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Evaluación del consumo residual de alimento (RFI) en lechería
La alimentación de la vaca representa más del 50% de los costos totales de producción de leche. Por este motivo, mejorar la eficiencia alimentaria se ha convertido en una prioridad para el sector. La forma más común para determinar la eficiencia alimenticia en el ganado lechero es a través de la ingesta de alimento residual (RFI), indicador propuesto por primera vez por Koch et al. (1963).
La RFI es el cálculo de la diferencia entre la cantidad de alimento que come efectivamente un animal y la que se calcula teóricamente, en función de su estado fisiológico y su producción.
Este cálculo, a diferencia del que se hace midiendo por conversión alimenticia (kg de alimento por unidad de producción de leche), permite escoger animales de menor consumo y menores requerimientos de mantenimiento sin alterar las características fenotípicas de los mismos.
En el INRA (Francia) se elaboró una metodología analítica (regresiones múltiples) que tiene en cuenta diversos rasgos (traits) para poder incorporar la producción de leche, el peso vivo, la ingesta de materia seca y la puntuación de estado corporal a lo largo de la lactancia. El modelo funcionó razonablemente bien, y, permitió una estimación dinámica de los rasgos, libre de todos los problemas relacionados con el tiempo, que son inherentes a la metodología RFI tradicional, y se puede adaptar y utilizar fácilmente en un contexto de selección genética o genómica.