Empresariales

ENFOCADOS EN LA EFICIENCIA

Los arándanos; parte de su historia

De acuerdo con Mauricio Momberg, la historia productiva de esta lechería se inició con su abuelo, Pablo, quien llegó a esta zona, la cual era húmeda y pantanosa, y estaba muy aislada a pesar de estar cerca de Río Negro y Osorno. Desde muy niño, nacido y criado en Santa Ángela, Mauricio siempre vio la opción de aportar y trabajar en este campo. A los 17 años se fue de intercambio estudiantil a Pennsilvania, donde tuvo un vínculo permanente con las familias que lo recibieron. En paralelo, su padre ganó un premio por la calidad del novillo gordo en Tattersall, a través del cual viajó a Punta Arenas, donde se hablaba de las posibilidades que podía tener el arándano en Chile. A finales de la década de los ’80. Mauricio comenzó a hacer contactos con Estados Unidos y viajó nuevamente a aprender sobre los arándanos, ya que no había ninguna información en Chile. Incluso tuvo que aprender a cómo traer las plantas, que viajaron como meristemas. “Armamos un laboratorio en la casa para propagarlas, con luz y temperatura las 24 horas. Así comenzamos de una forma lenta, pero avanzando”, dice. Fue parte del inicio del arándano en Chile, con 10 variedades, estudiando cuál se adapta mejor a la realidad nacional. “Fue una linda experiencia. Hicimos carne, fruta y después leche, somos bastante más viejos en fruticultura”.

En 1995 comenzaron a exportar las primeras cajas de arándanos, que se iban en avión, en pequeños volúmenes. Hoy poseen un proyecto de 40 hectáreas, con casi 30 en producción. Están en proceso de cambio de variedades, siempre buscando la adaptación y el carácter viajero, que permita largos trayectos. En ese sentido, trabajan con la variedad Liberty, que se adaptó muy bien a sus condiciones y expectativas. Incluso, con algunos excedentes de la cosecha, han probado con 2 kilos de arándanos en la ración de las vacas lecheras, con muy buena palatabilidad en la ración totalmente mezclada. Desde hace 12 años entregan fruta a la cadena Jumbo, para el mercado chileno.

La leche

Hoy su padre sigue activo a sus 86 años, con mucha participación en el día a día de Santa Ángela. Poco a poco fueron dividiendo las tareas; su padre más involucrado en la fruticultura y Mauricio a cargo de la lechería y su desarrollo en el predio.

Cuando estaban comenzando con los arándanos, decidieron establecer la lechería. Esta decisión se basó en que la engorda ya estaba muy complicada. Vieron que la leche era una opción concreta para tener caja chica, conflujos mensuales que no daban los novillos. La partida fue en 1995, con la construcción de la sala, que comenzó su operación en enero de 1996. Con la venta de novillos gordos compraron vacas en feria, tratando de elegir un buen plantel. No fue fácil. “Fue una partida dramática y lenta, con incendios sanitarios como una gran pelea con la tuberculosis”. Eso se derrotó separando los rebaños, fumigando la sala a diario; los rebaños positivos se fumigaban 2 veces al día.

Planos en mano, en pleno diseño de una lechería proyectada para 6 puestos, pasaron a 20. Asimismo, de ordeñar 200 a 500 vacas, con un proceso largo. “Cambiamos el ángulo de ordeña de la vaca y con ese sistema hoy estamos cerca de 500 vacas en ordeña en primavera”. Hoy el rebaño es 100% Montbeliarde, no compran animales en feria para la reposición, la genética proviene de inseminación artificial y también tienen toros propios. “Conocí la raza Montbeliarde el año 2000 y la verdad es que me gustó mucho el tipo de animal, por el hecho de ser doble propósito, con un macho súper interesante y llevamos 23 años con la raza”

Una vez que la lechería empezó a desarrollarse, fue haciendo cambios grandes. “Todo este campo estaba armado para la engorda, con las líneas de agua, bebederos, flotadores de bajo flujo. Llegaba el verano y las vacas quedaban mirando como si preguntaran dónde está el agua, siendo que este campo flota en agua, con disponibilidad a 2 metros de profundidad, pero no tenía cómo ofrecerles agua a las vacas”. Partió haciendo caminos y callejones, con maicillo y mejorando el flujo y red de agua durante varios años –hay 11 kilómetros de líneas subterráneas de agua- para poder dar abasto con la demanda que tiene la vaca”. El novillo va solo a tomar agua, mientras que las vacas van en grupo y hubo que prepararse para afrontar esa demanda.

La construcción de las praderas se hizo lentamente. El predio es muy plano, por lo que hubo que ir drenando para poder habilitar los cultivos. El uso de nabos forrajeros permitió trabajar la tierra y, posteriormente, establecer praderas sobre esos suelos. Con esa rotación fue pasando por el área de pastoreo y así, luego del cultivo, aplicaba cal en dosis altas y posteriormente mejoró las praderas. “Hasta que conocí una variedad de ballica que se adaptó bien acá, hicimos un ensayo con varias y así dimos con esta ballica francesa, que es la que ocupamos hoy, que es más resistente a la sequía. Es de la familia Aber”. También estableció raps forrajeros, para aprovechar el suelo y nuevas siembras de ballica. La achicoria es un cultivo que también se usa. La estableció fuera del área de pastoreo y, al momento de la nota, el plantel la estaba consumiendo con mucha avidez.

SANTA ÁNGELA EN CIFRAS

Ubicación: Chan Chan, comuna de Río Negro, Región de Los Lagos. 20 puestos en la sala de ordeño

500 V.O

Raza: Montbeliarde

2,5 millones de litros de leche en 2022

Producción; la nutrición como eje principal

En 2022 produjeron 2,5 millones de litros de leche. En un tercio del área de pastoreo, riegan praderas por sistema de tazas (45 hectáreas) para el lote 1. El lote 2 está en el área sin riego y consumiendo cultivos suplementarios.

El sistema de alimentación en Santa Ángela se basa en pastoreo todo el año, ensilaje de praderas y en invierno, con carro mezclador (abril a octubre) con la incorporación de melaza y proteínas compradas.

La ración se entrega en el patio de alimentación. Está en carpeta establecer maíz, luego de muchos años en que no lo hicieron, ya que la última vez les cayeron 3 heladas y perdieron la cosecha. Ahora, encontraron un potrero de unas 15 hectáreas, donde podrían probar la siembra de maíz, cuenta. “Este verano solamente establecimos achicoria como cultivo suplementario de verano y nos fue muy bien. Es primera vez que la usamos, con 17 hectáreas, las que talajean con cerco eléctrico adelante y atrás, en un circuito de 38 días y, al regreso, ya estamos en la tercera vuelta. Es una ración húmeda, verde y cuando está todo seco en verano, es una muy buena opción. No te sube la leche, pero por lo menos evitas que se desplome cuando llegue la sequía. Es como tener riego”:

Lo interesante es que, a la salida del verano, no ha abierto ningún silo, situación común en muchos predios. “Al establecer la achicoria –dice Luis Alberto de Coagra- se logró una muy buena solución de verde, te ahorra forraje conservado y no sólo eso: los gastos operacionales del tractor, del chofer, los puedes destinar a otras labores como hacer bolos. Fue un acierto retomar la achicoria, que había estado presente hace unos 10 años. Hoy provienen de varias compañías, se puede hacer rotaciones con días más cortos o con días más largos, vemos la experiencia de una sequía muy brava que hizo que algunas se comportarán con una palatabilidad no adecuada, que a veces la vaca la tiende a rechazar, pero hemos descubierto que, con un buen manejo, duran 2 años. En lo personal, me gusta mucho”. En algunos casos, bien manejada, incluso sube la leche, acota. En la nutrición del plantel, agrega Mauricio, “lo que buscamos en el futuro es lograr 3 millones de litros, pero con las mismas vacas. Hemos agrandado 3 veces la sala si no tendríamos que hacer otra. Vemos qué aportando más cantidad de agua, más praderas y forrajes suplementarios, estamos viendo la forma de llegar a esta meta productiva con la misma cantidad de vacas y horas de ordeño. A futuro viene el tema de las horas laborales y no sabemos cómo nos va a golpear ese aspecto”.

Se puede, pero hay que seguir mejorando el manejo. “Me encantaría que los genetistas, así como son tan creativos en los arándanos, en el día de mañana trabajaran y lograrán una ballica que pivotee más en la búsqueda de la humedad, que no sean raíces tan superficiales. Si lograran que las ballicas bajen y exploren más, sería la clave para el cambio climático. Vemos cómo el clima nos va modificando la agricultura. Creo que somos el área más sensible al cambio climático, que modifica la forma de trabajar, de alimentar a las vacas, de siempre estar buscando otras alternativas”. Y, en el sur de Chile, ya se está notando. Muchos años sembraron granos y los almacenaban en 2 silos Butler para 100 toneladas cada uno. Pero, el hecho de tener mucha humedad los complicaba en la cosecha, por lo que se especializaron en praderas y no en siembras. La paja para la cama caliente de los terneros la compra a otros productores, bien seca.

Su programación para el abastecimiento del alimento se basa en 200 hectáreas de praderas que se van a 2 silos tipo parva y los excedentes de la plataforma lechera se destinan a bolos. Los blancos corresponden a ballica y los verdes a segundo corte, que se van a los novillos. La suplementación se hace a través de la empresa Coagra. “Formulamos los pellets dentro de la sala para que tengan esa “galletita” todos los días las vacas y entren a ordeñarse tranquilas”, resume.

“Aquí en Santa Ángela en general el uso de los recursos de alimentación es eficiente, hay pocas pérdidas y todo se reutiliza, está todo bien programado, se trabaja bastante bien el carro mezclador y están atentos al orden de la incorporación de los insumos, al resultado de la mezcla a nivel de comedero. Cuando he venido, la mezcla siempre está bien hecha, homogénea, está bien cortada. En general, el uso de los insumos es muy bueno. Los lotes están divididos al momento del consumo y hay simpleza en el manejo. Es simple, eficiente y funciona”, explica Alejandro Jara de Coagra.

Para formular las raciones, agrega Momberg, se trabaja con un nutricionista. Las vacas van una vez al día al patio de alimentación (por la mañana) y dependiendo de la época del año, pueden consumir hasta 40 kilos al día de mezcla. Como la raza Montbeliarde es una raza francesa alta en sólidos, dice el productor, ayuda a tener muy buenos números a través de una ración normal. “Maneja sólidos bastante aceptables, no son raciones para tener más sólidos. En verano, que es el mes más bajo, estamos en sólidos de 7,7 y cuando comenzamos a forrajear, pasamos los 8, sin tener raciones tan específicas. Aquí la base es silo de pradera, eso es lo que tenemos que ir mejorando con un silo de maíz más buenos silos de pradera, logremos este aumento de producción en futuro con las mismas vacas”.

Aplicar sintonía fina en el plantel con los mismos recursos es en lo que está enfocado actualmente. “Una definición simple –agrega Luis Alberto Barrientos- es mejorar lo que produzco desde el portón hacia adentro. Hoy hay cantidad, se produce silo, hay segundos cortes, cultivos suplementarios como achicoria y nabos, hay un porcentaje del campo que se riega, los elementos están. Y la “galleta” (el concentrado), que es lo que se da en la sala siempre tiene que ser un “input” que sea lo mínimo posible. Por lo tanto, tiene que ser lo más estratégico, en el momento, la cantidad y el perfil para poder generar esa eficiencia de conversión. El 80 a 85% de lo que comen las vacas se produce dentro del predio, por eso los grandes desafíos son seguir mejorando las praderas desde el punto de vista del perfil de la pradera como de la disponibilidad; que ese cultivo suplementario permite pastorear la pradera en épocas que sea por tema climático o porque no hay disponibilidad para todas las vacas y venga a apoyar el pastoreo; y, el ensilaje, que en momentos pasan a ser 40 kilos diarios, pero si se multiplica por un 30% de materia seca, las vacas van a comer en algún momento entre 8 y 12 kilos de materia seca exclusivamente de ensilaje. Y ahí el efecto de la calidad del producto a ensilar, el proceso de conservación, extracción, dosificación en comedero, es clave. Ahí muchas veces se pierde sintonía fina: podemos tener un buen ensilaje de pradera con un 10% a 17% de proteína, esa diferencia con los mismos recursos significa mucha leche. Lo mismo con FDN de 48 versus 58. La época, el momento de corte, es ahí donde se requiere la sintonía fina”. Momberg trabaja con el médico veterinario Egon Montenegro desde el día uno. “Con el equipo de Coagra llevamos varios años y estamos súper de la mano, estoy muy contento con el apoyo que nos dan desde Coagra. Siempre estamos aprendiendo. Desafíos que tengo como predio están en praderas, ahora estoy haciendo 15 hectáreas más de ballica en el área de riego, cosa que estas 45 hectáreas de riego ojalá estén regando filete, no regar pradera natural fertilizada. Una ballica en el área de riego versus la pradera natural que había antes y era un desastre, una ballica buena al día 12 puedes meter las vacas y con la otra al día 25…era dramático”.

Lo otro, dice, es que estas ballicas bajo riego, ya no duran 4 años, sino que duran 8-9 y 10 años, porque están en el mejor de los mundos. “Si hace calor, les estás poniendo agua y fertilizante, esa ballica se está expresando en su máximo esplendor con todas sus virtudes”. Lo primero fue el riego y de ahí buscar una variedad adaptada a sus condiciones. Instaló una sonda que le permite ir adaptando el riego al ir revisando la humedad y rangos desde el teléfono. Un tema complicado son las tormentas de viento cálido en verano, que hacen que se tenga que regar día y noche para compensar la evapotranspiración.

Un tema es poder ampliar el riego para poder adaptarse al cambio climático. “Es factible, pero el problema es que aquí en Chile no hay acceso al financiamiento a largo plazo como en Nueva Zelanda, la banca no acompaña al sector agrícola, cuesta mucho”.

Mensaje final

Mauricio está muy contento con el impulso que ha tomado esta empresa familiar, en la cual todos participan. Sus 3 hijos, 2 agrónomos y 1 ingeniero comercial, lo apoyan y están bien involucrados en las decisiones, con mucho apoyo desde pequeños y con toda la energía para colaborar, aunque estén alejados físicamente del campo, pero con el corazón siempre en Santa Ángela.