Empresariales

Ensilajes de calidad

El uso de forrajes conservados ha ido evolucionando, tanto en manejo como análisis, pero es claro que la carrera por la calidad y la estabilidad determinarán el éxito de su aprovechamiento.

Un buen ensilaje puede significar la diferencia al momento de producir más litros de leche o lograr mejores lactancias. Es un aporte a la ración que, usado estratégicamente, ayudará en los momentos en que las praderas no alcanzan a aportar todo lo que pueden entregar. Es en esta parte del año cuando comienza el proceso de ensilaje de praderas y, en ese contexto, el gerente técnico de Josera, Matías San Juan, destacó el impacto del aditivo para ensilajes Josilac. Para el profesional, se trata de un producto que, sumado a sus ventajas, posee un apoyo técnico importante en la postventa, lo cual los diferencia y genera un impacto económico en los silos de maíz y pasto. Su aporte está en que contribuye a una buena fermentación, que, sumada a un proceso de compactación bien hecho, genera beneficios. “Josilac se diferencia en su composición bacteriana probada en su efecto en la fermentación de los ensilajes y nos diferencia en el servicio post venta, donde estamos apoyando al productor con un informe con imágenes termográficas, revisando la compactación y la fermentación, para aconsejarlo en la confección correcta de sus ensilajes”.

Un buen ensilaje no permite errores. Por ejemplo, si se hace o apisona mal, no funciona y puede significar una pérdida muy grande.

“El aporte de un buen aditivo es importante porque logra un descenso del pH bastante rápido por las bacterias acidolácticas. Esa es la necesidad y es la carrera por acidificarlo lo antes posible, eso hace la eficiencia. Mientras antes llegues a un pH cercano a 4, los ensilajes serán más estables. Lo que hemos visto en nuestros análisis en silos de pasto y maíz, es que tienen fermentación adecuada y son muy estables, sobre todo en maíz. El uso de inoculante como Josilac, lo mantiene estable en el tiempo. Eso reduce las pérdidas de materia seca y de la calidad del alimento, una mala fermentación reduce los puntos de energía y proteína, por eso es que bien hecho es una inversión que retorna”, destaca San Juan. Está presente en el mercado desde hace varios años. A juicio del médico veterinario de Josera, lo que más valoran los productores es el precio atractivo, su función y la postventa. “Es vital porque siempre está la sensación de aplicarlo o no, pero la asesoría nos ayuda a demostrar que se están haciendo bien las cosas. Esa orientación ayuda a ir aprendiendo y prepararse para la próxima temporada, tanto en tiempo de cosecha, como el apisonado. Si bien hay factores cambiantes, ofrecemos la forma de darse cuenta que la inversión está siendo bien usada”.

CASO DE ÉXITO 1

La experiencia de Copihue Ubicados en el camino a Puyehue, el administrador del fundo Copihue (propiedad de la empresa Copihue Dos Ltda) Ricardo Ortiz, explica que se trata de un predio de 300 hectáreas, 100% lechero, que actualmente destaca por su estrategia de mejorar la producción.

El administrador general explica que los objetivos del predio es abordar el recurso forrajero, pradera y crecer en número de vacas, que hoy son casi 125.

El plan de trabajo incluyó el mejoramiento de praderas, que se cambiaron por praderas de alta eficiencia, con rotación de cultivos con avena, chicoria (para verano) y pradera permanente, con un crecimiento de 15 hectáreas anuales. Hoy son 60 de pradera permanente, lo cual asciende al 50% del distrito lechero.

“Eso se notó, se creció en reposición. Creció el plantel y se empezó a achicar el predio, aumentó el consumo de forrajes”. En 2021 sembró maíz y usó Josilac, cultivo que califica como una buena opción para aumentar el rendimiento de las vacas y los socios se motivaron como directorio, al decidir establecer 24 hectáreas y con muy buenos resultados, que se tradujeron en la confección de 2 grandes silos, de los cuales consumió uno esta temporada y queda otro para 2023.

En este trabajo sostenido, la producción ha ido aumentando, tras comenzar con 1.050.000 litros hace 5 años; 1.800.000 en 2021 y para este se espera 2.200.000.Se usó estratégicamente maíz en un lote y el efecto fue notable. “Eso me golpeó positivamente en la producción y reproducción, vimos que mejoró la condición corporal, en la medida de eso, se reprodujeron y ciclaron bien, siempre con el objetivo de usar la energía en el período de invierno”. El objetivo de la empresa es seguir conservando forrajes, porque la carga animal sube y también la demanda de forrajes conservados, por lo que el maíz tomó un rol protagónico en la estrategia de El Copihue. “El Josilac es una tremenda herramienta, ya que el ensilaje tiene que ser de la mejor calidad posible desde que se cosecha hasta que se usa, lo que hemos logrado con este aditivo. La idea es llegar a 400 vacas, que es lo que permite el campo. Hoy no hay riego y nuestros objetivos son seguir mejorando eficiencia y, por qué no, el otro año llegar a 2.500.000 lts”.

“He tenido muy buena experiencia con el equipo técnico de Josera, ya que Josilac es un producto amigable, se han contactado todo el tiempo conmigo, con un muy buen servicio postventa. Nos han explicado que cosecharlo en un momento apropiado es un punto preciso del estado fenológico del maíz, que depende del prestador de servicios, en la medida que se haga, habrá mejor rendimiento y calidad, con variedades que se adapten a la zona”.

El uso de aditivo permite que permanezca el estado hasta que se use. En la medida que se usa más tardíamente, la calidad es mejor, los carbohidratos se liberan mejor, cuenta Ortiz. “El maíz del próximo año debiera estar mucho mejor y para eso es clave el aditivo, nos jugamos una carta muy importante”:

Como no tienen equipos propios, cuenta que el ensilaje de maíz logró completar 25 hectáreas en 9 horas, con un prestador de servicios de muy buena calidad, que entregó un producto muy bien compactado y bien tapado. “Todos estos elementos generaron un golpe positivo, ya que aumentamos la producción y este año se ve muy bien, es un tremendo aumento y reitero, muy contentos con el uso del maíz y del aditivo Josilac”.

CASO DE ÉXITO 2

“Muy buenos resultados”

Logramos conversar con el Ing. Agrónomo Víctor Hrdina, justo al momento de empezar la siembra de maíz 2023. Por el comportamiento de este invierno y primavera, prevén que será más escasa la venta de bolos, por eso se están preparando con más maíz para incluirlo en la alimentación de otras salas de ordeña de la empresa.

Víctor, nos relató que la empresa posee varias salas en el sector Crucero Purranque y que en esta temporada realizaron el primer ensilaje con maíz, con una superficie cultivada de 52 hectáreas. “Como empresa se tomó la decisión de poner mucho foco en este proceso y hacerlo muy bien. El resultado fue espectacular, muy conformes con los parámetros con 38,8% materia seca y 2,83 en energía. A nivel de condición corporal, tuvo un resultado espectacular en invierno en la sala que se entregó maíz, con un efecto que fue notorio. Hubo un buen efecto en sólidos en esta sala”.

Normalmente compran bolos cada temporada. El año pasado hubo poca disponibilidad de pasto, lo que impidió tener acceso a la cantidad suficiente de bolos, lo cual impulsó el establecimiento de las siembras de maíz.

Como es primera vez que se establece maíz en la empresa, también lo fue el uso del inoculante Josilac. “La idea de la empresa fue hacer un ensilaje lo mejor posible, sobre todo por la inversión, para que no fallase ningún parámetro, tratando de reducir errores. Los asesores lo encontraron muy bueno, muy estable calóricamente, muy bien todos los parámetros. Este año vamos a subir a 80 hectáreas, quedamos fascinados con la respuesta y el comportamiento del cultivo”. La posibilidad de aumentar hectáreas de maíz forma parte de la estrategia que se han fijado para tener alimento de calidad durante el año y no depender de factores externos.

“El equipo de Josera nos acompaña en todo el proceso, incluso al momento de abrir el silo. Aprendimos mucho, no sabíamos de cultivos y ensilaje de maíz y nos explicaron muy bien. Valoro mucho eso, ya que uno está haciendo el cultivo por primera vez, se agradece mucho el apoyo”.

LA IMPORTANCIA DE ANALIZAR

Un forraje estable y de calidad conocida será un eslabón vital en la alimentación de las vacas. Por eso, la jefa del laboratorio de análisis de suelos y forrajes Cooprinsem, Ingrid Castro, destaca que la importancia de los análisis nutricionales “es información objetiva para que el productor y nutricionista balanceen dietas y diseñen estrategias en forma oportuna y confiable”.

Llevamos 15 años haciendo análisis nutricionales, explica Ingrid y, en el caso de los ensilajes, la recomendación que hacen a los productores está en que realicen un muestreo representativo. “La muestra representa un volumen importante de alimentos, por eso es que el muestreo debe ser hecho en distintos sectores y profundidades del silo”. Si no es posible, por tiempo o disponibilidad, recuerda que este monitoreo es ofrecido como servicio por Cooprinsem.

El ensilaje debe tener una calidad constante y es por eso que debe monitorearse en el tiempo, porque va sufriendo cambios. “La recomendación es hacer un análisis inicial y una vez abierto, una vez que se incorpora en las dietas, irlo monitoreando, porque hay indicadores que varían en el tiempo. Principalmente, se ve que varía el contenido de materia seca, las digestibilidades de la materia seca (que hoy son importantes) tanto en fibra como almidón, porque varían en el tiempo”.

“Somos el laboratorio con más años de experiencia en trabajar con tecnología NIRS, respaldados por laboratorios americanos como el Dairy Land Laboratories, renombrado y acreditado, que nos entrega una base de datos robusta, lo que permite que los resultados sean confiables”. Una novedad de los laboratorios de Cooprinsem está en el servicio de análisis vía química húmeda para los forrajes en los que no hay curvas NIRS, lo cual amplía las posibilidades de información para los nutricionistas y productores. “Esto es específicamente en achicorias, nabos, remolacha, que son cultivos suplementarios. Hace unos años no eran muy analizados, y hoy sí se está solicitando la información. La química húmeda permite resultados entre 5 a 7 días hábiles”. Además, se hace screening de micotoxinas en todos los ensilajes y alimentos, con resultados entregados entre 24 a 48 horas, “trabajamos con un testeo rápido que permite al agricultor tomar decisiones, donde destacamos que se trata de un kit bastante robusto”. Finalmente, Ingrid Castro realizó una invitación a los productores, nutricionistas y socios de Cooprinsem para que conozcan los servicios de este laboratorio, ubicado en Ramón Freire 980, Osorno.