Empresariales

TRES HISTORIAS QUE REVOLUCIONAN

Comprar materias primas e ir creando un concentrado de acuerdo a la necesidad y momento productivo es una oportunidad que los entrevistados reconocen. Esta se trata de una tecnología que integra la automatización predial y que les facilitó la vida, con resultados que son muy valorados al momento de hacer el balance. Los mezcladores de alimentos han significado un cambio en el proceso productivo para los productores que los han integrado.

Las eficiencias a la hora de poder reemplazar los concentrados comprados por los que estos equipos mezclan en el predio han impactado en la adquisición de los insumos, en la facilidad de manejarlos, en la automatización de los procesos y en la oportunidad de ir avanzando como empresas.

Cada uno de estos sistemas se hacen bajo pedido para diseñarlo a la realidad del predio, apunta Jaime Amthauer, gerente de Tesat, empresa que desarrolla estos proyectos a la medida en Chile, apoyados en equipos de origen alemán.

LAS QUEMAS: CAMBIO DE SISTEMA PARA CRECER

En el caso de la familia Vásquez, que posee su lechería en Curralhue Chico-Las Quemas, Río Bueno, Álvaro padre y Álvaro hijo impulsan una lechería familiar en un predio de 50 hectáreas, de las cuales 45 son aprovechables, donde mantienen más de 300 vacas. “La innovación Tesat por intermedio de Jaime Amthauer y Mario Cárdenas ha sido interesante, es un eslabón de la cadena que hace que funcione toda esta pequeña empresa, por la superficie en hectáreas”.

En 2020 produjeron cerca de 1 millón 200 mil litros, mientras que este año esperan alcanzar 1,5 millones, con la meta de llegar a unos 2 millones de litros de leche, con unas 350 vacas. El patio de alimentación que está actualmente en construcción forma parte de la proyección y esperanza que han puesto.

Por años mantuvieron un plantel de 150 vacas, suplementado con concentrado. Estaba en carpeta construir un silo para darlo en sala, de acuerdo al ofrecimiento de Mario Cárdenas. Hasta ahí, todo muy bien. Un alza contundente y repentina en el precio de los concentrados los hizo replantearse, junto a que el efecto de lo que estaban entregando, no se traducía ni en litros ni en sólidos. Decidieron comprar maíz y soya para poder prepararlos ellos mismos y ampliarse a otro silo de 30 toneladas de capacidad. “Así llegamos al mezclador de materias primas, que desde Tesat nos lo sugirieron para ser más eficientes. Si empezábamos a meter más vacas, íbamos a necesitar más calidad de alimento y también integramos el carro forrajero”, cuenta Andrés hijo. Este es un mezclador digital que incluye la configuración para integrar sales minerales.

Un cambio del sistema productivo

Aprovechar el espacio limitado, con altas cargas y la necesidad de proteger la pradera los hicieron pensar en cambiar tecnológicamente. Sin silos y con 150 vacas, cada invierno el predio terminaba con sus praderas en mala condición y había que regenerarlas. Ahora con el patio de alimentación lo harán todo el año e incluso arrendarán un predio cercano para establecer una siembra de 20 hectáreas de maíz.

El mezclador es un eslabón clave en el sistema, “hoy no hay personas que quieran trabajar, por eso hay que ir automatizando y hay que ponerse al día en estos temas. Automatizar nos enfoca muy bien, con los silos y el mezclador puedes controlar muy bien la alimentación, dependiendo del tipo de ración que demos a la vaca o a la ternera. Nos da kilos y gramos muy bien medidos en balanza, con un control tangible”. Además, una vaca es una “máquina” de alto rendimiento, agregan, que requiere un alimento de calidad y por eso el concentrado que producen, que lleva soya, maíz y sales minerales, requiere la alimentación que necesita, tanto la que se entrega en sala como la que se aporta en el carro mezclador.

Anotan que el control de vectores se simplifica, al igual que la logística de los sacos. “El programa que instaló Tesat nos dice cuántos kilos de soya y cuántos de maíz requerimos más las sales y bicarbonato. Luego se mezcla en un silo pulmón y posteriormente va el tractorista y la retira. Hoy no compramos ningún tipo de concentrado desde los terneros a las distintas etapas de la vaca”,destacan. Las materias primas las adquieren en COLUN, donde son cooperados, junto con valorar la logística en el despacho.

“Estas tecnologías nos han impactado positivamente. Gracias a estos cambios e inversiones pudimos acceder al PABCO”. La cara del campo cambió, en una decisión que fue muy apoyada por Álvaro hijo. Invirtieron en la sala de ordeña, que se rehizo y el proceso sigue. “Estamos optimistas, porque la capacidad de Tesat de apoyarnos ha sido fundamental y el hecho de tener el respaldo de COLUN nos da tranquilidad. Hoy lo estamos mejorando, abriéndonos a nuevas tecnologías. Con este cambio notamos más litros y los sólidos inmediatamente. El cambio se notó en recibir 35 pesos más por litro gracias al cambio de concentrado, junto a las nuevas instalaciones”. En poco tiempo pudieron perfeccionarse y consolidar su sistema. “Lo que aportamos es lo que le llega a la vaca”, resumen. Su asesor es el médico veterinario Luis Leal. En el predio mezclan su propia fórmula para concentrado inicial terneros, crecimiento y preparto, vacas secas y la mezcla que se hace para la sala de ordeña se preparan en el campo.

El sistema funciona sin interrupciones y con una gran fiabilidad. Como la superficie es limitada, la visión es que tienen que buscar el alimento fuera del predio también. “Cambiamos la visión con la maquinaria, de prestar servicios a generar comida para nuestras vacas para producir leche. Prestamos servicios cuando se puede, hacemos bolos en medias y a los arriendos les tratamos de sacar la mayor productividad en los bolos para que impacte en nuestra lechería”, resume Álvaro Hijo.

2 Silos chicos y uno más grande (maíz). En una tolva van las sales minerales. Este sistema fue hecho por Tesat a la medida del predio, adecuado a sus necesidades. Están con un silo de respaldo, que tiene alimentación para un día de reserva. “Al principio uno se sorprende con la inversión, pero es un tema de invertir para seguir avanzando y crecer. No hay comparación, este sistema funciona y una cosa lleva a la otra. Aquí tratamos de ver los tiempos y cómo hacerlo para ir mejorando para que la eficiencia del sistema siga. Para nosotros es un sistema sencillo y fácil de operar, detecta cualquier falta y es fundamental en el bienestar de las personas, ya que les simplifica la faena, como también en el bienestar animal”, concluye Álvaro padre.

SAN JOSÉ: VERSATILIDAD EN LA RACIÓN

Jaime Amthauer, gerente de Tesat, explicó que en el fundo San José, ubicado en la Ruta 215, a unos 20 minutos de Osorno, establecieron un mezclador modelo iMix Stol, en el cual los insumos se mezclan por tiempos. Cada uno de ellos se transporta para que se cumpla la fórmula, lo cual el usuario revisa o solicita en una pantalla. Hay 4 silos conectados que almacenan el grano, los cuales están controlados y automatizados para que lo que se entregue al carro forrajero cumpla la dieta sobre la base de la fórmula. “El operador aprieta un botón y se le entrega la ración formulada, no hay manipulación”. Al trabajar con lotes de vacas, la mezcla va cambiando automáticamente.

“El uso de un mezclador ayuda a mantener el ojo en todo el proceso y que, estés donde estés, lo que estás entregando en el carro mezclador va a entregar los kilos configurados, a estar controlado y preciso, las materias primas que el productor adquirió y eligió”, resume Amthauer.

Eduardo Besser, administrador general de San José, explica que poseen actualmente 750 vacas en ordeña, con una producción en 2020 que alcanzó los 8280 litros por vaca ordeña, con 22,7 litros promedio “El presupuesto de este año es llegar a los 23,5 litros en este campo. El sistema se basa mayoritariamente en praderas y suplementamos todo el año, en sala desde hace 2 años y medio usamos el mezclador Tesat y sólo con materias primas. Cambiamos de concentrados formulados a mezcla de materias primas que se componen principalmente de maíz, soya y alguna otra proteína como el raps, dependiendo de cómo está el costo de la unidad de proteína. Las materias primas las compramos en Colun y, a través de Tesat, logramos mezclarlas en línea”.

El sistema busca que en la misma línea, que previamente se interceptó con una tolva y motores, se puedan mezclar las materias primas y se pueda generar cuantos tipos de concentrados se requieran, de acuerdo a los tipos de lotes que se tenga en el predio. Los cambios se hacen en el computador y se va fijando las concentraciones o porcentajes de mezclado de cada materia prima, dependiendo del concentrado que se quiera entregar a cada lote.

Todo lo anterior, explica Eduardo Besser, permite manejar y estandarizar un precio promedio de rebaño, que se maneja de acuerdo a lo que se quiera determinar cómo predio. Por ejemplo, a un lote de término de lactancia, se puede decidir no darle soya y a cambio hacerlo con raps sobre la misma línea, sin tener que tenerlos pre-hechos en el silo. Este sistema les da versatilidad y ajustes rápidos. “Productivamente, subimos prácticamente un litro de leche desde el año en que empezamos, inmediatamente. Fuera de ese litro, mejoramos en un 6% los sólidos y hay beneficios en sanidad animal, del rumen, de estabilización, que es lo que nos ha llevado a estar tan contentos con este cambio”.

Los beneficios de este mezclador automático los resume en la posibilidad de tener cuántos concentrados se requiera y esté disponible a tener en el campo; manejar el precio; lograr manejar un rumen más sano; saber lo que se está dando. Todo esto le da mucha tranquilidad como empresa. “Si bien las materias primas han subido mucho este último año-año y medio, también lo han hecho los concentrados, es directo. El sistema nos ha entregado tranquilidad, y claridad, no cambiar nunca el alimento, si no que la proporción de entrega. Eso ha sido fundamental para nosotros”. Además, se suma la facilidad de manejo para el operador, que no interviene en la manipulación de los alimentos, sino que recibe la cantidad formulada. Y eso es lo que llega a las vacas. “Existe un control, el sistema te dice cuánto está entregando la persona y sólo tiene que apretar una tecla. En el caso de quien la formula, uno es responsable de determinar. Pueden cambiar los tractoristas encargados del forraje, pero la cantidad de alimento no va a variar”.

Como predio han ido avanzando en la automatización en distintas áreas. Como ingeniero comercial, tiene claro que el control ayuda a las decisiones y a los números. La automatización ha impactado en que las vacas hoy coman de manera individual e independiente, “hemos podido integrar el maíz molido en la línea de la sala, lo que ha ayudado en la manipulación y baja de costos.

“Tesat ha sido fundamental en el cambio, lo hemos hablado con Jaime Amthauer, es indispensable avanzar en la automatización. Tener los números en la mano es la vía económica para tomar las decisiones correctas. Este paso hacia las materias primas requiere saber escoger buenos proveedores, tener distintas materias primas va a requerir logística. Dar este paso con el sistema nos dio seguridad en lo que estamos haciendo, esa tranquilidad genera concentrarte más en otros procesos que necesitan más atención, lo otro que hicimos con Jaime y que fue esencial, es tener siempre una alternativa en el caso que pudiera pasar algo: todas las tecnologías fallan y tener un sistema de respaldo nos asegura que la sala no pare si es que hay un problema de alimentación. En la sala poseen el sistema Delpro de DeLaval, con puertas separadoras, sistema de collares, indicadores de rumia. El sistema de mezclado toma una señal desde el Delpro, contando los lotes y haciendo el cambio. Todas las semanas se relotea de acuerdo a un árbol de decisiones y eso va adaptando los cambios. “Efectivamente, estos sistemas conversan y convergen. A veces se adquieren productos de empresas distintas, donde te quedas con muchos softwares y eso demanda tiempo. El software DelPro dice cuánto hay que darle a la vaca y sin importar desde donde venga. Tesat se integró”. Se logró una sinergia entre sistemas, resume Eduardo Besser.

Para Jaime Amthauer, haber implementado este sistema de mezclado automático es una oportunidad que Tesat agradece, ya que fue una experiencia donde se probó tecnologías y herramientas nuevas, con un resultado productivo sobresaliente.

“Aquí lo propuesto y lo logrado fue lo esperado, lo que explica nuestra buena relación con la empresa, con un muy bajo nivel de falla o llamados de asistencia» –concluye Besser-.

SANTA ISABEL Y LA AUTOMATIZACIÓN: IMPACTO EN LA FERTILIDAD

El productor Maximiliano Canessa, propietario del ,predio Santa Isabel ubicado en Los Lagos, contó que se dedica a la producción de leche desde 1999, lo cual combina con su profesión de arquitecto. Decidió entrar al sector, motivado por buscar abrirse a otras actividades productivas y en contacto con la naturaleza. Vive en Santiago y en forma permanente, va a su lechería en Los Lagos, con unas 800 vacas en producción. “Es una actividad para la cual hemos tratado de profesionalizarla lo más posible, formando un equipo de trabajo que es lo fundamental para que funcione, con áreas de asesores agronómicos, veterinarios, en gestión y con un equipo con administrador, jefe de lechería y lecheros. En las actividades que hago, siempre hay equipos, sino no funciona”.

La alimentación es un tema vital para la producción de leche. Y forma parte importante de los costos, por eso la gestión de este insumo requiere manejo. “La alimentación es todo. Santa Isabel es un predio basado en praderas y nuestro objetivo es que ojalá la alimentación fuera en un 100% praderas, pero eso es imposible”, explica el productor.

Los sistemas de producción pasaron desde partos todo el año a una estacionalización de los mismos. Hoy están en un porcentaje 70:30 en primavera-otoño, en que la producción de primavera es la más conveniente en costos. “Es difícil concentrar partos y una de las razones por las cuales nos pasamos al sistema de mezcladores automáticos y generar un concentrado nosotros, fue para mejorar nuestro porcentaje de cubiertas en el primer ciclo. Para concentrar partos, si no tienes el máximo de fertilidad en el primer ciclo, es muy difícil hacerlo, ya sea para primavera u otoño”.

Al producir Santa Isabel sus propios concentrados con materias primas con el sistema Tesat, lograron un cambio notable en los partos, destaca Canessa. “Con el cambio, pasamos a un 80-82% de fertilidad en el primer ciclo, lo que buscamos es la concentración de partos y para hacerlo, buscamos mejorar la fertilidad en el primer ciclo para poder apretarnos y así no estar con partos muy extendidos”.

El sistema de mezclado automático Tesat está instalado en un sistema de contenedor, que destaca por la funcionalidad para hacer el proceso, el cual está adosado a la sala de ordeña. En esta instalación, el productor y su equipo desarrollan el proceso de mezcla. Explica que, a nivel de costos, un buen concentrado adquirido fuera del predio en comparación al que ellos mismos procesan, es muy similar, pero con la diferencia que se entrega una mezcla sin aditivos, harinillas y materias primas elegidas por ellos mismos. Junto al agrónomo, al veterinario y el equipo de trabajo pueden ir definiendo cómo alimentar al plantel y si hay que subir un parámetro como la energía, proteína u otro, es posible hacerlo con este sistema en forma muy rápida. “La experiencia ha sido muy positiva, este mezclador nos permite cambiar la energía y la proteína en el momento que uno quiera. Entiendo que en salas rotativas es posible alimentar uno a uno, lo que nosotros no tenemos, sino que lo hacemos por lotes. El alimentador permite la flexibilidad de poder ocupar materias primas conocidas para obtener resultados rápidos. Si quieres tener un lote con mejor alimentación, lo puedes hacer”. Esto es gestión de la alimentación, que se suma a las ventajas de poder manejar alimentación en salas, les permite evitar patios de alimentación y más trabajo cuando se quiere subir la proteína y la energía. Si se quiere hacer manejos diferenciados, es totalmente posible, concluye.