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Ordeña robótica igual calidad de vida
¿Cómo partir con un proyecto de ordeña robótica? A través de la asesoría, planificación y mucho foco en los pasos que se va a dar, con una agenda que en paralelo tenga la preparación de los colaboradores, con capacitación y tiempo para hacer una puesta a punto previo al gran día de la primera ordeña, que es el gran intermedio de un proyecto de este tipo. Ese es el primer día del resto de sus vidas, con un sistema que ofrece más libertad, manejo de información y sintonía en los detalles.
Para Álvaro Llorente, del establecimiento Mitikile, ubicado en la Provincia de Buenos Aires, Argentina, la decisión surgió en pandemia y hoy les permite tener un sistema de ordeña robótica en una estancia de 1200 hectáreas, donde establecieron 4 lecherías (1 robótica con confinamiento y 3 espina pescado con confinamiento tipo dry lot). Poseen 900 vacas en ordeña promedio año, con una producción de 24.000 litros diarios.
El sistema
Martín Bazterrica (West Tambo) entregó la descripción productiva del sistema de ordeña voluntaria, por ejemplo, haciendo foco en el sistema de alimentación automática, que de acuerdo a la información que se genera, entrega el concentrado en cantidad especificada para cada una de las vacas.
Ignacio Torres, AMS & Herd Management Equipment Sales Manager de GEA, describió el Sistema de información que entrega al momento de la ordeña, tanto total como por cada cuarto, todo lo cual se puede ir monitoreando y registrando. Eso ayuda a ir conociendo el comportamiento y performance de la vaca, lo que aporta a la administración del rebaño y a la creación y revisión de los lotes, por ejemplo. Esta es una gestión importante para hacer los ajustes necesarios en alimentación o por producción, por ejemplo. “La información que entrega el sistema ayuda mucho. No hay soluciones fáciles para problemas difíciles, por eso es que el mensaje para un sistema complejo como éste es la distribución de responsabilidades. Cuando el productor se decide a im – plementar un sistema como éste, incluyendo el galpón para el confinamiento hasta el intermedio, que es el día del ordeño, hay una cantidad de tareas que tienen que es – tar planificadas y ubicadas correctamente, monitorea – das en un timeline que les permitiría hacer una ingenie – ría inversa tal que te permiti – ría saber, un año antes, qué día se iba a ordeñar 12 me – ses después y saber qué día empezábamos a entrenar las vacas”.Eso entrega un consejo: una propuesta bien hecha y ejecutada permitirá que las vacas puedan entrar voluntariamente a la ordeña en mucho mejor forma y con mejor aprendizaje, menos estrés entre el personal y el rebaño, destaca Torres.
No hay que olvidar que, en la medida que se instala más sensores y sistemas de medición, la complejidad aumenta. Por eso es vital calendarizar, capacitarse y programar para entrar a un modo totalmente distinto de ver la ordeña, sin mayor generación de inquietudes que se transforman en estrés. Así, cada una de las dinámicas que se crean y la información que se obtiene implicará que hay que estar capacitados para manejarlas y usarlas. Y esto también pasa en los sistemas convencionales. La vaca tiene que adaptarse al ambiente, centro de ordeña (corral de espera y máquinas). El incentivo de la vaca en el aprendizaje es la comida, que es lo que va a ir ayudando a que ellas se acerquen a la ordeña. En el caso de Mitikile, el alimento es forraje y TMR. “Se requiere que la vaca venga sola, frecuentemente y que no se atrase. La idea es que la vaca se vaya a ordeñar no cuando se sienta incómoda ni cada 2 minutos. Necesitamos que venga y entregue entre 13 y 15 litros por ordeña”. Para eso se va gestionando los grupos y ajustando los “settings” para permitir que vaya pasando”. Si ya vienen con 20 litros por ordeña, serán vacas atrasadas que habrá que ir administrando muy bien.
Un sistema de alta tecnología como una ordeña robótica genera mucha información. La idea es que se ocupe los datos concretos para que se pueda tomar acciones operativas y se mejore lo que haya que ajustar, relata Torres.“Dentro de esa nube de información tenemos indicadores que sabemos que tienen más o menos Los porqués y el origen.
Una ventaja es que la ordeña robótica permite facilitar las labores, como resume Álvaro Llorente. La decisión de dar este paso tecnológico se hizo a inicios de la pandemia del Covid 19. Se preocupó de analizar cada sistema, comparó y fue avanzando en su decisión. Le planteó a West Tambo el interés por hacer el cambio. “Tras muchas charlas y mates, nos dijimos que podía funcionar el tema juntos. Involucré a mi familia sobre el significado de este emprendimiento. Nunca habíamos hecho una inversión como esta, También estaba el tema de trabajar en forma más prolija, ya que vivimos muy cerca de la comunidad, haciéndolo de acuerdo al tema ambiental, lo que nos permitía un tambo robótico”.
El campo produce forrajes para 1100-1200 vacas en ordeña. Se ajustó un sistema de producción bajo encierro en galpón, con la visión de darle mucha atención. Usan cama de tierra o fría, ya que no es fácil encontrar sustrato para otra. Existen unas camas donde se echan y descansan las vacas, estas están compuestas con la tierra que se trabaja con un cincel y un rotocultivador. Ademas, de contar con un espacio de 18 metros cuadrados por vaca en los que se distribuye la cama, la calle del comedero y el patio.
El aprendizaje y adopción de la tecnología por parte de los Llorente y sus colaboradores fue paulatino. Se realizó una compra de collares y robots en simultaneo, pero los collares fueron lo primero que llego y se implementó antes. Esto les ayudo a familiarizarse con la tecnología. “Es primera vez que emprendemos algo tan grande como familia. El primer día que Martín nos propuso un galpón, dijimos que ese lugar no era posible porque queríamos crecer», resume Álvaro. Por eso se decidieron por un lugar y diseño para seguir creciendo. “El objetivo son mil vacas en ordeña en este sistema. Tenemos puntos por mejorar y cosas por ir aprendiendo, pero creemos que ordeñar mil vacas con alta tecnología nos va a poder permitir ser mucho más eficientes y obtener una mejor conversión para lo próximo”.
Al momento de decidir, sus colegas y amigos les recomendaban optar por una marca que les diera el mejor servicio post venta. “Todas están por aquí cerca, pero con West Tambo trabajamos hace 35 años y por lo que hicimos acá necesitamos una confianza. A la larga, ese servicio post venta fue clave y te deja enfocado en lo que te tienes que enfocar y que ellos se ocupen de la tecnología y la maquinaria”. Para la decisión de hacer este trabajo, Mitikile se preparó con las obras civiles del galpón, mientras que GEA y West Tambo puso los robots y ventiladores. El acuerdo, dice Martín, fue que se iba a ir pagando mediante un contrato pagadero en litros de leche a 5 años. “Antes con los sistemas tradicionales, andaban en 25 litros, hoy ya están en 36 litros y la idea es llegar a 40 litros promedio. Ese plus le permitirá pagar nuestra cuenta y la cuenta de él, calculamos que en 5 años ya va a estar bien amortizado. La clave es hacer el proyecto, no empezar a hacer el proyecto por parches. Aquí se hizo un proyecto”.
Como empresa West Tambo avanzó y revisó sistemas robóticos en Estados Unidos. Vieron que, por escala, el free-stall era complejo, que se justifica con planteles más grandes, por eso llegaron a la cama de tierra. Aquí somos pioneros en Argentina con la cama fría”, explica Martín. Ya el preparto se hacía en cama de tierra, por lo que ya hay un aprendizaje en el tema en Mitikile.
La tecnología
En el paquete tecnológico están los 4 robots GEA, el programa de manejo Dairy Plan y los collares. Todo funciona en conjunto, los collares se instalaron 4 o 5 meses antes, para empezar el entrenamiento y la información. El galpón y comederos también se hicieron previamente. Así, el inicio de ordeña robótica se hizo con todo el apoyo en marcha, fue muy llevadero. La capacitación de los robots fue hecha por GEA.
En el panel de operaciones es posible saber cuántas ordeñas tuvo cada vaca, los litros, los litros diarios y los promedios. Todos los procesos están automatizados, van con mejoramiento continuo y que permiten ser usados y manejados con poca complejidad, con baja presencia de personal en el sistema. Pero, eso sí, se requiere monitoreo remoto para atender las alarmas que puede arrojar.
Lo primero que ve el operario al empezar la jornada es el resumen de rendimiento, en el caso de esta empresa, pero también se puede ir customizando, como lo que ocurre con la limpieza, los promedios por ordeña, detectando los atrasos de las vacas por los que se pudiera perder potencial de producción. La idea es aprovechar la información y tomar las decisiones que se requiera y gerenciar muy bien al rebaño.
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