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La diosa de la alegría y del baile
Desde el comienzo de la historia, la estrecha relación entre el ser humano y los animales ha producido un vínculo tan profundo, que éstos han sido un elemento esencial en nuestras creencias, mitologías y leyendas. Nuestra explicación fantástica y ontológica del mundo está poblada de ellos, y una buena parte de nuestras deidades están encarnadas en animales. Desde pequeños insectos hasta bestias feroces, todo tipo de criaturas han sido incluidas en nuestra mente mitológica. Uno de estos seres juega un lugar muy especial, la vaca.
Los bovinos fueron de los primeros animales en ser domesticados por el hombre. Esto sucedió hace unos 10.000 años. En muchas culturas humanas, la vaca simboliza fertilidad, generosidad, maternidad, el origen de la vida y, también, ha sido relacionada con la serenidad. Las vacas, y su contraparte masculina, son presencias recurrentes en numerosas mitologías y religiones antiguas. La vaca es un animal, sí, pero también es un poderoso símbolo, mito y metáfora.
El carácter místico, mitológico y simbólico dado a las vacas ha sido a la vez punto de partida y tema central en numerosos ejercicios plásticos a lo largo de la historia; éstos ilustran y contextualizan las más variadas creencias y puntos de La vaca en el arte vista de la humanidad. La vaca es protagonista y compañera en la narrativa visual de nuestra existencia, apareciendo inevitablemente en cada momento de la historia del arte, desde las pinturas rupestres, hasta las prácticas pertenecientes al contexto contemporáneo actual. Por todas estas razones, las vacas han figurado, en distintas formas y de muchas maneras, en las artes humanas como portadoras de significados múltiples y fascinantes.
Vacas danzantes
Hathor era la diosa del amor, de la alegría y del baile en la mitología egipcia. Originalmente fue una representación de la vía láctea: literalmente, leche que fluía de las ubres de una vaca celestial. De ahí el nombre que le damos a la galaxia que habitamos. Posteriormente, fue representada como una mujer con cuernos de vaca y como una vaca entre cuyos cuernos está sujeto un disco solar. En el antiguo Egipto, los bovinos eran vistos como símbolo de fecundidad, también se creía que de ellos dependía el fluctuante nivel del río Nilo.