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¿Por qué me fue como me fue?

En un artículo anterior habíamos hecho referencia a que, indefectiblemente, todas las decisiones que se tomen en el complejo sistema del tambo, terminan repercutiendo, tarde o temprano, en la parte económica. En este caso, se trata de tomar el camino inverso, es decir, a partir de los resultados obtenidos ir en búsqueda las causas. Y como se ve, no es una exclusivamente, sino que suelen ser varias, es decir que hay una multi causalidad, a la que hay que llegar.

En algunos casos, cuando los números fueron buenos, favorables, quizás cueste más ponerse a hurgar, porque si las cosas van bien, para qué complicarse. En algunos casos, simplemente se asigna la mejora a la evolución del precio de la leche, cuando en realidad seguramente hay otros factores que también estuvieron influyendo. Pero, cuando las cosas no están bien, y el resultado económico no fue el esperado, empiezan a llover las preguntas. En este caso hay varias situaciones muy diferentes: desde la empresa unipersonal en la que el único propietario puede decidir si investigará sobre las posibles causas. Pero en el otro extremo, están aquellas con varios socios, especialmente cuando alguno no está en el sector agropecuario y poco entiende de la actividad, pero necesitan saber por qué las cosas no fueron según lo esperado, ya que, probablemente eso repercutirá en sus retiros empresariales.

En realidad, cualquiera que haya sido el resultado, es importante averiguar todas las causas, todos los factores que estuvieron influyendo. Y en lo posible, además, cuál fue el grado en que cada uno estuvo operando, donde seguramente habrá habido una gama, desde aquellos que más influyeron, hasta los que fueron secundarios.

Cuando se emprende este camino, que no es fácil ni corto, hay que comenzar a hurgar en todo el sistema buscando causas, y a su vez las causas de esas causas, y así sucesivamente, hasta llegar a la raíz de todo, ya sea para replicar cuando fueron factores positivos, sea para mejorar cuando fueron negativos.

Analizando el capital hacienda

Por tomar uno: al analizar la evolución del capital hacienda entre inicio y cierre de ejercicio, vemos que la diferencia de inventario en la subactividad recría descendió, y quizás en forma importante. Eso se puede apreciar en dos lugares: por un lado, en el Margen Bruto de Tambo Total, pero además en el Balance Patrimonial. Al revisar los inventarios, vemos que el número total de cabezas prácticamente no se ha modificado, de modo que esa causa queda descartada. Es interesante ir descartando los posibles factores que no han operado lo cual también es una metodología recomendable de aplicar. Tampoco puede haberse debido al descenso en los valores de la hacienda porque recordemos que cuando se calcula la diferencia de inventario, se toma la valuación a cierre de modo de sacar del medio el “ruido” que genera la evolución del valor de la hacienda a través de los doce meses del ejercicio (segunda posible causa descartada).

Hay que meterse entonces en el detalle del inventario de hacienda de la Recría. Y allí aparece el dato de que descendió la cantidad de vaquillonas preñadas, que justamente es la categoría de mayor valor, con lo cual es la responsable de esa diferencia de inventario negativa en dinero, aunque neutra en cantidad de cabezas.

Recién empezamos

Nuevamente, hay que seguir investigando, porque estamos siguiendo la cadena de parámetros, pero todavía no llegamos a la raíz del asunto. Tampoco se piense que el proceso es sencillo. Implica poder saber dónde continúa la búsqueda, de modo de no tomar caminos equivocados y llegando a conclusiones que no son ciertas. Llegamos entonces a otra etapa, en la cual puede comenzar a aparecer la multi causalidad, es decir que hayan operado varios factores, que no son excluyentes, sino que pueden haber incidido todos juntos, al mismo tiempo o diferidos en el tiempo, para producir ese efecto final. Algunos han sido seguramente los decisivos y otros los secundarios. De modo que eso implica un trabajo adicional: detectar cuáles fueron los más importantes y cuáles no, porque eso nos permitirá luego diseñar las estrategias de corrección para mejorar ese aspecto que hemos detectado, si correspondiera.

Y digo si correspondiera porque puede suceder, simplemente, que durante el ejercicio se produjo una o varias ventas de vaquillonas preñadas. Y hasta ahí parecería llegar la investigación. Pero no es así, ya que toca averiguar la causa. ¿Fue por una necesidad financiera? ¿Fue por la decisión de achicar el tambo y darle más espacio a la agricultura? ¿Fue porque ante la alternativa de agrandar el rodeo o conservar su tamaño, se optó por la segunda alternativa?

Pero también puede haber sucedido que el descenso en la cantidad de vaquillonas preñadas se deba a otros factores. ¿Fue por problemas en la preñez? Y si así fuera, ¿fue por problemas en la detección de celo o en la inseminación? ¿O por el estado nutricional? Y todas y cada una de estas causas tienen a su vez posibles orígenes. Por ejemplo, en el caso de la preñez, ¿fue por la calidad del semen, por la cadena de frío, por la habilidad del inseminador o por la habilidad de de quien estuvo a cargo de la detección? Y todo nos lleva nuevamente a otro escalón de preguntas. Por ejemplo, en el caso de una deficiente detección, ¿fue por el cambio de quien tenía que hacerlo? ¿fue por falta de tiempo por estar sobrecargado con otras labores? ¿fue por una falta de estímulo en la remuneración por esta tarea? Y así para cada una de las causas.

“LA MULTI CAUSALIDAD ES LA QUE TERMINA EXPLICANDO POR QUÉ FUE QUE SE LLEGÓ A ESE NÚMERO. LO QUE SE PROPONE ES DESANDAR ENTONCES TODO EL CAMINO PARA DETECTAR POR QUÉ ME FUE COMO ME FUE.”

A la hora de buscar explicaciones…

Es como si ese descenso en la cantidad de vaquillonas preñadas al cierre, fuera solamente la “punta del iceberg” de mucho más que subyace detrás. Observando todo el proceso en perspectiva, vemos que el abanico se hace cada vez más amplio a partir de ese simple dato de que la diferencia de inventario de la recría fue negativa en valor.

Como vemos en este único ejemplo, la multi causalidad es la que termina explicando por qué fue que se llegó a ese número. Lo que propone este artículo es desandar entonces todo el camino para detectar, resumido en una frase: ¿por qué me fue como me fue?

Este ha sido solamente uno de tantos parámetros que pueden haberse detectado analizando la gestión. De modo que la tarea recién comienza.