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La sustentabilidad la construimos todos
El sector lácteo dio el paso. Y lo hizo en forma participativa cuando presentó en 2018 la Agenda de Desarrollo Sustentable del Sector Lácteo de Chile al 2021. Los investigadores, los productores, los asesores, los servicios públicos y la industria se comprometieron a impulsar el ingreso a un camino compartido. En 2017 firmamos la Declaración de Rotterdam, en la cual representando al sector lácteo chileno, declaramos al mundo que emprendimos la ruta de la sustentabilidad y que este sería nuestro camino a seguir.
El bienestar animal, las personas, la reducción de residuos y de gases efecto invernadero (GEI), como el impulso a la acción unida para enfrentar el proceso y proponer soluciones forman parte de nuestra agenda sectorial.
Enfrentar y mitigar el cambio climático; medir la huella de carbono y del agua de nuestros productos lácteos, como también avanzar en eficiencia energética de los procesos serán elementos que nos diferenciarán como cadena productiva. Dar este paso nos llevará a ofrecer atributos que el mercado está buscando en Chile y el mundo y como cadena láctea tenemos la certeza que lo que producimos lo estamos haciendo de manera correcta y respetuosa con el ambiente, las personas y la sociedad. Institucionalmente trabajamos en forma colaborativa, porque es la manera de integrar esfuerzos y ser eficientes en el uso de los recursos, por lo cual nos hemos articulado con el sector público y privado en estos temas, especialmente con el Minagri, Odepa, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático y FIA, entre otros. La vinculación internacional ha sido vital, ya que nos permite conocer experiencias similares, planes de acción y estar actualizados frente a los avances científicos y sus respuestas a desafíos en la sustentabilidad del sector lácteo. Eso nos ha hecho adelantar camino y, tal como creamos grupos de trabajo en Chile, participamos activamente en iniciativas internacionales similares.
Nuestra visión es de largo plazo, porque la sustentabilidad es un camino y no un fin. La forma de hacerlo está en conocer y medir nuestros procesos para así ir mejorándolos en cada uno de los eslabones de la cadena.
Diversos sectores apuntan a la producción de leche como un sector que aporta al calentamiento global. La verdad es que su rol es mínimo en las emisiones de gases efecto invernadero (GEI): En Chile, solo alcanzan al 0,9% y lo importante es que se puede ir mejorando.
En la formación de metano, principal GEI, la alimentación de las vacas es muy relevante. INIA Remehue lleva casi una década trabajando en estrategias de alimentación para disminuir las emisiones de metano y está demostrado que, mientras mejor sea la alimentación, como una pradera de calidad y buenos suplementos, habrá menos producción de metano y más producción de leche.
Un estudio desarrollado por la Federación Internacional de la Leche, que lideró el Consorcio Lechero, presentado en la COP 25 en 2019, expuso que un buen manejo de salud animal, además de impactar favorablemente en su bienestar y, por tanto, en la producción de leche, contribuye a la disminución de las emisiones de GEI.
Participamos en un estudio de INIA e Infor, financiado por FIA, que busca hacer un balance en los predios y potenciar la oportunidad que tiene la agricultura de ser una herramienta real de captación y, por tanto, de mitigación.
Pronto presentaremos nuestro programa de gestión de residuos, el cual será una herramienta potente para ir avanzando en la economía circular.
Se agrega al estándar de sustentabilidad de predios lecheros y el sello Chile Origen Consciente. Todo suma en este objetivo que nos hemos puesto como sector.
En el lado de la industria, el Acuerdo de Producción Limpia Industria Procesadora Láctea Sustentable, también está avanzando, con metas y acciones que van bien encaminadas. Las acciones deben ser hechas ya. El sentido de urgencia está en que la comunidad lo espera de todas las actividades productivas y como sector ya estamos desarrollando las acciones concretas.