Publicaciones Infortambo
Recalculando
La intensa sequía instalada en estos últimos tres años en la principal cuenca lechera del país aceleró la intensificación de muchos sistemas productivos con base pastoril, mientras que obligó a los más intensivos a una restructuración en materia de inversiones en estructura, nuevas tecnologías y por sobre todo la planificación en el uso eficiente de los escasos recursos forrajeros.
En estos últimos años, después de atravesar una ajustada oferta forrajera debido a la escasez de las precipitaciones, sumado a la crisis económica que atravesaron los productores el pasado año, llevó a que no pocos tomaran la decisión de cerrar sus puertas mientras que otros buscaron reinventarse para poder seguir en el negocio. Analizando las estadísticas generadas por OCLA en este último mes, se observa que tenemos un 4,5% menos de unidades productivas respecto al año anterior y por otro lado una acelerada concentración a lecherías de mayor escala. Con respecto a 2023 el 40% del total de la leche fue producida por lecherías mayores a 6.000 litros diarios mientras que en este último informe a menos de un año se observó que el 50% de la leche es generada por esta escala de lecherías marcando claramente un camino irreversible a la intensificación. En la producción de leche la concentración de animales no es sinónimo de intensificación. Esto requiere de una planificación previa de inversiones en estructura, maquinarias, uso de recursos y un programa de alimentación adecuado para alcanzar la máxima eficiencia.
Una infraestructura acorde
A modo de resumen se plantea a nivel macro cuál serían los principales aspectos a tener en cuenta en el proceso de intensificación. En estructura a corto plazo si recién se inicia en la intensificación lo principal a tener en cuenta es:
1 El diseño de los corrales, donde el tamaño es clave y la superficie asignada por vaca está definida por el régimen pluviométrico de la zona en cuestión.
2 Buen acceso al agua, pero además de la superficie asignada por vaca por bebedero lo más importante es la capacidad de recuperación del volumen. El diseño debe estar acorde al consumo máximo de épocas de verano.
3 Correcta asignación de metros de comedero por animal para garantizar un adecuado consumo, si el manejo es en comederos individuales lo más importante es definir los kg de TMR que entran por cada uno (manejando un ¾ de llenado) para reducir al máximo el desperdicio de comida. En el caso de las lecherías vienen concentrado animales tener en cuenta a mediano plazo la construcción de calles de alimentación, es la inversión con mayor retorno por cada peso invertido (la comida es el costo de mayor peso dentro del costo por litro producido).
4 Definir equipo de ordeño acorde al número de animales, para liberar tiempo tanto para la vaca como el del personal.
La organización es clave
En cuanto a los recursos de mano de obra necesitamos restructurar y definir qué persona es la más indicada para cada tarea:
1. Sectorizar cada área del establecimiento, desde el preparto y guachera, ordeño, alimentación y reproducción.
2. Asignar un responsable a cada área que responda a los objetivos establecidos.
3. Protocolizar actividades de cada sector, definir horarios laborales y sus respectivos días libres.
Un programa de nutrición adecuado
La ventaja en este tipo de sistema de producción intensivo es que podemos medir cada variable para poder manejarla.
1 Definir los objetivos productivos de cada categoría en cuestión, en el caso de recría aumento diario de peso mientras que en el caso de las vacas en lactancia serán litros de leche por vaca con su respectiva calidad.
2 Luego definir los requerimientos nutricionales de cada categoría para poder llegar a ese objetivo.
3 Analizar la composición de los diferentes alimentos disponibles dentro del establecimientos y formular las dietas acordes a los requerimientos.
4 Una vez formulada la dieta el seguimiento del consumo de materia seca diario será el determinante para alcanzar los objetivos nutricionales establecidos.
Calidad de la fibra, clave
El panorama climático actual es preocupante. Es el tercer año consecutivo en donde las precipitaciones son escasas y planificar bajo estas condiciones se hace impredecible, no llueve y estamos cosechando el 60% del forraje con relación a un año normal.
Producir leche bajo este panorama obligo a repensar la forma de administrar los recursos forrajeros cosechados al final de cada campaña. Por lo general en el mes de mayo se terminan de cosechar las reservas forrajeras. En el transcurso de este mes es fundamental realizar un balance de la cantidad de materia seca recolectada, analizar su composición química y posteriormente asignar su uso de acuerdo con los requerimientos de cada categoría.
La fibra en la dieta de la vaca lechera es un nutriente irremplazable y en muchos casos su disponibilidad es limitada, por lo cual contar con una base sólida en la dieta para todo el año es el principal desafío. La falta o ausencia de fibra en las dietas de vacas lecheras se manifiesta con trastornos metabólicos que causan graves daños a la salud de la vaca e impactan en forma directa en su potencial productivo.

“LA DISPONIBILIDAD DE RESERVAS ES MUY VARIABLE EN CUANTO CANTIDAD Y CALIDAD, MOTIVO POR EL CUAL CADA LECHERÍA TIENE QUE ADAPTARSE A SU REALIDAD Y ARMAR LA DIETA CON EL CONCENTRADO QUE MEJOR SE ADAPTE A SU SISTEMA”
Aprovechar las oportunidades
Somos conscientes que la realidad de las lecherías es totalmente diferente a la del año pasado. La relación del precio de la leche frente a los concentrados es totalmente favorable permitiendo seleccionar diversos concentrados y armar una dieta adecuada a los requerimientos asegurando a la vez una adecuada salud ruminal.
Pero la realidad de cada lechería tranqueras adentro es totalmente diferente. La disponibilidad de reservas es muy variable en cuanto cantidad y calidad, motivo por el cual cada lechería tiene que adaptarse a su realidad y armar la dieta con el concentrado que mejor se adapte a su sistema.
En estos casos las dietas son muy variables entre establecimientos, motivo por el cual para lograr ser precisos en la formulación trabajar con plantas elaboradoras de alimentos que se adapten a la necesidad de cada establecimiento. En este sentido hace un par de años que Conecar Nutrición frente a este escenario trabaja con fórmulas magistrales específicas que se adaptan a cada situación para lograr esa precisión en la formulación de acuerdo con los objetivos productivos establecidos.
Dietas para esta coyuntura
Algunos aspectos relacionados a la formulación de dietas en vacas de alta producción:
• Podemos manejar dietas ajustadas en forrajes hasta una relación 40/60 (Forraje/Concentrado) sin problemas, siempre y cuando el resto de los parámetros de la dieta se ajusten de forma adecuada.
• Lo principal es contar con una adecuada cantidad de fibra físicamente efectiva que asegure una correcta rumia, para lo cual lo más importante será su tamaño de picado que asegure un correcto mezclado evitando la selección por parte de la vaca. Utilizar los cajones de Penn State asegurando que alrededor del 55% de la muestra de la TMR quede retenida en los dos primeros cajones.
• Manejar los niveles de CNF (Carbohidratos no fibrosos) trabajar con valores inferiores al 40%, valores superiores podrían generar posibles cuadros de acidosis.
• Trabajar con al menos un 30% de FDN (Fibra Detergente Neutra) en la dieta total, con valores de alrededor del 20% de fFDN (FDN de forraje).
• Baja concentración de almidón con valores entre el 22% y el 23% para mantener los niveles de CNF son suficientes para alcanzar altas producciones.
• Adecuado balance de macro y micro minerales de acuerdo con el nivel de producción.
Recalculando por falta de lluvias
Para aquellas lecherías que cuentan con un presupuesto forrajero ajustado y que han planificado siembras de maíz temprano para contar con silajes disponibles para picado a fines de enero, la falta de lluvias en septiembre ha puesto en riesgo al sistema.
Replantear el esquema de siembra en estas circunstancias es clave para no quedarse sin esa cuota de silaje. Una de las alternativas más rápida que venimos implementando en cuanto disponibilidad de silajes y con excelentes resultados en términos de calidad, es la siembra de sorgo forrajero BMR (Brown Mid-Rib) a fines de octubre. Por lo general entre los 45 y 50 días tenemos la posibilidad de realizar el primer corte de esta material, realizando un pre-oreo para picar con una materia seca entre el 35 y el 38%.
Con este planteo podemos contar a fines del mes de diciembre con un silaje con calidad aceptable en cuanto digestibilidad de la FDN que es lo que buscamos en materiales para vacas de alta producción. En esta zona el costo del kilogramo de materia seca de este silaje en años como los que estamos transitando con rendimientos aproximados a los 9.000 kg de MS/ha se encuentra alrededor de 160 $/Kg de MS similar costo al silaje de maíz y con buena relación frente a otras fuentes de forrajes alternativas como el megafardo de alfalfa.
UNA IDEA
La intensificación es un camino irreversible. Según el OCLA, en la actualidad el 50% de la leche es generada en lecherías con una escala de más de 6.000 litros diarios cuando el año pasado representaba el 40% del total de la leche.