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Atención a la sustentabilidad
¿Qué beneficios le entrega la sustentabilidad de los productores de leche el uso adecuado de purines?
El buen manejo de purines de lechería permite reciclar los nutrientes contenidos en ellos aportando con macro y microelementos necesarios para el crecimiento de praderas y cultivos, bajo un marco de economía circular. Como los nutrientes se encuentran en forma disponible y orgánica permite tener una buena combinación de nutrientes de entrega rápida y lenta, a través de su posterior mineralización en el suelo. Además, los purines y estiércoles constituyen un aporte de materia orgánica al suelo mejorando sus propiedades físicas. Con este aporte de nutrientes es posible reducir la fertilización inorgánica proveniente de fertilizantes comerciales y por ende reducir los costos por la compra de insumos.
Los purines de lechería además pueden ser utilizados como sustratos para digestión anaeróbica, produciendo calor y/o energía y compostaje. El uso de purines en suelos bajo un marco de buenas prácticas agrícolas permite reducir el potencial de contaminación hacia curso de agua y aire.
El Instituto de Investigaciones Agropecuarias ha realizado investigación y desarrollo para optimizar el manejo y utilización de purines de lechería, evaluando en una primera etapa los problemas asociados a su manejo en predios lecheros, caracterizándolos en cuanto a su contenido de macro y micro nutrientes, evaluando su uso en praderas y cultivos, y generando recomendaciones técnicas que a través de buenas prácticas permitan hacer un manejo sustentable de este recurso orgánico.
Con base al trabajo generado se sugiere considerar un Plan INIA de 4 pasos para el manejo de purines (Figura 1):
1. Cuantificar los volúmenes generados, en donde especialmente en lecherías del sur de Chile, la contribución de aguas lluvia y de lavado puede ser muy importante, por lo que se deberán tomar las medidas para que aguas lluvia y limpias puedan ser canalizadas en forma independiente.
2. Caracterizar los purines, en cuanto a su contenido de nutrientes, esto permitirá conocer el aporte que puedan hacer en la fertilización y reciclaje de nutrientes al suelo, reduciendo el uso de fertilizantes comerciales.
Para esto es posible enviar la muestra a laboratorios con experiencia en el análisis de purines o utilizar kits de análisis que han sido validados por INIA que permiten estimar el contenido de los principales macronutrientes nitrógeno, fósforo y potasio en forma rápida y económica.

3. Determinar la cantidad de nutrientes a aplicar en base a los requerimientos de la pradera o cultivos y nivel de fertilidad del suelo, pudiendo ser aportados parcial o totalmente por los purines de lechería, y complementados con fertilizantes comerciales.
4.Generar un plan de manejo de purines a nivel predial, que considere por un lado el aporte total de nutrientes vía purines y por otro lado la disponibilidad efectiva de suelo con praderas, cultivo y/o suelo en barbecho donde se pueda utilizar los purines. Al respecto, se deberá identificar dentro del predio potreros donde se puede aplicar purines gran parte del año, que presenten condiciones óptimas para su uso, por ejemplo, suelos profundos, sin problemas de inundaciones, sin pendientes fuertes, no cercanos a cursos de agua, entre otros.
Con estas recomendaciones es posible utilizar los purines de lechería eficientemente, pudiendo reciclar los nutrientes, reduciendo los costos de compra de fertilizantes y el potencial de contaminación hacia cursos de agua o aire, pudiendo hacer un manejo sustentable de este sustrato a nivel predial.
¿Qué herramientas agronómicas debiera incluir un manejo sustentable de un predio lechero en pastoreo?
La sustentabilidad de los predios lecheros implica un gran desafía ya que deben conjugar simultáneamente una serie de conceptos como lo es la rentabilidad del sistema, ser ecológicamente amigable, realizar prácticas acorde con el bienestar animal y satisfacer las preferencias del consumidor. Desde el punto de vista de los manejos agronómicos, cabe señalar que el principal factor que incrementa la rentabilidad de los sistemas lecheros a pastoreo es la cantidad de pradera consumida por hectárea (Figura 2). En este sentido es relevante optimizar tres variables: i) maximizar la producción de las praderas, ii) utilizar una alta proporción de la pradera, iii) conversión de la pradera en leche. Todo esto de manera amigable con el medio ambiente y de acuerdo a las prácticas de bienestar animal:
i) Maximizar la producción de las praderas de manera sustentable. . En este sentido resulta fundamental conocer el potencial productivo de las praderas de acuerdo a la zona geográfica donde se encuentren los predios. En general se plantea que la producción de las praderas puede llegar a 12 ton MS/ha/ año (con rangos de 8 a 14 tonMS/ha/año) en condiciones de secano y 16 ton MS/ha/año (con rangos de 12 a 18 ton MS/ha/ año) bajo condiciones de riego. Una vez definidos los potenciales productivos es importante realizar una fertilización racional, especialmente en lo que respecta a la fertilización con Nitrógeno y fósforo por las eventuales pérdidas que se pueden generar. La cantidad de fertilizante nitrogenado debiera apuntar a unas 10 unidades de N por cada ton de MS producida, es así como una pradera con potencial de 12 ton MS/Ha/año debiera recibir 120 unidades de N. Mayores cantidades de N resultarán en mayores pérdidas por lixiviación y aumentos en la PC de la pradera, lo que llevará a una mayor excreción de N por la orina de los animales, el cual puede incrementar las emisiones de amonio y óxido nitroso al medioambiente, contribuyendo al aumento en las emisiones de gases efecto invernadero. Otros aspectos relevantes son la parcialización de las dosis nitrogenadas de acuerdo a la producción de las praderas, concentrándolas en otoño y primavera y, en verano bajo condiciones de riego. La fertilización en invierno no tiene sentido ya que la respuesta de las praderas es baja y aumentan las pérdidas por lixiviación. La fuente de fertilizante nitrogenado también cobra relevancia, si bien la urea es la fuente más utilizada y económica, en épocas de alta humedad y temperatura existe una alta volatilización, siendo recomendado utilizar fuentes recubiertas o de liberación más lenta.

ii) Utilizar una alta proporción de la pradera.Para lograr un alto consumo de pradera por hectárea es fundamental lograr una alta eficiencia de utilización de la pradera (cercana al 80%). Para esto es fundamental manejar la cantidad de pradera ofrecida por vaca y ajustar la carga animal del rebaño. En general, una alta oferta de la pradera conlleva a un mayor consumo por vaca y producción de leche individual,no obstante, la utilización de la pradera se ve reducida (Figura 3a). Bajo esta situación es fundamental ajustar la carga animal, de modo tal que la producción de leche (o kg de sólidos) por hectárea se vea aumentada (Figura 3b). Un concepto más correcto que la cantidad de animales por hectárea, corresponde a la carga animal comparativa, que relaciona los kg de PV por cada tonelada de MS. No obstante, desde el punto de vista ambiental alta cargas animales generan mayores emisiones de gases efecto invernadero y, desde el punto de vista del bienestar animal una oferta muy restringida de pradera va a estar comprometiendo uno de los pilares fundamentales del bienestar animal, que corresponde a que los animales se encuentren libres de hambre. Un indicador importante es la altura de residuo de la pradera, la cual debería estar entre 4 a 6 cms, lo que indica una adecuada utilización de la pradera y que los animales no están siendo sub-alimentados de manera severa.

iii) Conversión de la pradera en leche. Este aspecto cobra relevancia ya que al mejorar la conversión de alimento, aumenta la productividad del sistema y las emisiones por unidad de producto se ven reducidas. En este sentido es fundamental el manejo de la calidad de la pradera y el balance con otros suplementos, ya que existen estudio que demuestran que la cantidad de leche producida por kg de pradera ofrecida puede disminuir en 0,3 kg leche/kg de pradera cuando la digestibilidad disminuye desde un 72 a un 66%. Por otro lado, desde el punto de vista de la genética animal, está descrito que existen vacas que presentan una mejor conversión de pradera en leche. Por ejemplo, dentro de la raza Holstein los biotipos americanos logran una mayor producción por vaca y eficiencia en confinamiento (1.14 v/s 1.08 kg sólidos lácteos/kg PV), en condiciones de pastoreo los biotipos la eficiencia es mayor en estos últimos (0,94 v/s 0,81 kg sólidos lácteos/kg PV).
¿Por qué la sustentabilidad es una herramienta para el productor de leche?
Cuando hablamos de sustentabilidad, por lo general se tiende a pensar que sólo estamos refiriéndonos a temas ambientales. Pero cuando usamos este concepto también nos estamos refiriendo a las dimensiones sociales y económicas del negocio.
Como Consorcio Lechero hemos convocado a productores y a investigadores a hacernos las preguntas y a buscar las respuestas de cuáles son los manejos sustentables, no sólo de los recursos naturales, sino que también considere a las personas que trabajan en el sector, las comunidades y la rentabilidad del negocio, que nos permitirán proyectarnos hacia el futuro. Y, lo más importante, lo pusimos en una agenda, con tareas, desafíos y acciones que hemos ido cumpliendo.
¿Cómo impacta la sustentabilidad al productor lechero?
Lo primero que decimos es invitarlos a no mirarla como una suma de obligaciones o leyes por cumplir. Es una herramienta para hacer las cosas bien, adecuadamente, con una visión que incluya desde la salud y bienestar del rebaño; la protección de los recursos (de todo tipo: agua, suelo, biodiversidad), la mitigación de emisiones y el relacionamiento con las comunidades, entre otros. Estos puntos forman parte del día a día en un predio lechero. Por ejemplo, un rebaño sano, con un rumen en buena condición, tendrá menos emisiones de gases efecto invernadero (GEI). Si las vacas están sanas, claramente se nota el resultado en el estanque. Esto, que parece simple, forma parte del éxito en una lechería.
Las enfermedades mamarias y las podales son una causa de eliminación temprana para el productor y, tanto por el costo de los tratamientos como por las bajas en producción de leche, o por la reposición en la cual debe invertir, impacta su proyección económica.
El uso de prácticas y manejo preventivo impactarán en la salud y bienestar animal del rebaño y, nuevamente, son elementos que forman parte de la sustentabilidad. Aumentar la longevidad del rebaño ayuda a lograr más litros de leche en la vida productiva de la vaca. Al mejorar la eficiencia productiva, no sólo aumenta la producción de leche si no que indirectamente estamos disminuyendo las emisiones de metano.
Frente a la emisión de gases efecto invernadero, según los informes del Ministerio del Medio Ambiente, entre el año 2000 al 2016 las emisiones de los GEI del sector lácteo disminuyeron en un 22%, cuando la producción de leche aumentó en un 26%, lo cual se debió a una mayor eficiencia productiva y mejores manejos. Sin embargo, es nuestra responsabilidad disminuir aún más nuestras emisiones de GEI y así además realizar un aporte a la meta país de ser carbono neutral al 2050, de cara a aportar a un proceso global.
El uso adecuado de fertilizantes apunta a ser un ahorro en el bolsillo del productor. Devolver a la tierra lo que requiere de acuerdo a sus necesidades impactará positivamente en el cuidado del medio ambiente y, por ejemplo, evitará que el exceso escurra hasta los cursos de agua o napas freáticas.
Hemos hablado mucho de lo productivo, pero no podemos olvidar que los procesos están a cargo de personas en cada una de sus etapas. Por eso es importante realizar un trabajo permanente en formación y capacitación, ya que con un lenguaje común es posible fijarse metas y avances concretos. No hay que dejar de lado la economía circular y el reciclaje que se pueda hacer en el día a día de la lechería. Desde los plásticos de los bolos al uso adecuado de los purines, hay herramientas que debieran ser integradas en sus estrategias.
Como Consorcio próximamente lanzaremos un proyecto para desarrollar un sistema de gestión y economía circular para los plásticos en las lecherías llamado “Lechería Circular”, específicamente para el plástico de bolos y, por otro lado, avanzaremos en la implementación del estándar y obtener el sello Chile Origen Consciente del Ministerio de Agricultura.
La sustentabilidad requiere ser asumida como un camino y no como un fin. Es una responsabilidad colectiva y no ser solamente vista como una acción que cae en unos pocos. Es la ciudadanía en su conjunto la que debe involucrarse en una tarea que beneficiará al planeta.