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Ejes importantes en la crianza

Algunas verdades nunca cambian, como el hecho de que las vaquillas son el futuro de la explotación ganadera. Un manejo, cuidado y alimentación adecuados desde el primer día son esenciales para el crecimiento y desarrollo de las vaquillas. Cuando crecen y se desarrollan más rápido, paren y comienzan con la lactancia más temprano, lo que resulta en el mejor resultado económico.

Pero ¿estamos prestando la atención necesaria, llevando registros precisos y tomando medidas suficientes para alcanzar los objetivos de crianza?

El ciclo de reemplazo comprende diversas etapas: parto, producción de calostro, suministro de calostro, periodo de destete, crecimiento de la ternera, inseminación y gestación. Para cada una de estas etapas, debemos fijar objetivos específicos, claros y medibles, de modo que tengamos una clara visión de cómo estamos criando nuestro reemplazo.

Uno de los objetivos principales fijados en los planteles es alcanzar el primer parto a los 24 meses de vida, ya que un retraso en este parámetro trae como consecuencia importantes pérdidas económicas. Para lograr este objetivo, debemos revisar periódicamente la sanidad de nuestras terneras y registrar los animales que hayan presentado cuadros de diarreas o neumonías, ya que estas enfermedades pueden disminuir la producción en hasta un 35% durante la vida productiva de la vaca.

La calidad y cantidad de calostro son fundamentales para obtener una ternera saludable, por lo que debemos definir responsables de esta actividad y establecer parámetros de medición en la efectividad de la tarea. Además, debemos capacitar periódicamente a nuestro personal, insistiendo en puntos clave como el suministro de calostro antes de las primeras 6 horas de vida. En el caso de calostrado natural, debemos proporcionar las condiciones mínimas a las madres para realizar esta función.

Como se observa en la gráfica 1, los niveles productivos (lts/vaca/ año) se incrementan a partir de la segunda lactancia. Además, nos indica que, tras un periodo de inversión de dos años que comprende la crianza-recríapreñez-hasta el parto, se inicia un retorno económico y que, en la medida que nos desplazamos de los 24 meses, se prolonga el periodo económico negativo, llegando incluso a comprometer una segunda lactancia antes de tornarse positivo.

Para lograr una crianza-recría exitosa, es necesario fijar algunos parámetros y ser metódicos en la revisión de los resultados. En la tabla 1 mencionamos algunos puntos que resultan importantes de medir, ya que, de cumplirse, nos garantizan un buen número de vaquillas de reemplazo y, además, vaquillas sanas con partos cercanos a los 24 meses.

Otros parámetros importantes de definir al interior de la ternera serían: ganancia de peso a los 56 días. Este objetivo no debe ser difícil de lograr ya que con ganancias de 710 gr/día un ternero de 40 kg puede doblar su peso. Es importante considerar que ganancias mayores podrían generar engrasamiento de la glándula mamaria, lo cual es perjudicial y puede disminuir el desarrollo del tejido mamario. Otros puntos importantes a revisar son la tasa de mortalidad y morbilidad. Para un programa de crianza exitoso, debemos mantener las tasas de mortalidad por debajo del 2,5% y las tasas de morbilidad por debajo del 10%. Estos puntos son de suma importancia ya que nos aseguran un grupo de vaquillas de reemplazo óptimo para el plantel y un ingreso adicional en caso de venta de vaquillas (ver tabla 2).

En cuanto a la alimentación, nuestro principal objetivo es asegurar el consumo adecuado de nutrientes. Para ello, debemos suministrar una dieta láctea y concentrados de buena digestibilidad. Además, estos concentrados deben estimular el consumo y estimular el crecimiento de las papilas ruminales para un óptimo destete a los 60-70 días, alcanzando consumos de hasta 1,5 kg/ día a los 90 días.