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Nutrición eficiente de terneros

El éxito de un programa de recría impacta en la productividad de un rodeo principalmente en dos formas. El buen desarrollo del animal es indispensable para que se pueda manifestar todo su potencial genético. Por otro lado, un buen programa de recría nos va a permitir tener un mayor número de animales para poder aplicar un estricto programa de selección.

La crianza de los terneros es un periodo de inversión que va a durar hasta que los animales entren en producción y comiencen a generar ingresos. La clave para realizar esta inversión no está en la cantidad de dinero diaria a invertir, sino en el acortamiento de este periodo y en un alto rédito cuando el animal empieza a producir. Por ello el trabajar el período de crianza para lograr terneros con un rumen funcional y sano es la primera etapa donde focalizarse para hacer una inversión eficiente.

Generalidades de nutrición en terneros

Desde el punto de vista nutricional debemos considerar varios aspectos, teniendo en cuenta que un programa de crianza exitoso se basa en los siguientes puntos:

• Lograr un rumen funcional en el menor tiempo posible, de esta forma el animal tendrá capacidad de alimentarse con forrajes, condición indispensable en los rumiantes, esto impactará directamente en los costos futuros de alimentación.

• Asegurar un adecuado desarrollo corporal, esto hace referencia a la ganancia de peso y al peso a la salida de la crianza. Es importante alcanzar el mayor peso posible dentro de nuestros sistemas de manejo, si bien nunca debemos apartarnos del concepto de la funcionalidad ruminal, esto no se debe contraponerse a los máximos valores de ganancia de peso promedio en las etapas iniciales de la crianza. Un suministro elevado de leche puede lograr mayores ganancias de peso iniciales y puede retardar el consumo de alimento iniciador, pero también afectara en forma positiva el consumo total de iniciador de la etapa y en consecuencia el desarrollo ruminal.

• Asegurar un animal sano a la finalización del proceso de crianza, para lograr una adecuada transición a la recría. Para esto debemos considerar aspectos inmunológicos, patológicos, así también como digestivos. Terneros con mayor capacidad de consumo de leche y alimento iniciador hacen una mejor transición a las dietas de recría.

• Finalmente, todo lo expuesto anteriormente no necesariamente debe lograrse al menor costo posible, si no de la forma más eficiente, maximizando el ingreso en la primera lactancia y reduciendo el impacto económico de la amortización. El desarrollo digestivo de los terneros, pasa por varios estadios los cuales debemos conocer para manejar adecuadamente el programa de alimentación. Desde el punto de vista del desarrollo del aparato digestivo el ternero pasa por tres etapas bien diferenciadas y en cada una de ellas debemos plantear objetivos diferentes de alimentación.

En la primera fase de 0 a 21 días de vida el ternero se comporta como monogástrico o prerumiante, dependiendo principalmente de la dieta líquida (leche o sustituto lácteo), el alimento iniciador tiene poca incidencia en los aspectos nutricionales. Digestivamente está preparado para digerir proteínas de alto valor biológico como las lácteas y azúcares simples como la lactosa. En este período el consumo de alimento es bajo durante las dos primeras semanas incrementándose en la tercera. En la segunda fase de 21 a 60 días el ternero va adquiriendo progresivamente funcionalidad ruminal. Si bien la dieta líquida sigue siendo el principal sostén del desarrollo del ternero, en esta fase tiene un rol importante el alimento iniciador ya que éste será el responsable principal del desarrollo del rumen. El alimento es progresivamente fermentado por bacterias y protozoarios que comienzan a poblar los preéstomagos y producen ácidos grasos volátiles (principalmente propiónico y butírico) que son los responsables del desarrollo y diferenciación de las células de las papilas ruminales. En esta fase no existe una relación inversa entre la cantidad de leche y alimento consumido, un ternero que consume más leche crece más y tiene una mayor capacidad de consumo de alimento sólido. Hacia el final de esta etapa cuando el rumen tiene un desarrollo avanzado es recomendable la inclusión de paja o heno molido en un 10% como fuente de fibra para estimular un funcionamiento ruminal normal.

En la tercera fase a partir de los dos meses en adelante el ternero ya puede ser considerado un rumiante. En esta fase la dieta del ternero estará constituida por el alimento iniciador y una fuente de forrajes.

Proveer agua en forma permanente es indispensable para el éxito de estas tres etapas. El agua debe estar disponible desde el primer día de vida de la ternera. El consumo de agua promueve el consumo de alimento. El agua es fundamental para generar el ambiente ruminal donde se desarrolle la flora que digiere los alimentos. A además evita que utilicen la leche para saciar la sed, enviándola al rumen con los consecuentes trastornos digestivos que esto acarre.

Reglas prácticas para una crianza exitosa

Para asegurar una crianza exitosa se deben tener en cuenta las siguientes reglas prácticas de manejo:

• Asegurar un adecuado calostrado del ternero en las primeras 6 horas de vida, teniendo en cuenta la calidad del calostro.

• Suministrar la dieta líquida (leche o sustituto lácteo) ad libitum o en forma creciente, es decir en una cantidad relativa al peso corporal y objetivo de crecimiento.

• Respetar los horarios y temperatura de suministro de la dieta líquida, si bien no existen diferencias importantes entre el suministro a temperatura ambiente y leche calentada (salvo en climas muy fríos) esta debe ser siempre la misma.

• En caso de utilizar sustitutos lácteos, para evitar elevar el volumen de la dieta líquida se puede reconstituirlo en concentraciones más elevadas 15%.

• A partir del segundo día de vida ofrecer alimento balanceado en cantidades crecientes, asegurarse de retirar el remanente si es que lo hubiera en forma diaria, evitando que este fermente.

• Proveer agua en forma permanente, principalmente en climas o estaciones cálidas. El consumo de agua promueve el consumo de alimento y además evita que utilicen la leche para saciar la sed, enviándola al rumen con los consecuentes trastornos digestivos que esto acarrea.

• Es conveniente comenzar alimentando los terneros más chicos y luego seguir con los más grandes. Esto es importante ya que los terneros recibirán siempre el sustituto o leche a la misma temperatura y se evita el transporte de agentes infecciosos de los terneros grandes a los chicos.

• Manejar los terneros enfermos en un grupo separado y realizar todas las tareas con este grupo una vez finalizado el trabajo con los terneros sanos.

• Mantener la higiene de los utensilios utilizados, es conveniente lavarlos con agua caliente y tratarlos con un desinfectante (ej: cloro). La ropa y calzado del personal debe seguir las mismas normas de higiene.

• Mantener los utensilios, alimento balanceado, sustituto lácteo en lugares donde no puedan ser alcanzados por roedores, insectos u otros animales ya que estos pueden ser vectores de diferentes enfermedades.

• Rotar el lugar destinado a crianza para evitar la acumulación de agentes patógenos. El lugar debe proveer sombra en el verano y abrigo del viento en invierno.

• Mantener un adecuado plan sanitario de terneros y de sus madres.

Complementando el calostro

El buen manejo del calostro es fundamental para lograr los efectos deseables mencionados. Hoy contamos con herramientas complementarias para asegurarnos el éxito en la reducción del desafió inmunitario de la etapa de crianza. Estas herramientas van desde inmunoglobulinas específicas a nivel del lumen intestinal que reducen la exposición del ternero a patógenos, facilitadores de la respiración que disminuyen las incidencias de neumonías y moduladores del flujo intestinal que reducen la severidad de diarreas y sus posibles complicaciones.