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Innovando en la estabilidad aeróbica

El forraje es la fuente más importante en una ración de ganado lechero y de carne. En la búsqueda de optimizar la rentabilidad ganadera, es fundamental aprovechar al máximo cada tonelada de forraje cosechado y preservar su valor nutricional. Aunque la preservación del forraje a través de la fermentación es un método antiguo, el ensilaje se ha convertido en un proceso altamente técnico. Las nuevas tecnologías han mejorado nuestra comprensión de los modos de acción de los inoculantes para ensilaje, así como la búsqueda de nuevas cepas de bacterias para responder mejor a los desafíos de los productores y las prácticas de manejo del forraje. Un ejemplo acaba de ser lanzado al mercado, una nueva cepa de bacteria seleccionada por su excepcional capacidad para mejorar la estabilidad aeróbica de los forrajes: Lentilactobacillus hilgardii CNCM I-4785 (antes Lactobacillus hilgardii CNCM I-4785, ya que hubo una reclasificación de muchos Lactobacillus).

Mejorar la estabilidad aeróbica del forraje para que cada gramo de forraje cuente

El proceso de ensilaje es un proceso anaeróbico que implica la conversión de azúcares en ácidos orgánicos como el láctico, el acético y el propiónico. Estos ácidos orgánicos son producidos por bacterias, ya sea presentes naturalmente en el cultivo o añadidos por el uso de un inoculante. El proceso se puede dividir en cuatro etapas principales:

1. Inicial: donde aún hay oxígeno presente y algunos microorganismos y enzimas empiezan a cambiar el ambiente;

2. Fermentación: las fases microbianas activas donde las bacterias del ácido láctico son responsables por una caída en el pH y el consumo de oxígeno residual;

3. Almacenamiento: la etapa “es table” en la que toda la actividad microbiana está en espera una vez que se ha alcanzado el pH final;

4. Consumo: donde la actividad microbiana se reactiva tras la exposición al oxígeno.

Durante la alimentación, los microorganismos indeseables como levaduras salvajes y mohos se reactivan, elevando la temperatura del ensilaje, lo que provoca pérdidas de materia seca (MS), un fenómeno conocido como inestabilidad aeróbica. Además, el forraje inestable reduce el consumo, un valor alimenticio bajo y peligros potenciales debido a la presencia de hongos y micotoxinas.

Avances en inoculantes para ensilaje

El descubrimiento de Lactobacillus buchneri NCIMB 40788 (ahora Lentilactobacillus buchneri NCIMB 40788), una bacteria de ácido láctico muy específica, por Biotal (que después vino a hacer parte de Lallemand Animal Nutrition) en el Reino Unido en la década de 1990 fue un verdadero avance en los inoculantes para ensilaje con efecto en mejorar la estabilidad aeróbica. L. buchneri NCIMB 40788 se convirtió en el primer inoculante para ensilaje registrado en EFSA (European Food Safety Authority) de la Unión Europea y FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos en 1996, gracias a su probada capacidad para mejorar la estabilidad aeróbica.

Todavía, para óptimos resultados, L. buchneri NCIMB 40788 requiere 60 días de fermentación. Investigadores científicos creían que una combinación del L. buchneri NCIMB 40788 con alguna cepa podría traer beneficios adicionales, favoreciendo a los agricultores la opción de flexibilidad de abertura, asegurando valor nutritivo y buena preservación.

El arte de la selección de bacteria

Los investigadores sabían lo que buscaban, pero el desafío estaba en identificar donde seleccionar una nueva cepa bacteriana. La respuesta vino de Brasil. La caña de azúcar es un forraje extremadamente inestable, pero los investigadores de la Universidad Federal de Lavras identificaron ensilajes de caña de azúcar muy estables. Ellos condujeron selecciones para potenciales nuevas cepas bacterianas y Lallemand Animal Nutrition ingresó en 2009 en un proyecto colaborativo de I&D.

La selección resultó en 81 cepas aisladas que fueron evaluadas por sus características fermentativas, habilidad de preservar y mejorar la estabilidad aeróbica y su capacidad de crecimiento y producción en escala industrial.

Al atingir estos criterios, 14 de las 81 cepas fueron seleccionadas e identificadas genéticamente por ADN, clasificadas como pertenecientes a tres especies de Lactobacillus: L. platarum, L. brevis y L. higardii. Después de esta selección, apenas dos cepas permanecieron: UFLA SIL 51 y L. hilgardii CNCM I-4785.

Cada una de las dos cepas fue evaluada en varios forrajes (maíz, sorgo, cereales), únicamente o en combinación con L. buchneri NCIMB 40788 en investigaciones en Europa o Estados Unidos. El metaanálisis demostró que L. hilgardii CNCM I-4785 no solo mejoró la estabilidad aeróbica en apenas 15 días de fermentación, sino también a los 30 y 100 días para distintos forrajes (ver tabla 1).

Una visión nueva del manejo del forraje

Gracias a la colaboración del programa de I&D de inoculantes de forraje, la selección y validación del equipo de investigación de Lallemand, trajeron al mercado una bacteria totalmente nueva y probada para mejorar la estabilidad aeróbica, el pH del forraje y reducir el crecimiento de levaduras y hongos de entre muchos forrajes: Lentilactobacillus hilgardii CNCM I-4785. Esta cepa única, en combinación con Lentilactobacillus buchneri NCIMB 40788 asegura calidad y beneficios de campo mejores que cada cepa utilizada sola. Esta combinación hizo posible una nueva generación de inoculantes de forraje para que los ganaderos mejoren el consumo de forraje tanto a los 15 días de fermentación como al largo plazo.

La línea MAGNIVA es un nuevo concepto, combinando el estándar oro L. buchneri NCIMB 40788 con la nueva bacteria patentada L. hilgardii CNCM I-4785. Eso es resultado de más de una década de investigaciones independientes en Europa, Norte América y Sudamérica. Usar los inoculantes de ensilaje MAGNIVA da al ganadero flexibilidad para tener control de su ensilaje y usar sus stocks basados en el desafío de cada operación ganadera.