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¡Sí, podemos!
En el marco del Octavo Simposio de Empresarios Lecheros Latinoamericano, tuvimos el honor de contar con la participación de Chris Koch, quien con su conmovedora e inspiradora historia de vida nos cuenta cómo es dedicarse al sector agropecuario y encarar la vida sin extremidades.
Chris lleva una vida llena de viajes, deportes y una gran carrera como granjero. Nació sin brazos y piernas en un pequeño pueblo llamado Naton, donde recuerda haber crecido aprendiendo todo lo que sabe con el apoyo de sus padres. “Mis padres se ubicaron detrás y me dejaron resolverlo todo. Para ellos fue difícil verme en problemas, pero supieron que si lo hacían por mí y no tenía errores, sólo iba a aprender a que alguien haga por mí lo que yo mismo no podía, quitándome la posibilidad de aprender y desarrollar la resiliencia”.
Si bien hace 10 años solía usar prótesis para sus piernas y brazos, sostiene que se siente cómodo con su cuerpo tal y como es, haciendo y resolviendo las tareas con un poco más de tiempo y esfuerzo, pero siendo 100% autentico e independiente como cualquier otra persona.
SUS PREMISAS:
– NO TENER MIEDO A FALLAR
– SALIR DE LA ZONA DE CONFORT
– BUSCAR EL CONTROL DE SU DESTINO
¿SU MÚSCULO MÁS FUERTE?
“EL CEREBRO, AUNQUE TAMBIÉN EL OBSTÁCULO MÁS IMPORTANTE QUE TIENES EN TU VIDA. LA HABILIDAD FÍSICA NO ES NADA COMPARADA CON EL PODER DE TU MENTE”.
“Todo lo que hacemos, define quienes somos”, remarca. Claro que tiene días difíciles donde piensa que teniendo brazos y piernas, las cosas serían mucho más fáciles. Pero afirma que eso es una trampa, porque en esos días frustrantes, donde nada sale bien y queremos que se terminen, sólo se trata de frenar, ver la parte divertida y que no todo es tan desalentador como parece. El humor es una de las razones que lo lleva a pensar y vivir de esa forma, e insiste: “si no puedes reírte de la vida, ¿de qué puedes reírte?”.
Chris es consciente de sus limitaciones, pero no deja que ellas le impidan lograr sus objetivos o hacer lo que ama. Y esto es algo que aprendió de pequeño, teniendo un crecimiento como cualquier otro niño: en el colegio, los deportes o en la granja de sus abuelos donde nació su gran amor por la agricultura. “Uno de mis primeros recuerdos es sentarme en las rodillas de mi abuelo y manejar su tractor. Algo que hago hasta el día de hoy en la granja, donde ayudo en cada cosa que puedo. La agricultura es, sin dudas, gran parte de mi vida”.
Reconoce a la gente del campo como honesta, buena y generosa. Del sector también ama la posibilidad de manejar lo que está a su alcance o involucrarse en la producción de alimentos. Rompe con los prejuicios de muchos, quienes piensan que por no tener brazos y piernas, hay cosas que no puede hacer. Es cierto que el rubro agropecuario demanda trabajos manuales, pero Chris, logra hacerlos.
“Siento que cuando la gente me ve manejando las maquinarias, me saluda y se motiva por mejorar sus granjas y sus vidas”.
El motivo de sus charlas: animar a desafiarse y atreverse a lograr hasta lo imposible elevando las expectativas. “Si un hombre sin brazos y piernas puede trabajar en una granja, viajar por el mundo y ser independiente, todas las personas son capaces de asombrosas y hermosas cosas”.
Sin miedo a fallar, salir de la zona de confort y buscar el control de su destino, son las premisas claves con las que enfrenta su vida. Y remarca: “el cerebro es el músculo más fuerte que tienes en el cuerpo pero también el obstáculo más importante que tienes en tu vida. La habilidad física no es nada comparada con el poder de tu mente”.
REVIVE SU PRESENTACIÓN
Puede volver a escuchar esta charla aquí: https://innovaragro. com/nuestros-eventos/sel/latam/05-2021/