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Llegó la hora de hablar de lo retiros

Quizás la palabra más adecuada sería “desenmascarar” los retiros, sin que se malinterprete, sino con el objetivo de poder hablar abiertamente sobre “a qué nos referimos cuando hablamos de retiros”.

En muchas empresas que no pertenecen al sector agropecuario, la mecánica puede ser: en algunos casos, llevar a cabo una reunión anual de socios en la que se reparten los dividendos obtenidos. Y subrayo lo de obtenidos, porque no siempre se obtienen. Pero en las agropecuarias, en la mayoría de los casos esto no ocurre, sino que se van haciendo lo que podríamos denominar “retiros periódicos –en general mensuales o incluso hasta diarios–, “a cuenta de resultado”.

Esto último quiere decir que el o los socios van retirando previamente, pero se corre el riesgo, especialmente en estos tiempos críticos para la producción de tambo, de que, al completar el ejercicio, estos retiros hayan superado incluso el Resultado económico obtenido, La pregunta que surgiría entonces sería: ¿qué hacer en ese caso? Todo un tema.

Ponerle el cascabel al gato

Como siempre, no hay recetas fijas, sino que cada empresa es un mundo. Y en cada uno de esos diferentes “mundos” este rubro se maneja de una manera propia y particular. Pero a medida que uno va conociendo las empresas, van apareciendo ciertos patrones que se repiten una y otra vez, como si hubieran sido establecidos por una regla no escrita. Para no cansar al lector con teoría, vayamos entonces a casos reales, en los cuales solamente se ha modificado el nombre por uno de fantasía. De modo que “cualquier parecido con la realidad, en este caso NO es pura coincidencia”.

Para empezar, llama la atención que, mientras que, para medir otros parámetros de la empresa, desde los litros libres hasta el intervalo entre partos, pasando por tantos otros, eso está perfectamente establecido y se tiene en claro de qué forma calcularlos. Incluso en la parte económica, no hay dudas en cómo dimensionar por ejemplo el costo que implicó la siembra de las pasturas nuevas. Pero cuando llega el momento de querer ponerle un número a los retiros, aparecen las dudas, las suposiciones, o directamente no poder llegar a conocerlos porque no se vino llevando registro alguno de ellos, como si no fueran un ítem de alto impacto en el Resultado final de ese ejercicio. Y si eso ocurre, a su vez repercute en el futuro. Es decir que tampoco se podrá asignar un monto a los futuros retiros a la hora de elaborar el presupuesto financiero.

A esta altura, probablemente más de uno estará pensando que no es posible que en una empresa que maneja semejante capital como el de un tambo, no se conozca el monto de los retiros. Pero les puedo asegurar que estos casos no son la excepción. Y no necesariamente porque se trate de una familia propietaria numerosa. Lo he visto incluso hasta en las unipersonales.

¿Por qué será? Caso “Las Overas”

Como decíamos este rubro no es menor, ni mucho menos. Como será su importancia que a la hora de calcular el Resultado económico del período en cuestión se llega a:

• Resultado por Producción antes de retiros, por un lado.

• Resultado Final luego de Retiros, finalmente. Este segundo nos indica entonces la real situación de cómo ha sido ese ejercicio o período en cuestión. Y que no asombre saber y que puede ocurrir, que el Resultado por Producción sea positivo, pero al llegar al Resultado final post retiros, termine siendo negativo. Quizás sea por eso, como alguna de varias razones, que mejor no enterarse cómo fue el resultado final, después de restar a los ingresos “todo” lo que hay que descontar y no solamente los costos directos, los indirectos, las amortizaciones, etc.

En el mejor de los casos, como ocurre en “Las Overas”, vienen contabilizando los retiros de los tres hermanos y sus padres, ejercicio tras ejercicio, desde hace años. Y de esa manera, volcada esa historia en un gráfico, ilustra claramente cuál ha venido siendo la evolución en su incidencia. Mientras que en otras muchas empresas hasta se los podría denominar “costos ocultos”, aunque no lo son realmente, pero pasan a serlo cuando no se toman en cuenta, y no hay registros de sus montos.

Pero, además en “Las Overas” no quedan allí, porque no solamente les interesa conocer el monto total de esos retiros, sino que además quieren saber su incidencia, de modo que los refieren como porcentajes. Por un lado, con respecto a los ingresos del ejercicio, pero además y que es lo más importante, qué porcentaje representan con respecto al resultado obtenido cuando a los ingresos se le descuentan los costos. Y por supuesto que el porcentaje es mayor cuando se los refiere en esta última modalidad, porque refleja su incidencia real y final. Aunque sea un dato que algunos prefieren no conocer.

¿Y para qué?

Ese termómetro les permite ver la evolución de la incidencia de los retiros. ¿Y para qué? La respuesta es para varias cosas. Por un lado, para poder calcular, por ejemplo, cuál fue el promedio de los porcentajes que representaron los retiros sobre el Resultado por Producción en los últimos cinco años; cuál fue el año de su mayor incidencia en la serie de los últimos diez años. Y, lo que es más importante poder explicar por qué ocurrió ese pico en el gráfico. ¿Habrá sido por los resultados económicos más pobres en esos años? O, sin ser excluyente, ¿por qué se hizo un ajuste en el monto de los retiros?

De la misma manera, en el otro extremo, permite detectar cuál fue el ejercicio en el que hubo menor incidencia de los retiros. ¿Fue acaso por su menor monto? ¿O fue por los mayores ingresos, por mayor producción de leche, y/o por mejor precio y/o por mejor precio de la hacienda vendida, o acaso por una diferencia de inventario de hacienda fuertemente positiva?

Convengamos que en esto puede incidir la multi causalidad, es decir que la explicación no esté en un factor exclusivamente, sino que sean varios los que intervienen.

Los de afuera nunca son de palo

De modo que la tarea no se reduce simplemente a medir anualmente el monto de los retiros, sino que va mucho más allá. Implica entrar en un análisis multi causal que nos lleva a revisar muchos de los ítems registrados en el ejercicio. Y a buscar todas las explicaciones que haya que buscar.

Porque el o los socios tienen derecho a conocer cómo viene funcionando todo el sistema de la empresa. Para eso son los propietarios, y hasta tienen la facultad, a partir de ese análisis, de hacer todas las sugerencias, objeciones, observaciones, reclamos que consideren convenientes sobre cómo seguir en delante de acuerdo con todo lo que viene pasando en la empresa.

Cada uno de ellos tiene sus propias expectativas, que a veces pueden que coincidan con el resto de los socios. Pero lo que suele suceder es que las expectativas no son siempre las mismas, sino que hay varias opiniones, y a veces bastante divergentes. Ni que hablar cuando entran a tallar los parientes políticos, en forma directa, evidente pero también en forma sutil, pero que incide de manera decisiva en la posición del socio.

Alguien podrá argumentar a esta altura que el refrán convenido en su empresa es “los de afuera son de palo”. Pero seamos realistas, es imposible llegar a lograr eso. “Los de afuera” no son de palo, sino que sus opiniones tienen peso, siempre, se acepten o no, sean expresadas claramente o en forma sutil. Hasta me atrevería a decir que, al fin y al cabo, nunca “son de palo”.

Esto de los retiros no se agota en estas líneas, sino que, como decía el título anterior, da para muchas más reflexiones. De modo que seguiremos reflexionando sobre el tema en las próximas entregas. Si se trata de desenmascarar los retiros, no tiene que ser a medias.