Empresariales, Innovación y tecnología

Tecnología y unión familiar

Los Martínez-De la Hoz comenzaron en el predio hace más de 30 años, propiedad de la madre y la tía de Mauricio papá. En ese momento, el campo estaba arrendado, pero siempre con el deseo de Mauricio de poder hacer producir el campo familiar. Hasta que se dio la posibilidad y, en la medida en que prestaba servicios de maquinaria agrícola en el sector, poco a poco, fue creciendo. El crecimiento de La Chacra tuvo como ejes la retención de los vientres para aumentar el plantel y la fertilización de suelos para que el alimento no fallase, apoyados en las rotaciones de cultivos.

La operación de inicio a fin

Mauricio hijo cuenta que La Chacra tiene 164 hectáreas, de las cuales útiles son alrededor de 125 y el resto es conservación de bosques. La plataforma lechera asciende a unas 160 hectáreas, 100 en el predio y el resto para maíz, alfalfa y crianza, ya que proviene de unas 300 hectáreas arrendadas de praderas. Hoy se trabajan 450 hectáreas en total.

El plantel vaca masa son unas 447 vacas, con ordeño actualmente 250. Aparte, hace unos 4 años, Mauricio comenzó un nuevo proyecto lechero. “Franco y Carlos de Serlac me ayudaron bastante, en una lechería que se llama Corral del Sur en Puyehue, predio de 60 hectáreas donde tenemos una lechería con 150 vacas masa, la cual forma parte de esta misma empresa”. La Chacra produjo 2.6 millones de litros en 2022, a los que se suman los 700.000 litros del predio de Puyehue.

Trabajo familiar y relevo generacional

Mauricio hijo, quien es agrónomo, trabajó desde joven en ir haciendo siembras y proyectos que le permitieron ir creando capital, hasta que arrendó un predio donde primero hizo bolos, luego arregló la sala y, posteriormente, comenzó la ordeña. Junto a eso, Mauricio padre le regaló 100 vacas. Para mejorar la alimentación, construyeron un galpón que les permitió poner alimentadores e ir dejando el espacio para crecer, con ayuda de Serlac.

Mauricio Martínez (padre) plantea que la experiencia del trabajo familiar, con el aporte del conocimiento y especialización de cada uno de ellos es “muy bonito, porque estás trabajando con tu familia, quienes seguramente continuarán con esto. El aporte de mi hijo Mauricio como agrónomo ha contribuido en poner tecnología en el campo y eso se ha visto reflejado en los números, el campo, pastoreo y genética”.

La importancia de estar a tiempo

La tecnología y el monitoreo constante dan frutos. Tal como lo plantearon, estar ahí, con el ojo permanente en los procesos, ayuda a ir mejorándolos. Y eso es lo que pasaba en La Chacra; para crecer en lechería es vital que las vacas se reproduzcan, es por eso que detectar los celos a tiempo significa mucho. Por muchos años usaron un sistema de detección de celos, pero lo dejaron de usar. Analizaron qué, si bien tenían muy buenas tasas de preñez, tenían celos de vacas que no podían detectar o se les pasaban. “No somos tantos en el predio, trabajamos todos, siempre he tratado de hacer las cosas simples y apoyarnos en la tecnología. Comencé a ver opciones en el mercado y nos reunimos con Carlos de Serlac para revisar las ventajas de los collares de detección de celos”, dice Mauricio Martínez De La Hoz.

Conocieron el sistema de collares Sense Hub, que lo convenció rápidamente. Al instalarlos, la diferencia se notó. Antes, el tiempo era poco para ir revisando las vacas permanentemente, pero con esta tecnología, que informa al celular en forma remota las vacas en celo. “Aquí estaban en el punto que tenían que crecer como lechería, crecieron con otro campo y Mauricio hijo, que era la persona encargada, nos contó lo que estaba pasando en los celos. El tiempo apremiaba y había que tomar medidas. Inseminaban muy bien, tenían muy buenos datos al inseminar, pero faltaba la ayuda para complementar. Se hizo la puesta de collares y a la semana ya estaban en plena operación”, comentaCarlos Martinovic, médico veterinario de Serlac.

Se instalaron 100 collares para la detección y monitoreo de celo Sense Hub de Allflex. Junto a la visita veterinaria se hizo el registro de datos, analizándolos y entregando un algoritmo que marca el índice de celo, que es una sumatoria de 4 tipos de información​​​​​​​,(actividad de la vaca, cuántos días desde el último celo, cuánto ha sido el celo y la ruminación y su baja), eso marca un índice y, sobre los 60, se considera un celo, con un máximo de 100. El profesional de Serlac agregó que las vacas con muy buena fertilidad empezaron a marcar de muy buena manera, con una aplicación que informa a través del celular, con datos sobre el celo, número de la vaca y el momento ideal para poder inseminar. “Eso después se lo comunicamos a los operarios del campo, quienes lo ven en la sala, donde la antena del sistema recopila la información de las vacas que estuvieron en el potrero y envía la notificación. Los operarios, antes de la ordeña, saben lo que tienen que inseminar en esa ordeña o lo que queda para la próxima”.

“Algo importante que vi en los trabajadores –agrega Mauricioes que como no hay puertas separadoras en la lechería, se usaban los parches y la detección visual de celo, había confusiones. Ahora esta herramienta es un tremendo complemento y gracias a Dios, le cayó como anillo al dedo a nuestros inseminadores. Siempre tratamos de que se pueda facilitar el trabajo y por eso, en un tiempo cercano, veremos una puerta separadora para ir facilitando la separación”. El cambio, producto de esta tecnología, tuvo efectos importantes. Por ejemplo, ahora se detectan los celos silentes y cortos, que antes no se podían percibir. “Recomiendo los collares porque facilitan la vida, más en los trabajadores que en uno”. Junto a Carlos y Sebastián Carrasco (ABS Chile) se encuentran analizando temas como la inseminación y nacimientos. “Lo que teníamos antes de tomar esta decisión era un mundo y ahora, desde hace poco más de un mes, es otro. Hicimos el análisis de la temporada pasada, que fue la primera, y los cambios fueron enormes”.

La tasa de detección de celos subió a los estándares mínimos, que son el 60%; había una tasa de preñez que normalmente no alcanzaba más del 18-20% y, desde que se implementó el sistema, sobrepasa el 30%, lo que es muy bueno, agrega Carlos. Si se proyecta en el año, se alcanzarán números excelentes.

Antes, el lapso parto-preñez (tiempo desde que la vaca pare hasta que se confirma preñez) era de 125 días. Con esta nueva tecnología, en 6 meses, los días abiertos bajaron a 101. Eso es un costo importante que se redujo. Carlos agrega que, en las tasas de detección de celo, el promedio era de no más de un 35% (siempre debe estar sobre 60%) y ya desde noviembre, la tasa ha sido exponencialmente en promedio de sobre el 60% y continuará mejorando. Esto se ha logrado con solo 100 collares, más parches y el trabajo del equipo humano, con mucho apoyo del médico veterinario, Dr. Alberto Matzner​​​​​​​.

También La Chacra está pensando en avanzar en otros sistemas que incluye el Sense Hub (que tiene 3 formatos), por ejemplo, para detectar estrés. Lo primero es celo, luego celo y salud, y finalmente, una gestión del rebaño, que incluye reportes del grupo, estrés calórico, reportes de las vacas por parir y las paridas. Eso se puede ir viendo en el mismo collar.

“Lo económico es importante – agrega Mauricio- ya que en una temporada fue impresionante, con trabajo en conjunto entre equipo y colaboradores”. Se notó una adopción tecnológica de la tecnología tanto en la gente joven como en los inseminadores más mayores. Hubo una excelente complementación entre el trabajo de la inseminación y la detección de los celos.