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Lechería pastoril: eficiencia y sostenibilidad en Fundo Lumaco
En Río Bueno, la familia Meyer consolidó una lechería pastoril donde productividad, personas y cuidado de los recursos forman parte de una misma estrategia. Hoy, la certificación de sostenibilidad y el acompañamiento técnico muestran cómo esa gestión continúa evolucionando.
Cuando Infortambo visitó Fundo Lumaco en 2020, la historia ya hablaba de transformación. Seis años después, volver al predio de la familia Meyer permite observar otro capítulo de esa evolución: una empresa lechera de escala que continúa creciendo sobre bases que requieren disciplina para sostenerse en el tiempo. Aprovechar los recursos disponibles, trabajar con objetivos claros y construir un equipo capaz de ejecutar cada decisión forman parte de esa lógica.
Ubicado en el sector de Trafún, comuna de Río Bueno, Fundo Lumaco forma parte de Agrícola Melitúe y está dedicado principalmente a la producción lechera. Felipe Meyer se incorporó al trabajo en 2010 y recorrió distintas áreas del establecimiento antes de asumir progresivamente la gerencia junto a su padre Ricardo Meyer.
La escala actual del proyecto puede leerse en sus números, pero también en la forma en que se organiza la gestión. En Lumaco se monitorean variables desde el nacimiento, la calidad del calostro y la ganancia de peso, hasta el primer parto de las terneras, que hoy ya se logra a los 22 meses. Ese seguimiento permite comparar resultados, detectar desvíos y ajustar las metas con mayor precisión.
Contenido
Fundo Lumaco en cifras
- 26,2 litros de producción promedio por vaca al día
- 540 kg de peso promedio de las vacas del rebaño
- 677 kg de sólidos por lactancia, con meta cercana a 689 kg
- 2.230 kg de sólido equivalente por hectárea
- 3,26 vacas por hectárea de carga animal
- 309 g de concentrado por litro de leche producido
- 50% de la dieta sostenida sobre pastoreo
- Más del 80% del sector pastoril bajo riego por pivote
- Más de 18 t MS/ha/año en superficies bajo riego
- Meta: superar las 1.000 toneladas de sólidos
Producir más sólidos, no solo más litros
La evolución de Fundo Lumaco no se mide únicamente en litros. La gestión ha puesto cada vez más foco en los kilos de sólidos, la eficiencia individual de las vacas y la capacidad de sostener esos resultados dentro de un sistema pastoril donde la pradera sigue ocupando un lugar central.
Los datos de 2025 reflejan esa orientación. El predio alcanza una producción promedio de 26,2 litros por vaca al día, con un rebaño de ordeña compuesto por animales de peso mediano, que promedian 540 kilos. Las vacas se pesan después de cada parto, no solo para seguir su evolución, sino también para mantener un tipo de animal funcional al sistema.
Más que aumentar litros, el foco está puesto en producir más sólidos y mejorar la eficiencia individual. Felipe menciona 305 días de lactancia, 328 kilos de proteína y 8.631 kilos de leche por lactancia, con un período seco de 49 días. Actualmente se alcanzan alrededor de 677 kilos de sólidos por lactancia, con una meta cercana a 689, y se busca avanzar desde 2,2 a 2,3 kilos de sólidos por vaca al día. Entre los KPI que orientan la gestión aparecen los kilos de sólidos por vaca, por lactancia y en relación con el peso vivo, indicadores que permiten evaluar cuánto produce cada animal en función de los recursos que requiere.
Actualmente, cerca del 50% de la dieta se sostiene sobre pastoreo, con más del 80% del sector pastoril bajo riego por pivote y producciones que superan, en promedio, las 18 toneladas de materia seca por hectárea al año. Sobre esa base, el sistema trabaja con una carga de 3,26 vacas por hectárea y alcanza 2.230 kilos de sólido equivalente por hectárea, con un 90,5% de vacas en ordeña respecto de la masa total.
La suplementación también se sigue de cerca como indicador de eficiencia: el consumo se ubica en 309 gramos de concentrado por litro de leche producido. Aprovechar bien la pradera, controlar el uso de suplemento y maximizar la producción de sólidos por hectárea forman parte de una misma estrategia. A su vez, la estabilidad productiva depende de cómo se complementan el pasto, los forrajes conservados y la suplementación, lo que vuelve especialmente relevante proteger la calidad de los alimentos producidos en el predio.
Conservar también es producir
En una lechería pastoril con resultados, cada pérdida durante el almacenamiento termina afectando la calidad de la dieta y la respuesta productiva. Por eso, la conservación de forrajes (maíz y triticales principalmente) forma parte de una estrategia en la que el predio busca cuidar cada etapa, desde la cosecha hasta el cierre del silo.
En este proceso, Nutrial los acompaña al predio con soluciones para ensilaje y soporte técnico en terreno. Para Felipe Meyer, el valor de esa relación no está únicamente en los productos.
«Más que el producto, es el acompañamiento que a uno le hacen como productor» — Felipe Meyer, Gerente de Fundo Lumaco.
Marcela Sánchez, médico veterinario y representante técnico comercial de Rumiantes de Nutrial, explica que una correcta compactación y un buen sellado permiten limitar el ingreso de oxígeno, reducir el calentamiento y disminuir las pérdidas de materia seca. Los inoculantes acompañan la fermentación y ayudan a mejorar la estabilidad del ensilaje, siempre dentro de un manejo correctamente ejecutado.
Conservar mejor significa aprovechar de manera más eficiente los recursos ya invertidos en producir ese alimento. En Fundo Lumaco, esa mirada conecta directamente nutrición, eficiencia y sostenibilidad.
La sostenibilidad como parte de la gestión
La sostenibilidad adquirió una dimensión más formal con la certificación Chile Origen Consciente, vinculada al cumplimiento de estándares del sector lácteo primario. Para la familia Meyer, sin embargo, el proceso no significó cambiar por completo su forma de trabajar, sino ordenar y reforzar prácticas que ya estaban incorporadas a la rutina.
La limpieza de bebederos y comederos, la calidad del agua, la correcta ejecución de tratamientos y el cuidado de los distintos procesos adquirieron mayor relevancia dentro del equipo. «Este fundo ya tenía buenas prácticas, pero esto nos hizo reforzarlas aún más», explica Felipe.
Más que un sello, la certificación representa para él una validación de la forma en que la familia se relaciona con los animales, la tierra y los recursos del predio. En esa mirada, sostenibilidad y productividad no aparecen como conceptos separados: cuidar la pradera, conservar mejor los forrajes, mantener animales sanos y trabajar con protocolos consistentes forman parte de una misma gestión orientada a sostener el sistema en el tiempo.
La certificación Chile Origen Consciente permitió reforzar prácticas que ya formaban parte del trabajo cotidiano de Fundo Lumaco:
- Calidad y disponibilidad de agua
- Limpieza de bebederos y comederos
- Correcta ejecución de tratamientos
- Protocolos consistentes en las distintas áreas
- Mayor conciencia del equipo sobre el sentido de cada práctica
Las personas sostienen el sistema
Para Felipe Meyer, la estabilidad productiva de Fundo Lumaco tiene un pilar fundamental: las personas. Contar con un equipo comprometido permite que cada área funcione con autonomía y que las buenas prácticas se mantengan más allá de la presencia permanente de la gerencia.
Esa mirada incluye las condiciones laborales y de vivienda, el trato y la construcción de relaciones de confianza. El equipo también fue clave en el proceso de certificación, porque el desafío no estaba únicamente en cumplir procedimientos, sino en comprender por qué cada práctica es importante.
La información productiva cumple además una función interna: permite evaluar resultados, detectar oportunidades de mejora e involucrar al personal en las metas del predio. El buen desempeño de cada área impacta directamente en la eficiencia general del sistema, por lo que el compromiso de los equipos termina siendo una pieza clave para sostener los resultados en el tiempo.
Nutrición para anticiparse
La sostenibilidad de una lechería también se construye mirando varios años hacia adelante. Por eso, en Fundo Lumaco la crianza de terneros se trabaja como una etapa decisiva para el desempeño futuro del rebaño.
En este ámbito, Nutrial comenzó recientemente a acompañar el trabajo con sustitutos lácteos y seguimiento técnico. La misma lógica preventiva se aplica al control de micotoxinas, otro de los riesgos que el predio busca anticipar dentro de su estrategia nutricional.
Marcela explica que, según el tipo de toxina y el nivel de exposición, sus efectos pueden reflejarse en menor consumo y producción, pero también comprometer las defensas, la salud y la reproducción. El control combina prevención, análisis, buena conservación de los alimentos y herramientas específicas cuando corresponde, bajo un protocolo que ayuda a llevar esas estrategias a la rutina diaria del predio.
En ese trabajo participa Paulina Añazco, médico veterinario, gerente técnico de Rumiantes Zona Sur de Nutrial y asesora de Fundo Lumaco. Su rol se integra al seguimiento de los procesos nutricionales y al trabajo junto al equipo del establecimiento, en una relación donde el soporte técnico acompaña distintas etapas del sistema.
Más que sumar intervenciones aisladas, ese acompañamiento se incorpora a la lógica de gestión del fundo: observar, ajustar y evaluar resultados.
«La calidad comienza antes, con la cosecha, y se protege en la conservación» — Marcela Sánchez, Nutrial.
Producir hoy pensando en mañana
Volver a Fundo Lumaco después de aquella primera visita de Infortambo permite ver que la evolución del predio no está asociada a una única transformación, sino a una suma de decisiones sostenidas en el tiempo.
Mejorar los kilos de sólidos, aprovechar la pradera, conservar mejor el alimento, anticipar riesgos, criar correctamente, involucrar al equipo y formalizar buenas prácticas dentro de una certificación forman parte de una misma lógica.
En esa combinación se entiende mejor la sostenibilidad que plantea al predio: no como algo adicional al sistema pastoril, sino como una manera de asegurar que pueda seguir produciendo con los recursos disponibles, cuidando a los animales, a las personas y al entorno del que depende.
Lumaco sigue fijándose metas productivas pero su evolución muestra que el desafío ya no pasa solamente por producir más, sino por producir mejor, con eficiencia, capacidad de adaptación y una gestión preparada para sostener esos resultados en el tiempo.
«Una buena nutrición hace que una empresa sea más sustentable» — Felipe Meyer, Gerente de Fundo Lumaco.