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RELEVO GENERACIONAL CON TECNOLOGÍA
En el sector de El Volcán, ubicado en la comuna de Puerto Octay, se encuentra un predio lechero que revela una imagen completamente renovada, resultado de las significativas transformaciones en aspectos humanos e infraestructurales.
En una mesa especial, que forma parte de las oficinas, sala de capacitaciones y reuniones del campo, donde se lleva a cabo el aprendizaje, el diseño, la capacitación y la revisión de los avances en esta destacada empresa productora de leche. Fue en ese lugar donde nos sentamos a conversar durante varias horas de este invierno de 2023, recordando que en nuestra edición de mayo de 2010 presentamos por primera vez a los Gebauer como destacados productores de leche. Hoy, Arturo Gebauer nos recibió nuevamente, en compañía de sus hijos, Carlos Ignacio y Francisca, y su sobrino Martín Sauterel Gebauer, quienes nos relataron detalladamente las acciones que están llevando a cabo en el campo.
Paso al relevo
El relevo generacional y el enfoque de empresa familiar destacan, con una visión de avance sostenible. El padre de Arturo llegó en 1966 a este predio, tras arrendarlo por varios años. Él está presente en el campo todos los días, a punto de cumplir 90 años, preocupado permanentemente del campo, de los animales. “Para nosotros es importante continuar con esta ruta que trazamos, la cual partió con mi abuela, que falleció muy joven. Mi padre siguió la tradición familiar de sus hermanos mayores, Ignacio y Armin. La idea es seguir este camino, mejorándolo y que vaya creciendo. En el tema de la sustentabilidad, usando mucha tecnología, porque sin ella no nos podemos proyectar. Gracias a Dios, la tecnología existe y debemos aplicarla, para que las generaciones jóvenes que deben continuar esta senda: mi hijo, mi hija, mi sobrino que nos acompaña, pudieran continuar este proyecto de familia”, explica Arturo Gebauer, médico veterinario y actual presidente del directorio de Cooprinsem. Si bien su hijo Carlos Ignacio lo apoyó y acompañó desde muy pequeño, Arturo cuenta que hoy es parte importante en las acciones y decisiones del predio. Desde 2019, lo acompaña todo el tiempo. Recuerda que su padre también lo invitó a colaborar desde muy temprano. “Tengo que estar agradecido que el recambio generacional con mi padre no tuvo ningún traspié. Salí de la Universidad como médico veterinario el año 88 y venía todos los fines de semana desde Valdivia a ayudarlo. Me dio todas las facilidades y todos los espacios para integrarme, nunca nos cuestionamos, nunca hemos tenido discusiones. Lo apoyé siempre en la genética, él era amante del doble propósito y dio espacio para que comenzáramos a especializarnos en leche con genética Holstein. Nunca me cuestionó, siempre seleccionamos en conjunto, nos permitió ir probando”.
El espacio de incorporación, en el caso de Arturo, fue global, primero con genética. Aprovechando que a su padre también le importaba incluir tecnología, fueron mejorando la fertilidad y las especies del sueño. Luego incorporaron ballicas, cereales y maíz en la alimentación. “La visión futurista de mi padre ayudó a que en conjunto tiremos el carro, porque es diferente tirarlo que empujarlo”.
Como empresa familiar, Arturo dice que mientras antes se incorporen nuevas generaciones en la operación, los resultados serán mejores. Y eso es lo que ha tratado de hacer. “Las generaciones nuevas vienen con tecnología, con mucha información que no teníamos. Hay que darles el espacio, en mi caso, mientras antes se integren mejor”.
La tecnología, dice Carlos Ignacio, es básica para esta atracción de jóvenes a la actividad agrícola y lechera. “Es un 100% de importancia y no solo para quienes manejan el campo, sino que también para quienes están en el día a día, en el pozo, en la ordeña, hay que incorporarlo”. Eso se lo transmite a las personas que se desempeñan en Los Zanjones y, hay conciencia que, apretando un botón, pueden separar a una vaca para hacerle el manejo, sin tener que apartarla, arriarla y complicarse como era hace no mucho tiempo. “DeLaval nos ha aportado mucha tecnología. En el computador, mis colaboradores dan clic a una tecla y las vacas se separan solas. Y eso hay que transmitirlo, tanto a las personas más mayores como a las personas más jóvenes”.
En el caso de su sobrino Martín, desde hace varios años se ha involucrado en el campo. Hoy tiene 19 años, estudia una carrera del agro y está muy entusiasmado con la experiencia. Francisca, su hija, es abogada y, aunque vive en San Fernando, igualmente está entusiasmada participando en el día a día de la empresa familiar. “Esto es lo que más me satisface, es un modo de alivianar la carga a mi papá y seguir en familia, para que esto no se pierda nunca. Todo su esfuerzo, tanto de él como de mi abuelo, sería una pena que se pierda. Me llena el alma ayudarlos, ayudar a Carlos en la producción y desde mi área como abogada, puedo ayudarlos en la actualización de contratos, liquidaciones”. Como estudiante, nunca se imaginó que los ayudaría y lo importante es que puede compartir temas como las leyes y prevención de riesgos, que es un área donde se ha involucrado mucho.


Modelo productivo
En lo productivo, Los Zanjones tiene una plataforma lechera de 350 hectáreas para pastoreo, con un plantel de vacas masa de alrededor de 1300. Hoy hay unas 1150 vacas en ordeño (comienzo invierno). Los partos se extienden durante todo el año. “¿Cuál es mi foco? Tengo que tener la capacidad de darle de comer a mis vacas todo el año en primavera, por lo menos el 50% de la materia seca que requieren, dársela en los patios. Y para mí, es mejor tener partos todo el año para evitar tener días abiertos, que son muy caros y cuestan mucho. Darse el lujo de saltarse el celo de una vaca es muy caro”.
Tienen personal que está abocado 100% a la inseminación artificial con el pro – pósito de acortar al máximo los lapsos interparto. “Cómo MV, el tema reproductivo es una prioridad”.
Una herramienta que usan es la detección automática de celos, a través de los collares Nedap y el DelPro “que han funcionado muy bien, pero el ojo de la persona es fundamental. Para eso capacitamos a nuestro personal en forma permanente. Hoy, como hemos ido creciendo, pasamos de detectar los celos con los ordeñadores, a tener una persona a cargo del tema. Eso es una inversión, no un costo. No nos podemos dar el lujo de saltarnos los celos. A través del DelPro, programa de DeLaval, junto al programa Cliwin de Cooprinsem, te das cuenta cómo has ido fallando cuando no has estado encima”. Los lapsos reproductivos y tasas de preñez han mejorado, lo que es una meta permanente, igual que acortar los índices coitales.
El desarrollo genético en el predio partió usando toros del Centro de Inseminación Artificial de la UACh, con semen de los reproductores Radio y Lindo, que eran Overo Negro tapado. Se seleccionaban toros a la vista, pero que poco a poco fueron dando paso a otros criterios, basados en la información del CIA y de los controles lecheros, donde ya se fue seleccionando por producción. “Usamos toros que trae Cooprinsem, americanos, holandeses y neozeandeses, siempre en la línea Holstein. En 2022 produjeron aproximadamente 8 millones de litros de leche, con sólidos de sobre 8. Holstein también da buenos sólidos, pero aparte de eso, hay que preocuparse de la alimentación para que los exprese.
En genética están usando una estrategia distinta en selección. A través del VEL (índice Valor Económico Lechero), donde identificaron las vacas en 3 grupos, A, B y C, tanto en lo productivo como en lo funcional. “Hoy las vacas que tengan el mejor índice VEL y que tengan entre 1 y 3 partos, se inseminarán con semen sexado, para que de ese grupo de vacas saquemos nuestras hembras de reemplazo. En el resto de las vacas, usarán semen convencional Holstein para sacar vaquillas de reemplazo, en vacas de cuarto parto hacia arriba. En el grupo B, se usará semen Holstein convencional, que dará 50% machos y 50% hembras; y, en el grupo C, se inseminarán con carne. La presión de selección será importante usando los índices que nos entregan los controles lecheros, que lamentablemente no los usamos como deberíamos”. Como productor, explica que hay muchos que tienen herramientas de información, pero que lamentablemente no la usan, como ocurre con el control lechero. “Le entrega una herramienta formidable. Este índice no le cuesta nada y, sobre eso, actúe”.
Para Los Zanjones, una meta descrita es generar un muy buen abastecimiento de alimento para su plantel. “No debiéramos llamarnos productores de leche –acota Arturo Gebauersi no productores de materia seca (MS). En el momento que eres capaz de producir MS para alimentar tus vacas, te permitirá decir cuántas vacas podrás tener en tu explotación. Nuestro foco es producir MS y cómo la acercamos a nuestra unidad a un costo razonable. Hoy el 50% de la ración del rebaño proviene de pradera pastoreada y el otro 50% lo recibe en estabulación. A finales de junio, casi el 90% de la MS lo reciben en estabulación. “En este momento, la disponibilidad de pradera es débil. Por eso, estamos trabajando en un proyecto con DeLaval y Cooprinsem para poder cuidar de los animales y la pradera. Hoy el costo de mantenerlas es caro y, en invierno, el daño es importante”.
Hoy usan ensilajes de ballica; bolos producidos en otro predio arrendado; y, ensilajes de maíz que se producen a 60 km del predio, que en cosecha se trasladan y ensilan en Los Zanjones (110 hectáreas). No han establecido riego, porque la humedad y pluviometría acompañan mucho a la producción, con unos 1400 milímetros de agua caída al año en promedio. Recientemente instalaron una estación meteorológica que les dará información mucho más certera.




Avances tecnológicos
El establecimiento de la sala de ordeña rotativa en 2019 marca un antes y después en Los Zanjones. Les permitió eficiencia y un cambio de cara en el predio. En 1966 se partió ordeñando a mano; luego, una sala DeLaval de 6 unidades; posteriormente 2 unidades móviles con las cuales se ordeñaba en potrero; y, mientras se iba creciendo en plantel, se instaló una del tipo espina de pescado línea media y 14 puntos, que permitió funcionar muy bien junto al patio de alimentación para 300 vacas. “Pasó poco tiempo y nos quedó chico, como les pasa a todos los productores”. Las horas de ordeño comenzaron a hacerse cada vez más largas, por lo que hubo que tomar decisiones. En conjunto con DeLaval y Cooprinsem, se decidió hacer un nuevo proyecto. “Se evaluó robots y otros sistemas. La decisión fue una sala rotativa, ya que es un campo angosto y largo, en el cual estamos ubicados en el centro. Con esta sala, aumentamos eficiencia, producción, disminuimos tiempos de ordeña y que hoy se nos están alargando por la cantidad de vacas”, describe Arturo.
“Hoy la rotativa cumple con creces sus expectativas y feliz de ello. Hoy me pasa que tenemos la cantidad de material que necesito para alimentar a mis vacas. Tengo un patio de alimentación, pero se quedó chico y tenemos un proyecto a futuro para poder hacer otros patios de alimentación para poder tener las vacas comiendo y encerradas, para evitar el caminar de las vacas en esta época. El 90% de la comida la doy en el patio”, dice. En viento y con lluvia, ellas prefieren alimentarse bajo techo.
Para Claudia Bottaro de DeLaval, “trabajar en Los Zanjones es muy agradable para nosotros porque entienden súper bien lo que es ser sustentable; hace muchos que trabajamos con Don Arturo, hemos visto el crecimiento de sus salas, no solo de la rotativa y cómo él con la incorporación de tecnologías y herramientas nuevas para poder captar información y gerenciarla, ayuda a su gente y ayuda a sus animales. Siempre ha estado preocupado por el bienestar de sus trabajadores, siendo este, un requisito constante en el trabajo que hemos realizado.
El trato y las condiciones que se les dan a los animales es ejemplar. Al estabularlos, se preocupan de darles las condiciones idóneas para que los animales estén cómodos y produzcan de manera adecuada. En general, el trabajo que realizan en sustentabilidad es llamativo, porque entienden que el bienestar animal, el social y el ambiental son los pilares para ser eficientes y rentables económicamente». Pablo Coquelet López de DeLaval, dice que hay campos donde están muy preocupados de la producción, de los litros de leche. Sin embargo, en el caso de los zanjones, hay una gran preocupación por los 3 pilares, sobre todo en las personas. “Desde 2019 trabajo en DeLaval y me involucré mucho en la instalación de alimentadores de terneros en este predio, donde los vi siempre enfocados en mejorar las condiciones de trabajo de las personas, en el bienestar de ellas y de entregarles mas comodidades. Es un agrado”.
La incorporación de tecnología normalmente se liga a disminución de mano de obra en algunos predios. Este no es el caso de Los Zanjones, agrega Claudia, acá la técnología es una inversión que contribuye a la eficiencia y a la comodidad de las personas que trabajan en el predio. “No se trata de comprar una puerta separadora y tener un ordeñador sino en cómo mejoramos y optimizamos el trabajo de ese ordeñador, evitando que salga a apartar vacas. Cómo hacemos que su trabajo sea eficiente y grato».