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Ciencia y arte detrás
Detrás de esta actividad milenaria hay décadas de esfuerzos de instituciones y de productores en todos los rincones del mundo donde se puede pastorear. El pastoreo no es una cosa sencilla porque trata de la interacción entre dos cosas que están vivas, que son el pasto y el animal, y manejados por personas. Lo bueno es que una vez que un sistema de pastoreo está instalado y funciona, los beneficios para el empresario lechero son enormes y perdurables. El pastoreo bien aplicado es la manifestación acabada de la llamada “tecnología de procesos”, con insumos bien aprovechados Este artículo desarrolla los pasos para un pastoreo efectivo. Es mi ambición dejar un mensaje de que es necesario priorizar bien, es decir hacer bien lo más importante antes de complicarnos con detalles.
ES PRECISO TRABAJAR EN TECNOLOGÍA DE PROCESOS PARA GENERAR SISTEMAS QUE NO REQUIERAN DE SUPERHOMBRES.
El “cisne negro” de la lechería
Para el escenario mundial de la lechería en el 2025, el organismo IFCN pronosticó 25% más demanda de leche y más producción, 51% más comercio internacional, 9% más vacas, 14% más leche por vaca y 15% menos fundos (con fundos 28% más grandes). O sea, va a haber menos fundos pero con más vacas más productivas.
Pero, ¿qué va a pasar con los precios? Es fundamental pensar en esto ya que el precio de la leche, como siempre pasa, va a dictar muchas de las decisiones de los productores.
Es muy difícil de pronosticar. Es posible que estemos ante lo que el economista Nassim Taleb llamó un “cisne negro”, un pronóstico incierto. Parece que para adelante, lo único constante va a ser el cambio. Ante esto, Horan y Roche (2015) resaltan que son los sistemas resilientes los que van a poder aguantar estos escenarios volátiles. Cosechar más pasto es una salida, puesto que altos niveles de suplementación exponen más al empresario a los cambios impredecibles. El tema es lograrlo.
SON LOS SISTEMAS RESILIENTES LOS QUE VAN A PODER AGUANTAR LOS ESCENARIOS VOLÁTILES. COSECHAR MÁS PASTO ES UNA SALIDA, PUESTO QUE ALTOS NIVELES DE SUPLEMENTACIÓN EXPONEN MÁS AL EMPRESARIO A LOS CAMBIOS IMPREDECIBLES.
Oportunidad
¿Hay un efecto “encargado” o, mejor dicho, “efecto de gestión”? Hay quienes apoyan la idea de que la gestión óptima logra buenos resultados en cualquier sistema. Pero necesitamos sistematizar los procesos para que no dependan tanto de gestiones admirables, esas que muchas veces duran un par de temporadas. En definitiva, es preciso trabajar en tecnología de procesos para generar sistemas que no requieran de superhombres.
Entonces, ¿cómo se usa el pasto?
Antes de ir a la táctica de manejo del pasto, hablemos de estrategia, plan de negocios, objetivos. Es crucial conocer bien de antemano cuáles son los factores del sistema que van a mover la oferta y la demanda de comida.
Repasemos, ¿cuál es la meta de un sistema de producción pastoril? Entiéndase pastoril como aquel sistema en el que el pasto participa en el 20% tanto como en el 100% de la dieta. Sea cual fuere, es menester producir mucho pasto de calidad, que dure mucho y optimizar la conversión de pasto en leche. Al final, en palabras del profesor Colin Holmes, la clave del plan de un sistema de pastoreo es asegurar una sincronía entre la oferta y la demanda de pasto en cada momento del año; o puesto en otras palabras, debemos ser capaces de comernos todo el pasto que crece. Para esto tenemos la herramienta de la carga animal, los partos y el tipo de vaca por el lado de la demanda, y la fertilización, riego, especies y suplementación por el lado de la oferta. Este artículo es sobre las decisiones tácticas de manejo, asumiendo que la estrategia está solucionada, que la convicción está y que ahora lo que necesitamos es pasar a la etapa de armar un sistema de pastoreo (recordemos: que no necesite un superhéroe para ser manejado). Acá es donde nos preguntamos: ¿Les damos herramientas a nuestros tamberos para ayudarlos a manejar el pastoreo? ¿Les ofrecemos un sistema? Un sistema que funciona hace que todo parezca simple, como cuando uno mira los goles de Suarez en el Barcelona. Simple, pero requiere mucha voluntad y entrenamiento aunque parezca fácil.


7 hábitos para un pastoreo efectivo
Un entrenador me dijo una vez que las rutinas se hacen hábitos después de repetirlas durante tres semanas. Entonces me gusta pensar en las reglas de manejo aplicadas en los equipos de trabajo, que se repiten hasta lograr insertarse como hábitos buenos, sacando los malos. Las siguientes reglas de manejo (ver Figura), bien aplicadas en forma consistente, aseguran niveles óptimos de producción, calidad y persistencia de pasturas, que se traducen en rentabilidad para el negocio:
HÁBITO 1: velocidad de rotación alineada con los indicadores fisiológicos de las plantas para no debilitar el sistema de reservas de las plantas, aprovechar el crecimiento y evitar acumular tallos y material muerto.
Las plantas rebrotan primero usando las reservas que tienen guardadas para este fin y luego gracias a la fotosíntesis, por lo que llega un momento en que esperar es negativo. Las plantas nos dicen cuándo están listas para ser cosechadas. Hay un momento óptimo, ni antes ni después. Los puntos de control son las hojas en gramíneas (dos a tres, dependiendo de la especie). ¿Por qué esto? Porque crecimiento no es lo mismo que producción neta. Miremos el Gráfico 1. Hay un momento a partir del cual la producción neta comienza a disminuir, ya que se empieza a acumular material muerto y tallos, aunque el crecimiento sea constante y quede en una meseta. Ese momento, antes de que empiece a caer la producción neta, es cuando las plantas nos dicen que están listas.
Cada vez que pastoreamos un potrero que pasó el momento óptimo para ser cosechado, que está “pasado”, perdemos plata. Pongamos un ejemplo: poner un lote en ordeñe en una pastura con un nivel de Fibra de Detergente Neutro (FDN) que limita el consumo, que además tiene menor contenido relativo de proteína cruda y menor concentración de energía, nos empuja a dar concentrados para evitar pérdidas en producción.
Otra cosa, no se puede manejar el pasto muy relajadamente. Cuando se viene la primavera, el pastor audaz es proactivo y achica el área en pastoreo antes de que el pasto lo pase por arriba. ¿Cómo es esto? a) Sabemos, por la carga animal que tenemos, cuántos kilos de pasto necesitamos para que las vacas coman a su máximo potencial; b) pronosticamos cuál va a ser el crecimiento promedio en los próximos 60 días; c) si el segundo número es mayor al primero, ¡debemos actuar! Ejemplo:
• 200 vacas / 100 has = 2 vacas / ha
• 14 kg de materia seca de pasto x 2 vacas / ha = 28 kg de materia seca (MS) / ha
• 35 kg MS / ha (pronosticados para los próximos 60 días)
• 28 / 35 = 0,8
• Podemos cerrar el 20% del área (seguimos rotando en 80 has)
CUANDO VIENE LA PRIMAVERA, EL PASTOR AUDAZ ACHICA EL ÁREA EN PASTOREO ANTES DE QUE EL PASTO LO PASE POR ARRIBA.



LA CLAVE DEL PLAN DE UN SISTEMA DE PASTOREO ES ASEGURAR UNA SINCRONÍA ENTRE LA OFERTA Y LA DEMANDA DE PASTO EN CADA MOMENTO DEL AÑO; O EN OTRAS PALABRAS, SER CAPACES DE COMERNOS TODO EL PASTO QUE CRECE.
HÁBITO 2: menos de 48 horas de permanencia en potreros para evitar tocar los muy preciados rebrotes.
Este es un principio simple pero que en la práctica muchas veces no se obedece y toma mucha relevancia como uno de los varios costos ocultos que hay en los fundos. La regla es: una vez que pasaron 48 horas no se tocan los rebrotes.
Los puntos de control son el uso de la rotativa, no usarla si pasaron más de 48 horas; intentar tener entradas múltiples para no comer los rebrotes; usar contrafranja para evitar que los animales coman los rebrotes. Si no respetamos esta regla, perdemos persistencia por muerte de plantas.
HÁBITO 3: remanentes post pastoreo de 4 a 5 cm con menos de 15% de matas de rechazo para asegurar la calidad de lo que vamos a ofrecer al ganado en la próxima comida.
Entre 4 y 5 cm y 15% de matas de rechazo, así de simple. El Cuadro 1 es un ensayo que muestra diferencias significativas en la morfología y estructura de rye grasses luego de ser sometidos a presiones de pastoreo que diferían en 1,5 cm. Los remanentes son importantes. Chapman (2016), en un ensayo de la Isla Sur de Nueva Zelandia, muestra en el Cuadro 2 que una pastura que rebrota desde un remanente ideal acumula mayor crecimiento neto que los otros dos tratamientos.
HÁBITO 4: aplicaciones de nitrógeno (N) rigurosas según el plan, una vez que estamos seguros de que el beneficio de más pasto va a ser capturado. Esto depende del plan de fertilización que tiene el campo; lo importante es cumplirlo para capturar los beneficios del efecto acelerador del N, y convertirlo en leche.
PARA RECORDAR
¿Tenemos un sistema?
Este artículo es sobre las decisiones tácticas de manejo, asumiendo que la estrategia está solucionada, que la convicción está y que ahora lo que necesitamos es pasar a la etapa de armar un sistema de pastoreo. Acá es donde nos preguntamos: ¿Les damos herramientas a nuestros tamberos para ayudarlos a manejar el pastoreo? ¿Les ofrecemos un sistema? Un sistema que funciona hace que todo parezca simple.

HÁBITO 5: mínimo daño posible por pisoteo.
En el Gráfico 2, que muestra los resultados de un ensayo de un año y medio en Irlanda, se ve que dos eventos de daño leve con un intervalo de tres meses resultaron en una reducción del 20% en el pasto acumulado en el año.
Aunque ninguna es perfecta, tiempo de pastoreo, uso de potreros lejanos y cercanos, uso de potrero sacrificio son algunas de las maneras de minimizar el daño por pisoteo. En algunos lugares también se practica el pastoreo “on-off”, que consiste en entrar a comer un potrero y sacar los animales a las tres horas. Los animales se acostumbran y comen casi lo mismo que si hubieran estado todo el tiempo; el problema es que es una rutina demandante y requiere de un lugar para poner los animales.
HÁBITO 6: máximos consumos y máxima conversión de alimento en leche a través del cuidado de las rutinas de los animales.
El sexto hábito de manejo consiste en estar enfocado en el consumo, en el encuentro entre la vaca y el pasto, que debe ser armónico. Debemos ser capaces de controlar el pastoreo siguiendo las premisas antedichas pero a la vez cuidando que las vacas estén llenas y produzcan leche.
El ensayo resumido en el Cuadro 3 investigó el efecto de tres niveles de biomasas en pre pastoreo sobre el consumo de vacas lecheras. Un hallazgo muy sobresaliente de este estudio fue que las vacas que comieron biomasas bajas, de unos 8 cm, tuvieron que comer por 90 minutos extra por día para compensar por los bocados chicos.
Esta regla de manejo es amplia ya que abarca cualquier factor que pueda influir sobre el consumo, tales como la rutina diaria del ganado, el loteo, el confort (calor, lesiones, rengas), acceso a agua. Controlando el comportamiento diario de la leche, podemos reaccionar ante caídas abruptas, muchas veces debidas a cambios en el pasto, agua o clima.
HÁBITO 7: Recorrida semanal para controlar el sistema.
Partimos de la premisa del dicho de que “no se puede gestionar lo que no se mide”. Este es el hábito de trabajo más importante y está último porque es aquel que permite tener una mirada global de todo lo que está pasando.
El objetivo de esta regla es tener control sobre lo que hay en el campo, estimar los cambios semanales y al final predecir qué es lo que está por pasar en cada potrero. Todo encargado responsable recorre el campo. El desafío está en hacer una recorrida sistematizada, que sea siempre igual: 1) el mismo día de la semana, por ejemplo el martes; 2) empezando y terminando a la misma hora; 3) el mismo recorrido de potreros con nombres; 4) siempre dedicando al menos treinta minutos para evaluar los datos recogidos y ejecutar cambios si es necesario.
¿Qué llevamos a la recorrida? Una planilla simple donde podamos tomar nota de los kilos de materia seca y del estado fenológico del potrero (por ejemplo, estado de hojas), e instrumentos de medición como cuadro, tijera y balanza, o plato medidor. Fundamental, entusiasmo para sacar provecho de una de las actividades más importantes del fundo.


Ya está el sistema en marcha… ¿cómo seguimos?
Una vez que la cosa está en marcha nos preguntamos: ¿Hay objetivos de cosecha de pasto? ¿Es necesario modificar la estrategia? Estas dos preguntas cruciales deben involucrar al empresario que toma las decisiones. Esto se ata a lo que, en mi experiencia, muchas veces atenta contra la continuidad del sistema: ¿Hay liderazgo sobre el encargado? En otras palabras, ¿está este “empoderado” para llevar adelante esta tarea? Otro aspecto vital es analizar los datos de las recorridas para ir notando cambios en las variables, por ejemplo, en los kilos cosechados por vaca y por hectárea. Es muy importante elegir tres o cuatro indicadores clave de desempeño −como puede ser cosecha de pasto diaria, conversión de alimento en leche− y medir los cambios en el tiempo.
Por último, la competencia entre pares y la pertenencia a grupos de discusión son grandes motivadores para que los equipos de trabajo mantengan las rutinas de trabajo aceitadas y sientan lo que termina siendo uno de los motores más potentes del trabajo del fundo: la pertenencia.
Conclusiones
Lo que viene son escenarios volátiles donde lo único constante va a ser el cambio. Los sistemas resilientes, robustos, plásticos son los que van a sobrevivir, y el efecto de la persona a cargo va a ser cada vez más importante. No tenemos control sobre el precio pero sí podemos controlar los procesos. Los “7 hábitos para pastoreo efectivo” es una propuesta para que las cosas realmente pasen en el campo. Estrategia de sistema inadecuada, falta de sincronía entre vaca y sistema, infraestructura pobre, falta de motivación o liderazgo… son algunos posibles obstáculos. Pero, como dijo Henry Ford: “Los obstáculos son esas cosas espantosas que ves cuando apartas los ojos de tu meta”.