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Renovando el compromiso con el bienestar animal
En las dependencias del Hotel Sonesta de Osorno se llevó a cabo el lanzamiento del Protocolo de Bienestar Animal para el Periodo de Transición. El encuentro contó con una gran participación de médicos veterinarios, asesores y productores, quienes participaron activamente, recibiendo con gran aceptación el lanzamiento.
Durante la jornada, se ofreció una serie de charlas con el fin de dar a conocer 50 indicadores directos e indirectos que fueron tomados en cuenta para realizar este protocolo, el cual está compuesto por:
• Indicadores directos
• Indicadores indirectos
• Indicadores transversales: son 25 indicadores comunes para las 4 etapas del periodo de transición (secado temprano, secado tardío, parto y postparto).
• Indicadores específicos del secado temprano
• Indicadores específicos del secado tardío
• Indicadores específicos del parto
• Indicadores específicos del postparto

Agenda académica protocolo de bienestar animal periodo de transicion
Pilar Sepúlveda, M.V., fue la encargada de describir las Enfermedades del periodo de transición: situación y prevención. El objetivo del manejo de la vaca en transición es estimular el comportamiento de alimentación, eliminando los factores que puedan limitar su consumo.
Es fundamental prestar atención a la salud de las vacas y proporcionar los recursos y manejos adecuados, mejorando su bienestar, lo que repercute de manera positiva en su performance productiva. “Las principales enfermedades presentes en este periodo son metritis, mastitis clínica, hipocalcemia y cetosis subclínica”, señaló Pilar Sepúlveda. “La tecnología está cada vez más presente en los campos, y nos ayuda a brindar alertas tempranas para diagnósticos más oportunos y precisos”, añadió. “Los protocolos de bienestar animal deben estar basados en medidas locales y adaptadas lo mejor posible a la zona”, concluyó Sepúlveda.
Enrique Bombal y Sergio Iraira se encargaron de explicar cómo afecta el estrés térmico a la vaca y su cría. Desde INIA se han desarrollado diversos estudios para evaluar la situación de nuestra región frente al cambio climático y cómo el estrés calórico afecta la producción. Estos estudios han mostrado un impacto de reducción en la producción bajo diferentes condiciones de sombra: sin sombra (-11,6%), con sombreado (-2,8%) y con sombra arbórea (-2,1%).
El cambio climático ha generado un aumento en la temperatura máxima del aire, lo que ha incrementado la frecuencia de condiciones de estrés calórico. Las pérdidas en la producción láctea generadas por este estrés pueden alcanzar el 12%. Además, estudios han demostrado que el calor afecta el crecimiento del feto.
“Hemos observado que el estrés calórico puede aumentar las células somáticas hasta 100.000 cs/ml, ya que este estrés puede reducir la inmunidad, facilitando la entrada de bacterias en la glándula mamaria”, explicó Enrique Bombal. “El estrés calórico también disminuye la tasa de reproducción, reduciendo la expresión de los celos”, agregó.
“Como recomendación, es importante hacer diagnósticos y tomar medidas para actuar a tiempo”, concluyó Bombal. Ana Velásquez y Grisel Navarro presentaron las Consideraciones para definir el momento de eliminación de vacas en lechería. La decisión de eliminar una vaca es compleja y multifactorial; se debe encontrar un equilibrio entre la pérdida de ingresos y los costos/beneficios del reemplazo.
Como desafío, se propone que una decisión de eliminación más temprana por razones de salud podría mejorar el bienestar animal de las vacas eliminadas en el matadero, además de reducir los castigos y la pérdida de valor de las canales. Las principales causas de eliminación son cojeras, problemas en la glándula mamaria y problemas reproductivos.
“Un punto que a veces pasamos por alto es el transporte. Debemos evaluar si el animal está apto para ser transportado o si, por bienestar animal, corresponde la eutanasia en el predio”, señaló Ana Velázquez.
Para finalizar, el productor Jan Schrott dejó un mensaje motivador, invitando a ponerse en el lugar de la vaca para ir mejorando y adaptándose a las nuevas condiciones, que finalmente son para mantener contenta tanto a la vaca como a las personas que sienten pasión por el sector lácteo. Alejandra Klagges, productora del sector de Curralhue, Río Bueno, comentó: “Estos protocolos nos ayudan muchísimo para evaluar y tomar acciones en bienestar animal, algo que, para nosotros, que somos un campo familiar, es fundamental. Hemos implementado sombras y estamos enfocados en seguir mejorando”.