Empresariales

Cambios positivos

José Luis Vallarino es ingeniero y actual líder de Santa María, desde muy joven se fue poniendo metas y poco a poco las fue cumpliendo, en una carrera exitosa en el retail en Chile y el extranjero. Pero llegó a un punto en que se fijó un propósito que era cambiar de actividad y emprender junto a los suyos donde establecieron una lechería en Puerto Octay hace poco más de un año, el cualse transformó de un predio dedicado a la engorda a una lechería con sala de ordeño robótica con base pastoril, proceso que ha ido funcionando exitosamente, “mi meta era ser independiente a los 45 años”.

Pensando en el futuro

José Luis junto a un asesor en 2017 comenzaron a revisar el futuro del predio, “veía que la leche tenía más complejidad y especificidad para manejarla y eso me atrajo mucho. Cuando mi asesor me preguntó si queríamos establecer una lechería robótica o una tradicional, me sorprendió. Me puse a investigar y si bien la inversión era más alta, proyectada en el futuro era más sustentable”. A inicios de 2018 recorrió salas, conversó con otros productores y ahí se decidió, “hubo gente que me decía que no lo hiciera, que el campo no estaba preparado, muchos comentarios al ver una decisión osada. Sin embargo, tuve el apoyo de mi familia y en especial de mi suegro, que ya tiene 80 años, quien me acompañó a todas las visitas a salas robóticas y le gustó mucho el trabajo que hacen y la no dependencia de la mano de obra”.

Las 10 versiones de la planilla Excel

A finales del 2018 armaron el proyecto, para pasar de la engorda a una lechería robótica con pastoreo, “Armamos un proyecto en una pla ­ nilla Excel de diez hojas, donde estaban incluidos los cultivos, ganadería, que establecimos con el asesor y al final estaban las dos hojas dolorosas: ingresos y egresos y desde ahí sa­ lía un resultado. Eso tuvo por lo menos diez versiones. Me tomé un tiempo en analizarlo, revisarlo, siempre muy acompañado por mi señora e hijos y lo fuimos moldeando”. Finalmente, José Luis llevó su proyecto al banco: “el proyecto era transformar el pre ­ dio destinado a la actividad de engorda a un predio lechero con un sistema de ordeña voluntaria, que en el inicio contaba con dos robots, escalables a cuatro y luego a seis. Conseguí el financiamiento y le dimos el OK al proveedor e iniciamos con la construcción en agosto del 2019, con puesta en marcha el 24 de febrero de 2020”.

Así nace una lechería

Comenzó a comprar ganado, 182 vaquillas preñadas híbridas (holstein y jersey) y holstein. No usó overo colorado, que es tradicional en esa zona, “con overo colorado no pago el robot. Necesito kilos de leche. En 2020 produjimos un millón de litros”, dijo. La plataforma lechera es de 170 hectáreas, con 150 hectáreas útiles, la recría se encuentra ubicada en otro predio de 130 hectáreas.

Inició con 120 vacas en ordeña y luego fue ­ ron agregando más. Lo primero que hizo fue reparar los cercos y prepararlos para el pastoreo; luego, estableció 80 hectáreas de pradera nuevas; fertilizaron; encalaron; pasaron de tener 2 km a 7 km de caminos internos, entre otros puntos. El suelo donde está el proyecto es un ñadi de buena calidad, el cual ha ido mejorándolo paulatinamente. La cercanía al lago Llanquihue le ha ayudado bastante, aunque este verano ha sido más seco.

Decisiones tomadas en base a información

Para armar la lechería, José Luis comenta que fue vital organizar y diseñar muy bien los flujos y los procesos, de acuerdo a la necesidad de alimento, “lo primero es ubicar la sala de ordeña, que ojalá quede en el punto central del campo. No pude hacerlo porque había un bosque lo que requería un plan de manejo. Entonces, lo ubicamos en el punto más central posible, con eso armamos los bloques de pastoreo, viendo las hectáreas útiles. Dejamos equilibrados los tres bloques y dentro de ellos, las siembras se hicieron de la misma forma. Con una planilla, vemos cuántos animales tenemos, cuánto concentrado están consumiendo, cuánto forraje comen y sobre esa base tengo los tres bloques, la oferta diaria de pasto la divido en tres y voy midiéndola con el plato medidor”. Esa supervisión, dice, es clave para ir avanzando en el éxito del proyecto.

Adaptación: vacas mansas y soporte técnico

Dentro de los ideales del proyecto se considera importante que las 124 vacas entraran inmediatamente en un sistema voluntario, fue notable la fácil y rápida adaptación de sus animales, ya que al cuarto día estaban ordeñándose voluntariamente, “tengo vacas muy mansas y eso me ayudó. Lo otro es la tecnología: este es el robot VMS V300, que revisa muy bien la configuración de la ubre y anda excelente. Al segundo día se soltaron. Fui mejorando la configuración del robot y tuve un muy buen apoyo del soporte técnico para resolver los problemas”.

Monitoreo y planificación cotidiana

Como hombre de números, Vallarino destaca que la lechería robótica permite acceder a información útil de manera muy sencilla: “veo la producción en línea todos los días. Realizo una planificación en una ordeña voluntaria, donde tengo tres bloques de pastoreo, las vacas tienen potreros asignados. Es decir, la vaca se mueve cuando quiere, pero no va donde ella quiere. Así, planificamos y medimos el pasto y la persona que mueve los cercos lo hace de acuerdo a un plano que incluye las distancias de avance. En este sistema es clave que la ración que se defina sea esa, ni menos ni más. Si es menos, es menos leche y las vacas se irán a ordeñar antes, sin permiso de ordeña; si es mucho, se quedan en el potrero”. “Hay que ser precisos en el cálculo”, dice. El cálculo del consumo de pradera requiere monitoreo, de hecho José Luis en la actualidad tiene seis tablas de alimentación para distintos tipos de animales y frente a los cambios que propone, puede ver un resultado en pantalla muy rápidamente, “es posible manejar los gramos de concentrado que consume la vaca, los permisos de ordeña, lo que te va entregando información. Vamos cambiamos los ajustes. No hay recetas: los campos son distintos y los animales, también”.​​​​​​​ Gracias a la formación profesional que tuvo le ha ayudado a dirigir bien el proceso, con cabeza fría, apoyado por buenos asesores y un equipo de colaboradores compacto pero muy comprometido, “aquí trabajamos con una ternerera y dos trabajadores, si me cuento, somos cuatro”. En el día a día, llega a la oficina de la sala, revisa los números, animales, los indicadores como el de calidad de leche, el movimiento en el potrero y con todo eso toma decisiones, “reconozco que soy obsesivo y ahora ya estoy un poco más tranquilo. Fue un cambio grande. Yo manejo la operación y mi señora maneja las finanzas y la contabilidad”, señaló.

GANANCIA DE PESO DIARIA EN LA CRIANZA: DE 600 A 1200 GRAMOS DIARIOS

Se sabe que los tres primeros meses de vida son claves para lograr una buena vaca lechera. José Luis Vallarino reconoce que la primera etapa de su modelo de crianza no fue el correcto para su sistema productivo, sobre todo porque tenía un ternerero con el que no trabajaron bien. Cuando comenzaron a trabajar con una nueva ternerera, Carla, la primera decisión fue llevar adelante protocolos de manejo donde la higiene es prioridad: cada semana cambian la paja; se desinfecta y controla la humedad. Además, le prestan atención a la calidad del agua y concentrado que consumen las terneras, junto con ser muy estrictos en los protocolos de vacunación de acuerdo a un calendario fijo. “Fuimos perfeccionando el trabajo en la crianza, por ejemplo,  hoy preparamos la leche en una lavadora para evitar ir moviéndola y eso le facilita mucho el trabajo”.

Además, cuentan con la asesoría del equipo técnico de Coagra: Roberto Dünner, Rodrigo Venegas, Alejandro Jara y Alfredo Münzenmayer, quienes les han dado un muy buen apoyo en nutrición. Las mejoras en la infraestructura, manejos, dedicación de Carla y el uso de concentrados Coagra impactó positivamente en la gestión, “han sido muy buenos partners y siempre están pendientes de nuestro negocio, tenemos visitas constantes y estamos muy acompañados por ellos. Saben mucho y nos invitan a conocer otros campos. Como medida cambiamos el concentrado a los iniciadores de Coagra, “Starter” y “Performance” con un efecto notorio. La ganancia de peso que tuvimos por lo menos fue de un 30 a 40% más”, explica José Luis. Para dimensionar:  tenían ganancias de 600 a 800 gramos diarios, con el cambio de la alimentación y manejo del sustituto lácteo, pasaron a ganancias de 1200 gramos diarios, con un destete a los 80 días, “la ganancia de peso fue notoria. Logré recuperar las vaquillas, que no venían bien, gracias al concentrado Extrafat, buenos pastos y manejos, lo que nos sorprendió mucho a todos». En el predio pesan los animales cada 4 semanas, tienen muy claro su crecimiento y el objetivo que se fijaron fue tener vaquillas a los 15 meses con 275 kilos las híbridas y con 300 kilos, las Holstein.

 Actualización de VMS™ V300 con la tecnologia DeLaval ReProTM

Uno de los temas que reconoce que a todos los productores lecheros les quita el sueño es la reproducción. Por eso espera dar un avance grande en este tema, “DeLaval actualizará mi VMS™ V300 al modelo VMS™ V310 que incorpora un analizador de progesterona en leche para detectar eventos reproductivos como celo, si abortó o se preñó entre otras cosas. Este es la tecnologia DeLaval ReProTM del VMS™ V310 y seremos los primeros en Latinoamérica en probarlos. Es un tema que, como estoy inseminando yo, me facilitará mucho. Además, como estamos haciéndolo actualmente a tiempo fijo, eso tiene costos y, por otro lado, al tener que hacer un lote de vacas y encerrarlas, pierdo lo voluntario del ordeño, se me caen las ordeñas y finalmente cae la producción. Eso va en contra de lo voluntario que tiene la ordeña en el plantel”. Entonces, al detectar la progesterona, es posible adelantarse a los procesos y reconocer temas que pudieran haber dentro de la lechería.

Junto a su veterinario, Alberto Matzner, están involucrados en este proyecto tecnológico que será de gran ayuda en el predio. También las mejoras en el predio, el sistema de ordeña y un buen manejo han impactado en salud mamaria (menos de 50.000 células somáticas en promedio) y en muy buena salud podal. Sus sólidos están entre 4,3 a 4,4 en grasa y 3,6 a 3,7 en proteína.

De hecho, hoy no hay vacas de desecho, porque no hay problemas de patas ni mastitis.​​​​​​​

 Parte del plantel lo inseminó con genética de carne British Blue y Angus de ABS con el objetivo de llegar a 400 kilos de peso y en la segunda lactancia,insemina las mejores vacas con animales de leche. Aquí recibe apoyo de sus hijos para ir ordenando y planificando las cruzas.

El futuro es colaborativo

Junto a familiares y vecinos organizaron un grupo de venta asociada de leche a Prolesur, que reúne 10,5 millones de litros de leche, a través del grupo Quilanto. «Controlo, evalúo y planifico. Soy muy poco improvisado, tengo muy claro lo que voy a hacer y soy muy organizado. Me gusta la negociación y exijo contrato, es una formación que aplico, así sea una empresa grande o chica, pero es una empresa. Tengo que saber cuánto me cuesta un litro de leche; cuánto me cuesta la crianza, tengo que saber cómo pongo mis fichas. Debemos ser colaborativos, ayudarnos y aprender. Mi sala ha sido muy visitada como ejemplo de buenas prácticas por clientes de DeLaval, siempre está limpia y ordenada, que es parte del camino al éxito. Somos abiertos, no egoístas”.

Los próximos proyectos

Vallarino cuenta con varios proyectos en mente; en crianza, quiere poner alimentación automática, el riego es una opción que podría ser una posibilidad para esta lechería y actualmente está en preparación para adquirir un tercer robot.

Posee 180 vacas masa y 150 en ordeña. Se está adelantando un año en la llegada del tercer robot para llegar a 270 vacas, para posteriormente llegar a un cuarto robot y 360 vacas. El espacio está diseñado para llegar a seis robots en el largo plazo. En su hoja de ruta queda claro que José Luis está preparándose para cumplir los proyectos planteados, para lo cual cuenta con el apoyo de su familia para seguir consolidándose como productores de leche.