del equipo.

Por otra parte, insisto que esta es una tecnología “corona”, es decir, el terreno a regar debe haber superado todas las demás limitaciones de fertilidad para expresar todo el potencial del riego y esto es particularmente cierto en praderas artificiales.

3 A mi juicio, hay dos placas tectónicas que están determinando la evolución productiva del rubro, en donde el riego es una palanca clave. Una de ellas es el cambio climático que está modificando los patrones de lluvia y temperatura, exigiendo una mayor transición de secano a regadío. La otra es la necesidad de generar mayor productividad por superficie.

Esto se refleja en la notable evolución al alza de la carga animal en los predios lecheros, haciendo cada vez más rentable el kilogramo de materia seca adicional de forraje obtenido bajo riego que opciones alternativas como los concentrados.

CLAUDIA PIZARRO PINO

1 Si bien el riego es una gran herramienta al momento de planificar un aumento de producción, para que cada gota de agua exprese su máximo potencial es necesario que en el predio estén cubiertas sus necesidades agronómicas básicas. Es decir, abonar, empastar, fertilizar, drenar, entre otras, son labores que deben estar realizadas de forma previa. Luego, considerando que existen varios métodos de aspersión para regar pasto, los recursos hídricos, el capital humano, el costo de energía, así como los accidentes topográficos resultan ser las principales variables al momento de seleccionar el sistema de tecnificación que mejor se ajusta a los requerimientos prediales.

2 Son dos los principales errores al momento de proyectar el riego. La primera falla es no realizar un levantamiento completo de la información de base con la que se cuenta en el predio, ya sea los recursos disponibles como también las limitaciones existentes, tanto las que pueden ser subsanadas como las que son inamovibles y por tanto, el sistema de riego se deberá adaptar a ellas.

Y la segunda falla más común es no tener claro los costos asociados a la implementación de un sistema de riego específico. Si bien es cierto que la Ley de Riego financia una buena parte de la inversión inicial (riego tecnificado y obras civiles como pozo profundo, instalación eléctrica, caseta, acumuladores, zanjas), los costos operacionales (energía, mano de obra, insumos) deben ser asumidos en plenitud por el agricultor a lo largo de la vida útil del proyecto.Como cada realidad predial es distinta, es recomendable que se levante esa información con detalle de forma previa para proyectar razonablemente los flujos de caja del negocio futuro. Determinar no solo la rentabilidad sino el período de retorno de la inversión son variables fundamentales al momento de decidir si es el momento adecuado para implementar un sistema de riego o bien postergarlo.

3 En la zona tenemos historia en implementación de sistemas de riego tecnificado para praderas desde hace más de veinte años, pero sin duda en los últimos diez el crecimiento ha sido exponencial, situación que se estima debería seguir en aumento si se proyecta con normalidad. La razón se fundamenta en tres pilares: el cambio climático, la estabilidad y crecimiento del mercado, así como el mayor desarrollo de la industria láctea. Todo lo anterior ha llevado a profesionalizar el rubro, contando con tecnología de punta que permite hacer más eficiente el uso de los recursos naturales −tierra y suelo− cada vez más escasos.

MANUEL TRONCOSO

1 Implementar riego parece una decisión bastante obvia si pensamos en los sucesivos eventos de sequías en las últimas décadas. El cambio climático y sus implicancias negativas en la producción de forraje fomentan que los productores lecheros apuesten por tecnologías que aporten seguridad al desarrollo de su negocio. No obstante, es fundamental que el productor tenga en cuenta factores de importancia técnica, económica y legal, como por ejemplo, la disponibilidad de agua y su posibilidad de uso de acuerdo a los derechos legalmente constituidos, el punto de captación y su factibilidad de impulsión a un costo de operación razonable, entendiendo el periodo de retorno en la inversión, la topografía y características del predio a implementar, y la factibilidad de energía, ya sea eléctrica o a partir de combustibles fósiles. Además,es muy importante considerar que el riego por sí solo no es la solución a todos nuestros problemas de producción; debemos implementar riego una vez que nuestros predios cuenten con buenos parámetros generales de producción (fertilidad, variedad de praderas, drenajes, etc.).

2 La tendencia es que exista una mayor planificación previa a la inversión en proyectos de riego tecnificado, ya que bajo este concepto es menos probable cometer errores en la proyección. Por ejemplo, nosotros como Cooprinsem, al ser una empresa que conoce el rubro lechero a partir de nuestros propios cooperados, vamos trabajando desde la idea de regar hasta la puesta en marcha del proyecto en conjunto con nuestros clientes. En resumen, hacemos proyectos ajustados a la necesidad de cada productor, con las particularidades que cada uno tiene y respetando los parámetros de ingeniería que nos permiten cumplir con los criterios de diseño exigidos por la autoridad competente. Si pudiera nombrar un error común en proyectos con bajo grado de planificación previa, podría ser buscar reducir los costos de inversión muchas veces castigando el costo de operación. Esto es un error que como equipo buscamos revertir mostrando soluciones tendientes al ahorro energético; esto finalmente se traduce en que la inversión se paga en un periodo mucho menor.

3 El tema del agua hoy es delicado, por ende es necesario que el agua disponible se use en producir más y mejor. Por eso creo que la evolución del riego en el sur va a estar relacionada a optimizar la superficie disponible de pastoreo, manejar mayor carga animal en predios no tan extensivos, quizás dar paso a otras inversiones con más rentabilidad pero sin que esto afecte el tamaño de la lechería, mejor uso del espacio y más litros de leche por hectárea. Por otra parte, la automatización e implementación de sistemas tendientes a un mejor control y entrega de información útil para el productor será también un factor predominante a la hora de implementar riego tecnificado.

HOMERO BARRÍA

1 El productor debe considerar que el riego es una tecnología que se incorpora al sistema productivo, cuando otros factores ya han sido resueltos, como por ejemplo, la nutrición del suelo. Si la tecnología de riego se aplica en predios que no realizan manejos de fertilización coherentes con sus deficiencias, por ejemplo, será una costosa inversión que no podrá hacer rendir el potencial de las especies forrajeras destinadas a la producción de leche, porque la limitante no será el agua sino los nutrientes.

El productor debe analizar algunos requisitos técnicoadministrativos, uno de ellos es la posesión de derechos de aprovechamiento de aguas, que determina la posibilidad de utilizar agua ya sea superficial o subterránea. También debe considerar la energía disponible en el predio o la eventual habilitación de suministro energético para los sistemas que instalará.

El proyecto de riego puede ser financiado por cuenta propia o acudir a las fuentes o instituciones que cofinancian obras de riego; en este último caso debe informarse de los requisitos que estas imponen para subsidiar parte de los costos de los proyectos. En los aspectos técnicos, se debe analizar cuáles son los sistemas de riego existentes en el mercado, sus ventajas y desventajas, para evaluar cuál de ellos se adapta mejor a sus condiciones prediales, por ejemplo, exigencia de energía, mano de obra, topografía del terreno, construcciones, presencia de árboles, por nombrar solo algunos.

2 Es una decisión compleja porque en general una inversión de riego, sea pequeña o de gran envergadura, demanda un monto de inversión importante; por lo tanto, el productor analiza bastante la decisión y más que errores, lo que ocurre son decisiones que se toman con poca o incompleta información, que generan principalmente resultados de baja eficiencia en el uso de agua y energía.

Si bien en cada uno de los proyectos hay un profesional capacitado que diseña las obras de riego, la participación del productor es esencial. Pero atención: en muchas ocasiones, la escasa información de la que dispone el productor respecto a los sistemas de riego aplicables a su sistema productivo provoca que se diseñen sistemas de riego poco eficientes, porque en la decisión predominó el costo de inversión y se subestimaron los costos operacionales.

3 El riego es parte de un paquete tecnológico que debe engranar diferentes factores para obtener el beneficio esperado, pero sin lugar a dudas en predios con buena fertilización, especies forrajeras adecuadas, manejos animales y pastoriles eficientes, el riego se transforma en una excelente herramienta complementaria que lleva al productor a un siguiente peldaño productivo. La extensión y la divulgación técnica de riego ha sido un poderoso instrumento para que los productores vayan conociendo las ventajas y desventajas de equipos y sistemas de riego. Por lo tanto, la superficie de riego seguirá creciendo pero acompañada de conocimiento y extensión en el uso eficiente de agua y energía principalmente, apoyándose en las diversas tecnologías de monitoreo existente y en otras que surgirán.