Publicaciones Infortambo
Marcando el futuro a través de un programa exitoso de crianza
Entender los factores nutricionales y de manejo nos ayudarán a tomar las decisiones correctas para lograr una crianza exitosa. Es importante remarcar cómo la crianza de terneras impactará en su producción futura y saber cuáles son los momentos de estrés para poder tomar las decisiones correctas y minimizar el impacto sobre ellas. Durante este proceso debemos tener en cuenta el impacto del calostrado, tanto a corto, como a largo plazo.
Dentro de este nuevo proceso hay 7 pasos: 4 de crianza y 3 de recría.
El primer paso de la crianza se centra en brindar dentro de las dos primeras horas a partir de su nacimiento, un buen suministro de calostro a las terneras: hablamos de 4 litros de calostro (como máximo podemos extendernos hasta 6 horas para seguir dentro del rango aceptable). Es importante que el calostro que le brindamos sea de buena calidad, un óptimo calostro ronda entre los 50 ml, uno regular entre los 30-50 mg y si es menos de 30 mg no debemos usarlo. Una vez que procedemos a suministrarlo, debemos evaluar cuál es la transferencia pasiva de inmunidad, que debe realizarse dentro de las 23/72 hs al calostrado.
Se ha demostrado que las terneras que reciben 4L de calostro de buena calidad, en comparación con terneras alimentadas con 2L (también de buena calidad), mejoran la producción de leche. “El crecimiento acelerado durante la crianza se define dentro de las primeras 3 semanas de vida de las terneras”.
El segundo paso se encuentra dentro de los primeros 21 días de vida en la etapa de guachera: debemos garantizar el 2% del peso vivo como consumo de materia seca aportado de una alimentación líquida. Estamos frente a uno de los pasos más importantes de este plan de crianza. El protocolo dentro de estas tres semanas de vida, marca que tenemos que tener en claro cuánto pesan los animales y cuántos son los sólidos que tiene la leche disponible. Dentro de estas tres primeras semanas vamos a estar determinando el crecimiento acelerado de los terneros, y a notar que el crecimiento es paralelo y constante. El gran desafío en la alimentación de esta etapa es lograr que el ternero consuma altos niveles de lecheDecimos que es una etapa crucial debido a que los primeros 20 días de la ternera definirán el éxito o el fracaso de la crianza en relación a un crecimiento acelerado.
La etapa 3 es la última etapa de la crianza, una etapa donde la crianza se estabiliza, el consumo de alimentación líquida es el máximo y se mantiene constante. En este período se empieza a incrementar el consumo.
La etapa 4 está enfocada en minimizar el estrés de la ternera en el pasaje de la crianza a la recría. Obviamente toda esta etapa de crianza debe ser acompañada por oferta de un iniciador de buena calidad. Se iniciará un retiro progresivo de leche y se irán preparando a las terneras para la recría: son 21 días muy importantes para lograr que todo el esfuerzo que se aplicó durante la crianza de las terneras no se pierda durante la primera semana de recría donde las terneras no están adaptadas a la alimentación ni al ambiente.
La leche aporta: 30% de grasa, 40% de azúcar y un 27% de proteínas. De estos tres nutrientes la grasa y el azúcar aportan la energía. Ningún iniciador puede seguir con ese ritmo de aporte de grasa y azúcar, porque los alimentos en la digestión no podrán asimilarlo. Es por eso que, si no hacemos una adaptación de lactante a rumiante, todo el esfuerzo se perderá en muy poco tiempo.De la semana 7 a 9 nos permitirá manejar el estrés del paso de lactancia a recría.
El paso cinco, es el primer paso de la recría. Es uno de los usos más críticos donde los terneros se encuentran en el pasaje de un sistema a otro y de una alimentación a otra. En este paso es donde tenemos que hacer foco en minimizar el estrés de los animales y no perder el esfuerzo que desarrollamos en los animales de crianza durante los primeros días. Semanas claves donde el éxito o el fracaso no son tan determinantes, pero sí lo es no mezclar animales de tamaños muy diferentes.
En el paso número 6, la recría se estabiliza y debemos garantizar oferta de alimento a voluntad maximizando el crecimiento. Durante esta etapa el consumo de alimentos es alto, por eso tenemos que prestar mucha atención al balance de hidratos de carbono de la dieta para minimizar posibles efectos de salud ruminal. Es fundamental que tengan agua y alimentos constantes, ya que pueden tener trastornos digestivos. “La adaptación al cambio de alimentación y ambiente, es fundamental para que las terneras tengan buena performance durante la recría”.
Y, por último, el paso 7 vuelve a ser una transición hacia una dieta TMR que es totalmente mezclada donde ya incorporamos otro tipo de materias primas. Un proceso necesario de adaptación en los animales para que no haya caídas abruptas de consumo hasta que comience nuevamente. Hacer una transición a la dieta TMR es permitirles a los animales una correcta adaptación reduciendo costos. Durante esta etapa le permitiremos a las terneras adaptarse a nuevos ingredientes en su dieta. Es importante mencionar que todo este período tiene que ser acompañado por un iniciador y alfalfa de excelente calidad, sobre todo en el último paso.
Entonces, ¿por qué cambiar el status tradicional de crianza a un sistema acelerado? Se sabe con certeza que las primeras 2 o 3 semanas son claves para mejorar la velocidad de crecimiento y nos permitirá alcanzar una edad reproductiva más rápida, una mejor capacidad de resistir los desafíos infecciosos y una mayor producción de leche posterior. Un calostrado correcto, permite no solo transferir inmunidad, si no también generar efectos a largo plazo.