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La demanda impulsa el precio a los “kiwi”

De la mano de las buenas noticias que se generan en el mercado mundial, la principal cooperativa neocelandesa, Fonterra, ha elevado el pronóstico de precio al productor para la campaña 2020/21 a un promedio de 7 dólares neocelandeses el kilo de sólido lácteo (4,9 US$/kg SL) en un rango de 6,70-7,30 NZ$/kg SL (4,69-5,11 US$/kg SL).

Su presidente ejecutivo, Miles Hurrell, afirmó en los medios de comunicación que esta perspectiva económica de la cooperativa permitiría contribuir con alrededor de 7.500 millones de US$ a la economía de Nueva Zelandia este año. “China continúa recuperándose bien del COVID-19 y esto se refleja en las recientes subastas del comercio global de lácteos con una fuerte demanda de los compradores chinos, especialmente de leche entera en polvo, que es un factor clave en el precio de la leche”, aseguró Hurrell. En este sentido recordemos que en la última subasta del Global Dairy Trade, los precios promedio subieron un 4,3% y en el caso de la leche entera un 5% (3.182 US$/T). Aunque el impacto del COVID-19 continúa desarrollándose a nivel mundial, Hurrell se mostró confiado a promediando la campaña, la firmeza en las ventas les han dado la confianza de elevar las perspectivas de pago al productor. “Los volúmenes de ventas están en línea con el mismo período del año pasado, que fue antes de que sintiéramos el impacto del COVID-19”, aseguró.

El COVID-19 aceleró la tendencia china

En el gigante asiático, los principales lácteos son el yogur, la leche líquida y la fórmula láctea infantil, aunque el año pasado fueron el yogur y la leche en polvo quienes mostraron el crecimiento más rápido de estas categorías principales. En la actualidad, los problemas de seguridad alimentaria han cambiado significativamente las opciones de los consumidores chinos. La clase alta y media prefiere pagar precios más altos por los lácteos importados que consideran más seguros y mejores. En este sentido, Europa lidera la exportación de lácteos a China, seguida de Estados Unidos y Nueva Zelanda. Dado que la mayoría de las importaciones de lácteos provienen de empresas extranjeras, el gobierno ha reglamentado que aquellas que no estén registradas en China no puedan vender los productos en ningún lugar dentro de las fronteras chinas. Las tres grandes chinas –Yili, Mengniu y Bright–, tienen un mercado importante en las ventas de leche líquida en 2019 aunque las lácteas multinacionales también han ingresado al mercado chino vendiendo a través de servicios de comestibles en línea como Tesco Plc y grandes minoristas como Yihaodian. En términos de consumo de leche líquida, el chino promedio no llegaba a beber un litro de leche por año hace treinta años atrás. Hoy se estima que el consumo per cápita de leche líquida superó los 5 litros y va en aumento. La pandemia de COVID-19 ha aumentado la conciencia sobre la salud de las personas y ha profundizado la comprensión de los consumidores sobre el valor nutricional de la leche y los productos lácteos en China.

Ni para atrás, ni para adelante

Finalizando el año y llegando al peak de la producción estacional, las estimaciones oficiales hablan de una producción estable en Nueva Zelandia para los próximos meses, pero no se espera que caiga en términos anuales. Andrés Patiño, administrador de una lechería en la Isla Sur y a quien entrevistamos este mes, aseguró que difícilmente la producción en las dos islas crezca en los próximos años como ocurriera en las últimas dos décadas ante la falta de nuevas tierras para producir leche. “Debido a las restricciones ambientales es muy difícil obtener nuevos permisos para abrir una nueva lechería. La única manera que crezca sería incrementando la producción por hectárea, pero intensificar el sistema implica un riesgo ambiental. Estamos cada vez más limitados del nitrógeno que puede perder el sistema, por ejemplo”, asegura “Paty” Patiño. “En Nueva Zelandia no va a subir. Obviamente también juega el clima y si vienen bien las lluvias y tenemos un buen año será una excepción y no la regla”.

Australia se recupera

Los vecinos y eternos rivales deportivos de los “kiwis” celebran un año donde el clima y el precio empiezan a jugar a favor. De la mano de una Niña –para Oceanía significa lluvias por encima de lo normal–, la producción de leche australiana se viene recuperando. De esta manera se estima que este año terminarán un 4% arriba al alcanzar los 9.200 millones de litros y para el próximo se estima retornarán a los niveles previos de la sequía que rondaban los 9.400 millones luego de caer a 8.830 millones en la dramática sequía de 2019. Este año las lluvias fueron lo suficientemente buenas para lograr una reversión dramática de la caída de la producción de Australia, y se espera que sus efectos en términos de buenas condiciones en las pasturas, cosecha de granos y mejor disponibilidad de agua se derramen en 2021. El complejo meteorológico La Niña es uno de los principales indicadores que conduce a una gran probabilidad de precipitaciones superiores a la media en el Pacífico tropical, que tiene una fuerte influencia en el clima en Australia. Si se cumple el pronóstico de lluvias superiores a lo normal en los próximos meses, esto beneficiará a todas las regiones lecheras de cara a 2021, pero en particular a las regiones de riego. Estas áreas requerirán menos agua y también permitirán que las principales presas de almacenamiento para riego se repongan aún más, colocándolas en una mejor posición para mayores asignaciones de agua antes del comienzo de la temporada siguiente.

PARA RECORDAR

• Firmeza en el precio de la leche para un productor “kiwi” que en esta campaña estará entre los 0,33 US$/ litro corregido a nuestro nivel de sólidos.

• La demanda china y asiática está en niveles similares o superiores a los del año pasado.

• La producción en Nueva Zelandia se mantiene estable y en Australia recupera la caída de la sequía.

La mirada en el mercado quesero   

Australia se está volviendo más quesera y eso debería ser un llamado de atención para Sudamérica. Con el aumento de la producción de leche, se espera que la industria continúe dando prioridad a la producción de queso sobre otros productos y prácticamente todo este aumento se exportará. Para este año se calcula que producción de quesos alcanzará las 385.000 toneladas que representa un aumento del 6% con respecto a la producción del año pasado de 364.000 toneladas, y para el 2021 crecerá un 3% más que la estimación de 2020. Si se concreta, sería la producción más alta desde 2002 y la segunda más alta en la historia de Australia. Esta tendencia de los procesadores en Australia en los últimos años a centrarse en la producción de queso a expensas de leche en polvo entera o leche en polvo descremada y manteca, demuestra el interés de la demanda mundial y la oportunidad que visualiza el sector lácteo “aussie”. Hace solo cinco años, el queso representaba el 34% de la producción nacional y el 47% de la leche utilizada para la fabricación de productos. Ahora,  el queso representa más leche en Australia que cualquier otro producto.