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A la luz de la evidencia
El riego en praderas está en crecimiento continuo y ya se integró en el esquema de trabajo de muchos productores de leche del sur de Chile. Entrega la posibilidad de mejorar la disponibilidad de forrajes en verano, cuidar y preservar el recurso y entrar en mejores condiciones al otoño-invierno. Al poder seguir entregando alimento en el verano, el riego en praderas permite que el plantel lechero mantenga una buena condición corporal y mejor reproducción. A través del Área de Producción Primaria del Consorcio Lechero entregamos algunas herramientas que permiten ir preparando la temporada de riego en praderas, para así encarar adecuadamente el uso de esta tecnología, junto con conceptos para reflexionar ante su adopción.
El riego baja la variabilidad de la disponibilidad de agua al momento de producir forrajes y es mucho más que un seguro para la sequía. Nunca olvidar que el aumento de forraje debe ir acompañado por un mejor consumo del mismo. Esa fue una enseñanza clave de la misión tecnológica a Australia, organizada por el Consorcio Lechero en 2015. En el proyecto desarrollado por Aproval, llamado “Mejoramiento de la gestión y eficiencia del riego en la producción primaria de leche de la Región de Los Ríos”, se evaluó durante 6 años, 9 predios y 3652 hectáreas de praderas. Los datos son claros: en promedio, la producción de pasto bajo riego fue 3,5 ton de MS por hectárea más en comparación a praderas que no lo incorporaron.
Fichas técnicas
Para contribuir a fortalecer esta tecnología, a partir de este mes, el Consorcio Lechero presentará fichas técnicas para el productor lechero, las cuales entregarán consejos frente al riego y el manejo a desarrollar. El autor de estas fichas es el ingeniero agrónomo Mario Wulf, quien asesoró al CL en el programa Yo Pastoreo. En ese contexto, comparte algunos consejos para hacer una buena pretemporada y preocuparse de la puesta en marcha del riego. “Hacer chequeos previos a los equipos, bombas, que no haya fugas, ni hidrantes rotos, revisar tazas. Instalado el equipo, chequear funcionamiento y que no haya fugas”. En praderas, destaca, es importante adiestrar inicialmente a las personas para acceder a las rutinas, por ejemplo, para saber posicionar las líneas y movimientos en la semana. En esta misma fase, trabajar en calibraciones, chequear presiones y caudales, ojalá en el punto más exigente (lejanía y pendiente) En esta etapa, en los productores que tienen fertirriego, implementarlo y tenerlo a punto para la temporada de riego, definiendo dosis y preocupándose del funcionamiento. En la temporada de riego, Wulf concuerda que hay que ir monitoreando el riego. “Es un sistema diseñado para regar una cierta cantidad de horas, que está asociada a la demanda de agua del cultivo, por eso hay que regar las horas justas, ni más ni menos. Evitar el sobre-riego. El requerimiento de cuánto regar es clave, se monitorea humedad del suelo, evapotranspiración (recomienda usar la información que entrega INIA a través de la red Agroclimatológica, https://agrometeorologia.cl) y es clave en la pretemporada, chequear la presión y caudal: no sólo los milímetros sino cuán uniforme es.

“El riego es una herramienta productiva que es el escalón superior en tecnología en el campo. Hay que tener superados temas como la fertilidad y composición botánica, suelos preparados para responder a la tecnología. El fertirriego también es un paso tecnológico complementario donde hay mucho por hacer, que puede impulsar más su producción de pasto, con eficiencia en uso de nitrógeno y simplificación de los procesos, con beneficios ambientales en el uso de nitrógeno (menos volatilización y lixiviación)”.
Puntos a considerar
• Al momento de regar, independiente del sistema elegido, la medición y monitoreo son obligatorios, sobre todo de la evapotranspiración, que permitirá conocer la demanda de agua que se requerirá. Junto a ello, medir en forma permanente la humedad de suelo. La suma de esto contribuirá a hacer un manejo más eficiente del agua.
• También hay que tomar en cuenta que la aplicación de agua en exceso genera el lavado de los fertilizantes (lixiviación) aplicados en los cultivos, lo que se debe evaluar muy bien.
• El productor y su asesor deberán determinar la frecuencia de riego (días entre un riego y otro) como el tiempo de riego (horas para reponer el agua consumida por las plantas y la cantidad de agua necesaria para llegar a las raíces)
• Para poder determinar cuándo y cuánto regar, en base a los parámetros que afectan las entradas y las salidas, es fundamental entender y conocer la capacidad del suelo de retener agua utilizable para las plantas. Esta capacidad tiene relación con la forma en que el suelo se ordena o estructura sus componentes. Aquí se debe considerar textura, estructura, porosidad de suelo, humedad aprovechable, capacidad de campo, punto de marchitez permanente; y, criterio o umbral de riego.


¿CÓMO VA AVANZANDO EL RIEGO?
La información estadística recopilada por el Área de Producción Primaria del Consorcio Lechero y su Programa de Praderas y Forrajes destaca, en un boletín reciente que hoy la Región de Los Ríos alcanza las 17.279 hectáreas bajo riego; y, la Región de Los Lagos, 11.681 hectáreas bajo riego. Ambas cifras fueron obtenidas al analizar el último Censo Agropecuario y los datos de hectáreas bonificadas a través de la Comisión Nacional de Riego, institución que compartió estos datos con el Consorcio Lechero. Entre 2007 y 2020, el crecimiento de las hectáreas de riego en Los Ríos fue de casi un 120%, mientras que en Los Lagos fue de cerca de 150% en el mismo período. Durante el año 2018 y 2019, fueron bonificadas 780 ha y 607 ha respectivamente en la Región de Los Lagos. Por otro lado, en la Región de Los Ríos fueron bonificadas en el año 2018 y 2019, 907 ha y 1.201 ha, respectivamente. El dato clave para entender cómo ha tomado importancia en el sector lechero es que en ambas regiones, alrededor de un 95% de las hectáreas bonificadas correspondió a praderas (artificial, natural, mejorada, alfalfa).