Riego

¿Cómo optimizar el riego?

El riego en praderas para lechería está creciendo y es una tecnología que, bien usada, tiene beneficios concretos. Eso sí, este proceso ha ido tomando una mayor profundidad en su uso y, tal como lo reafirmaron los expositores en el webinar organizado por la empresa Shoof, en compañía de WiseConn y Agroriego, la inclusión de más y mejor monitoreo e información contribuirá a que haya un impacto gravitante. En la actividad titulada “Mejora de la Gestión y Eficiencia del Riego en Praderas: Uso de telemetría, sensores y casos de éxito”, el mensaje técnico se centró en una visión tecnológica valiosa, con herramientas que permiten conocer cuánto y cómo se riega, junto con el ahorro de recursos.

Información desde el campo

El primer bloque estuvo a cargo de Claudia Meyer, manager de productos para Zona Sur de WiseConn, y de Cristian Delgado, gerente de la división Shoof Irrigation para Chile y Latinoamérica. La ingeniera agrónoma y Magíster en Ciencias del Suelo de la Universidad Austral explicó el uso de la telemetría, sistema que permite medir y transmitir datos desde el campo, usando herramientas como el software Drop Control, el cual se puede utilizar en predios que ya tienen establecido riego o lo implementarán en un futuro. Se vincula con equipos denominados nodos (RTU), que monitorean y controlan en terreno a través de la radiofrecuencia, lo cual permite resolver tareas y poder controlar riego o fertirriego.

La herramienta DropControl es un programa computacional que analiza clima, suelo y riego. “El análisis de clima permite regular el riego de acuerdo a la evapotranspiración. Eso contribuye a una buena gestión del mismo”, aseguró Meyer, quien ejemplificó cómo afectó este fenómeno en distintas zonas durante esta temporada. “No todas las zonas se riegan de la misma forma. Esta información se traduce en mejor uso del agua y menos consumo de energía”, advirtió.

El Drop Control cruza la información del suelo, por ejemplo, con la del clima. Esto es útil, por ejemplo, cuando llueve en verano para saber y determinar el aporte y considerarlo en la estrategia de riego, uniendo parámetros de información de suelo, capacidad de campo y criterio de riego, para así mantener los niveles de humedad estables.

La información que entrega este programa permite evaluar las temporadas, evitar el sobrerriego y proyectar distintas estrategias de riego. Se une también al uso de sondas, que ayudan a ajustar la cantidad y tiempo de los mismos.

Un ejemplo de las sondas es la Aquaflex, importada a Chile desde Nueva Zelanda por Shoof Chile. La sonda es un dispositivo que permite el monitoreo de los pivotes o del riego por aspersión, como los sistemas Irripod u otros, al indicar las tendencias de humedad de suelo. “El uso de las sondas permite ahorro de agua, energía y tiempo; obtener mejores pastos y más productivos; mejor retención de nutrientes y demuestra la gestión ambiental que se hace en el campo”, resaltó Delgado.

Aquaflex entrega datos precisos y representativos. Su diferencia está en que tiene un largo de 3 metros, lo que redunda en que es más representativa al medir en la pradera; puede medir temperatura de suelo. Viene en tres configuraciones y su capacidad de medición de volumen es de 6 litros. “La profundidad en la que opera, ya que va enterrada en el suelo, es de entre 25 y 30 cm, lo que impacta en la representatividad, superficie y volumen. ¿Por qué basarse en un tamaño de muestra de una pelota de golf, cuando aquí es mucho más representativo? Es eficiencia en el uso del recurso agua y nutrientes”, concluyó Cristian Delgado.

Agronomía para riego

Con una visión muy práctica, el ingeniero agrónomo Mauricio Salazar, consultor agronómico ProGrass de predios lecheros y ganaderos en BestFed Chile, presentó el comportamiento del riego en praderas, basado en la experiencia de campo que poseen sobre los predios que asesoran en producción de leche. “Los clientes que tienen la mayor utilidad normalmente logran consumir la mayor cantidad de pradera, dependen menos de la compra de forraje, invierten más en fertilización y cuentan con una mayor superficie de riego. Los clientes que logran más utilidad tienen en general un 56% de la plataforma lechera bajo riego, respecto de sólo un 4% que tienen la menor utilidad”, explicó.

El impacto del riego sobre la producción de praderas lo han medido desde el 2014 sobre 10.000 hectáreas mensuales. “El otoño 2021 ha sido complicado para los productores, donde se depende mucho de la condición climática, por eso hay que estar atentos a los beneficios que puede dar el riego”, señaló, recordando que se logra también una mayor persistencia y crecimiento mucho más allá del verano.

En promedio, se han calculado 4.900 kilos de materia seca (MS) por hectárea extra a favor de los que riegan versus los que no lo poseen. Esa cifra, si se tuviera que comprar fuera (en bolos), podrían ser 730.000 pesos que se deberían desembolsar por hectárea. Si eso se convierte a leche, serían 4.890 litros de leche, es decir 1,5 millones de pesos.

La pradera regada tiene mayor energía, mayor proteína, menor Fibra de Detergente Neutro (FDN), y repercute en mayor consumo y mayor producción de carne y leche.

También hay variabilidad en las praderas regadas, por lo que es importante monitorear aspectos como el sobrerriego o subriego, como también ver qué pasa con el manejo de la fertilidad y el pastoreo. “Implementar riego no me va a dar automáticamente las 5 toneladas más de materia seca. Hay que meter más agronomía que sólo el riego”, señaló Salazar. Por eso, avanzar en el buen uso de la herramienta ayudará a alcanzar el óptimo buscado.

En la medida que se consume más pasto en toneladas por hectárea, se obtiene un mayor margen probado en distintos estudios. Para hacerlo, ya que no es gratuito ni automático, hay que preocuparse por la condición corporal, el preparto y el pastoreo, así como suplementar y fertilizar mejor. El siguiente paso es aumentar el consumo de materia seca, mejorar la carga animal, mejorar la crianza de los reemplazos y capacitar al personal. “Con todo eso solucionado, el riego puede ser una herramienta y no antes”, enfatizó el consultor. Los pilares del riego en praderas son equipos adecuados al predio y funcionando bien. Por eso, el consejo de Salazar es hacer la mantención en temporada baja, antes que se necesite; preocuparse por la fertilización y calidad de riego cuando comienza y termina la temporada de riego; y hacer un adecuado monitoreo y ajuste. Un riego inteligente, según Irrigation New Zealand, es un sistema eficiente, programado, con operadores capacitados, monitoreado y con registros. A esto se agrega el consejo de Best Fed, que incluye la realización de prácticas agronómicas que apunten a maximizar el efecto del riego. Salazar recomendó que en la plataforma no haya limitantes de nutrientes. Es el primer piso para avanzar productivamente, fijándose objetivos de acuerdo a los requerimientos de las especies y, una vez regando, tomar en cuenta que el balance de nutrientes extraídos por una pradera regada es importante. “No se puede fertilizar una pradera bajo riego igual que una de secano. Cuando hay leguminosas hay aporte… y no olvidar la aplicación de purines como aliado, al igual que el nitrógeno y potasio que libera la orina del ganado”, destacó. Su recomendación incluye el uso de una buena fuente de fertilizante, con un inhibidor adecuado, en la cantidad correcta, bien localizado y en el momento adecuado, tanto por época del año como por tipo de pradera. Otra ventaja es que el riego impacta sobre la eficiencia en el uso de nutrientes. Mantener una buena humedad en los primeros centímetros de suelo –explicó Mauricio Salazar– permite aumentar la disponibilidad de nutrientes para las plantas. “Además, el riego es un aliado que nos permite disminuir las pérdidas de nitrógeno por volatilización de amoníaco”, subrayó.

¿Qué pradera regar? Ver bien la variedad y la calidad genética, porque de eso dependerá la respuesta al ser regada, si se quiere una pradera con buena cobertura y densidad. El consultor agregó que tiene que haber un excelente control de malezas y plagas para sacar el máximo provecho al sistema de riego. En la lista de acciones no puede olvidarse definir bien el inicio o fin de la temporada de riego. Ahí hay que preocuparse de monitorear bien y no por calendario o costumbre.

El monitoreo y ajuste es sintonía fina para conocer bien la humedad del suelo. Por ejemplo, haciendo balance hídrico para ir programando la acción semanal. “Está la información de BestFed, de INIA o la que pueda obtener el productor con instrumentos de medición propios, como sondas. A mi juicio, estas sondas son un salto cuántico, la representatividad nos da mayor confianza. Explora la profundidad de la pradera, cuánta agua se riega y el efecto real de la lluvia es una herramienta muy valiosa y los animales pueden pastorear sin problemas”, concluyó.

LA INFORMACIÓN QUE ENTREGA EL SOFTWARE DROP CONTROL PERMITE EVALUAR LAS TEMPORADAS, EVITAR EL SOBRERRIEGO Y PROYECTAR DISTINTAS ESTRATEGIAS DE RIEGO. SE UNE TAMBIÉN AL USO DE SONDAS, QUE AYUDAN A AJUSTAR LA CANTIDAD Y TIEMPO DE LOS MISMOS.

Más rentabilidad

Finalmente, el ingeniero agrónomo Raúl Araya, gerente Zona Sur de Agroriego Tattersall, destacó los distintos tipos de sistemas de riego y de monitoreo de información, resaltando la importancia de uso de las nuevas herramientas −como las sondas y la telemetría− que resultan en ahorros contundentes de recursos y que, finalmente, impactan efectivamente en la rentabilidad de la pradera.