Innovación y tecnología

¿CÓMO HAGO PARA QUE LA VACA VAYA SOLA AL ROBOT?

Ordeño voluntario de la vaca significa que, en sistemas pastoriles, las vacas pueden comer, beber, descansar y ser ordeñadas cuando ellas quieran. Así es. Literalmente, cuando ellas quieran. Sin restricciones ni limitaciones, con una mínima intervención humana. Eso redunda en bienestar para los animales, y su consecuente aumento de producción cuidado de salud y mejora en los índices reproductivos. Durante el ordeñe, se otorga a las vacas alimento concentrado (la cantidad específica que necesita para cada una, dado que cuentan con identificación animal) lo que genera interés por visitar al robot.

Ahora bien, la primera clave para entender el funcionamiento del ordeño robótico en sistemas pastoriles es la disponibilidad de pasto, la carga animal y la etapa de la lactancia. ¿Por qué? Porque son elementos críticos para lograr un adecuado tráfico por el ordeño robótico. Esto asociado a un adecuado proceso de otorgamiento de permisos automatizados de ordeño posibilitará un tránsito fluido, controlado y voluntario en este sistema.

Planificar la cantidad de pasto asignada es sumamente importante, ya que asignar un exceso de pasto hará que las vacas se muevan menos porque tienen suficiente alimento a disposición, en cambio, asignar muy poco pasto no es la solución, porque afectaría la caída en producción y también porque generaría congestión en los robots ya que un elevado número de vacas se presentará a la vez debido a la falta de alimento en el potrero.

La segunda clave, es el permiso de ordeño. Los sistemas automáticos de ordeño permiten otorgar permisos de ordeño de manera automática (posibilidad que tienen las vacas de ingresar al robot a ser ordeñadas), en forma diferenciada dependiendo de la producción de leche, la etapa de la lactancia, el tipo de animal en cuestión (vacas adultas o vaquillas en primera lactancia) o animales con necesidades especiales.

las vacas de ingresar al robot a ser ordeñadas), en forma diferenciada dependiendo de la producción de leche, la etapa de la lactancia, el tipo de animal en cuestión (vacas adultas o vaquillas en primera lactancia) o animales con necesidades especiales.

Al hacer esto, el productor se asegura que los animales de mayor producción y/o con necesidades especiales, tengan acceso en forma más frecuente al robot y aquellas en etapa más avanzada de la lactancia o con menor producción de leche tengan permiso en forma más espaciada. Con ello se logra manejar la posible congestión de animales intentando entrar al robot.

La tercera clave son los caminos: para facilitar el tránsito de la pradera al robot es importante planificar muy bien los caminos deben estar bien hechos y mantenidos.

Es importante pensar la superficie de los mismos, debe drenar bien, no debe ser abrasiva ni resbaladiza en ninguna época del año, de esa manera las vacas se moverán con más confianza. También hay que considerar las pendientes, no deberían ser demasiado empinadas y por último, la anchura que dependerá del tamaño del rebaño.

La cuarta clave es que el flujo de entrada y salida al robot sea de forma recta (Flujo en forma de I), eso evita que las vacas realicen giros y retrocesos. Sumado a eso no se debe presionar a la vaca dentro del box, debe ser totalmente abierto para un mayor confort. La vaca no pierde contacto visual con el rebaño y se sienta más confortable y lo disfruta más. Todos estos puntos colaboran con una mayor frecuencia de visita de la vaca al robot.

El ordeño robotizado en sistemas pastoriles es un sistema que al estar bien equilibrado y planificado no requiere de mayor intervención humana para que funcione, ya que no hay que ir a buscar a las vacas y tampoco separar las que necesitan tratamiento, todo se realiza de manera automatizada.

EL CASO DE AGRICOLA RAYUN

“Nuestra necesidad de automatizar la lechería, fue principalmente porque se quería buscar un mejor precio de la leche, y dejar de ordeñar con sala portátil porque estaba rompiendo los potreros y un dato no menor es que la lechería se maneja con un sistema pastoril. Anterior a la sala robótica, teníamos la sala portátil con 300 vacas en y con esa cantidad de animales era mucho trabajo, no daba para más, había que cambiar de tipo de sala. También las vaquillas que entraban nuevas se enfermaban rápido, eso nos bajaba la producción. También se perdían estanques de leche porque se llenaban de antibióticos, porque la detección de mastitis no era muy buena. Es por eso que decidimos cambiarnos. El valor entre la tradicional y la robótica no era tan diferente en términos de inversión, ya que nosotros debíamos partir desde cero” señala Pablo Riadi. Con el cambio de sistema, pudimos mejorar la producción y el precio de la leche.

Respecto a calidad de vida para los trabajadores, cambió harto. Antes, con el sistema portátil, debían trabajar por muchas horas y muchas veces bajo la lluvia, en condiciones muy malas”.

Una vez instalada la tecnología, la calidad de la leche subió mucho, al igual que el tema de los tratamientos, se facilitó un montón. La detección de mastitis y los tratamientos que hay que hacer, identificar y separar la vaca, la detección de celos, eso mejoró muchísimo, comparte.

El tema de la interpretación de información que arroja el robot, fue medianamente sencillo. Con la nueva actualización del Horizon, mucho más. Es súper fácil de trabajar, al igual que con la nueva aplicación, que podés hacerlo desde el potrero con el teléfono. Esta cantidad y calidad de información que tenemos, es lo que decidió a elegir Lely como marca, finaliza.

EL CASO DE FUNDO SAN GERMAN

“Nuestro negocio es principalmente la lechería, entonces queríamos destinar más terrenos dentro del campo a esa producción, para lograr crecer. Así se presentó la oportunidad de Lely; ya que mi hermano trabaja con la marca. Tuve la oportunidad de hacer algunas visitas a varias lecherías robóticas de la marca Lely en sistemas pastoriles, como por ejemplo en Nueva Zelanda, lo que cual hizo más encantadora la propuesta. De ese modo, pudimos acercarnos más a la tecnología.

El tema robótico se vuelve atractivo, implica un horario distinto que la sala tradicional. También por el funcionamiento del sistema, ya que es voluntario. Implica acostumbramiento claramente, pero se da muy rápido. El animal asimila más rápido ese cambio que la misma persona. Ya no es necesario arrear vacas a cierta hora y llevarlas de vuelta, ya que podés dejarlas que circulen.

La gracia del sistema es que, en la noche el ordeño va a seguir funcionando, más allá de una alarma que pueda sonar. Te preocupas solamente de hacer las labores normales de una sala, como el aseo, de reemplazar los filtros del robot, de coordinar las terapias de los animales, entre otras tareas.

Una vez instalados los robots, se notan mejorías en bienestar animal, las vacas se han vuelto muy mansas con este sistema, ya que hay ausencia de interacción con personas que las estén llamando, buscando o llevando.

Y también en aumento en la producción, hay más tranquilidad en el animal en cuanto a su manejo y, por ende, producen más litros. Si tuviese que crecer nuevamente o armar una nueva lechería, la volvería a hacer robótica, por los mismos motivos mencionados anteriormente, por el bienestar animal y también por el bienestar del personal y de uno mismo. Hay muchas ventajas con este sistema, arroja bastante información que facilita el trabajo del día a día Como inversión, manejo y decisión de la empresa, nuestra idea era crecer y lo logramos. También apuntando al bienestar del personal y propio, fue acertado adaptar esta nueva tecnología, ya que hay más tranquilidad en el trabajo, por ejemplo, si tienen que hacerlo un feriado o un fin de semana”. Gonzalo Willer