Producción agrícola

El impacto de una buena práctica

Un ensilaje de maíz de alta calidad es muy palatable y aumenta el consumo total de alimento por parte de los animales. También combina un buen contenido de fibra cruda con un alto contenido de energía. Pero para lograrlo, es preciso tener en cuenta algunos puntos claves durante su confección.

Momento óptimo de corte

En primer lugar, se debe conocer el estado y desarrollo del maíz en el campo para ser capaz de determinar su estado óptimo de madurez. Esta madurez dependerá de la fecha de siembra (según variedad) y del clima, ya que el contenido de materia seca (MS) de la planta puede variar hasta un 0,5% en función de este.

Así, el momento correcto de cosecha es diferente cada año. Como objetivo, necesitamos un contenido de materia seca de la planta entera de un 30-35% y un contenido de materia seca de la mazorca de un 50-60%.

La madurez del grano puede ser observada a través de la “línea de leche”, que separa la parte líquida de la sólida. La parte sólida debe representar 1/2 o 2/3 de este para que sea óptimo para ser ensilado. La materia seca del grano en esta etapa es de 63-64%.

Sin embargo, debido a los diferentes procesos de maduración del grano y de la planta, este criterio sólo puede ser utilizado como una guía en determinar el momento óptimo de cosecha para el ensilaje de maíz. El contenido de materia seca de la planta no debería exceder un 24%. Con eso nos aseguramos que no exista mucha fibra cruda indigestible almacenada que pueda disminuir la digestibilidad del ensilaje. Esto da como resultado un contenido de materia seca de la planta entera de un 30-35%.

Cosechar en la etapa recomendada de madurez del grano trae varias ventajas. Una buena compactación de sustancias con suficiente potencial para la fermentación (almidón, azúcar) logra una rápida fermentación ácido-láctica, resultando en un ensilaje de maíz palatable y rico en energía.

En términos generales, es práctico considerar una disminución de un 0,5% de humedad por cada día. Esto es muy útil al monitorear cultivos de maíz y poder programar el momento óptimo de la cosecha.

¿Qué pasa si cosechamos muy temprano?

Una cosecha muy temprana nos producirá bajos rendimientos. El contenido de energía es reducido por el incorrecto almacenamiento del almidón y grandes pérdidas de conservación pueden ocurrir a través del líquido fermentado o efluentes.

¿Qué pasa si cosechamos muy tarde?

Una cosecha tardía provoca problemas en el llenado y compactación del silo ya que las partes duras de las plantas estarán muy secas. Además, el riesgo de recalentamiento y de formación de hongos es alto. Esto es especialmente peligroso debido a que partes muertas de la planta son afectadas con microorganismos dañinos (levaduras), especialmente las que han padecido daños por heladas.

Altura de corte y tamaño de picado

En cuanto a la altura de corte de la planta, se recomienda entre 10 y 20 cm para obtener buenos resultados nutricionales.

Si se desea que quede suficiente maíz en el campo tiene sentido pensar en cambiar hacia una altura de corte más alta. Esto, al bajar la proporción de tallos en el ensilaje, estará subiendo a su vez el contenido de energía.

El tamaño óptimo de corte −tamaño de picado teórico− es de 5 a 8 mm. Eso dependerá del nivel de madurez de la planta. Mientras más alto sea el contenido de materia seca, más corto debería ser el tamaño de picado para asegurar una buena compactación. Sin embargo, largos de picado muy cortos corren el riesgo de influenciar negativamente la estructura del ensilaje de maíz.

La configuración correcta del “cracker” debe ser chequeada debido a que sólo granos de maíz que han sido aplastados pueden ser digeridos por la vaca. En términos generales, más del 90% de los granos deben estar aplastados y de un tamaño no mayor al del pulgar de la mano.

Compactación

Es la parte más importante durante el ensilado. Aquí es fundamental que el tractor que lleva a cabo la compactación −y no el chofer que realiza la cosecha− determine la velocidad de llenado del silo.

Una densidad de almacenaje de más de 250 kgMS por m3 de ensilaje es utilizada como guía. Esto se puede lograr con una altura máxima de la capa de compactación de unos 20 a 30 cm. El peso del tractor debe ser aproximadamente un tercio de la producción de contenedores por hora. Para una producción de corte óptima, es útil a menudo utilizar dos tractores o llenar dos silos al mismo tiempo.

LA COMPACTACIÓN ES LA PARTE MÁS IMPORTANTE DURANTE EL ENSILADO. AQUÍ ES FUNDAMENTAL QUE EL TRACTOR QUE LA LLEVA ACABO -Y NO EL CHOFER QUE EFECTÚA LA COSECHA− DETERMINE LA VELOCIDAD DE LLENADO DEL SILO.

Uso de inoculantes

Disminuir el contenido de materia seca del ensilaje puede llevar a un exceso de humedad y a una baja presencia de azúcares que ayudan a la fermentación, demorando así el proceso de ensilado. Esto resulta además en una pérdida de nutrientes a través de efluentes.

El uso de inoculante para ensilaje Josilac® combi ayuda en estas situaciones acelerando la disminución del pH como resultado de la acción de las bacterias, reduciendo la pérdida de nutrientes y la propagación de microorganismos dañinos.

Al mismo tiempo, las bacterias homofermentativas aseguran una buena estabilidad del ensilaje.

Si el contenido de materia seca está por sobre el valor objetivo, el riesgo de recalentamiento aumenta, especialmente por una mala compactación. Esto también se traduce en pérdida de energía y reducción de la palatabilidad y digestibilidad. En ese caso, el uso del inoculante Josilac® ferm previene el desarrollo de levaduras y hongos, estabilizando el ensilaje.

¿Qué son?

El maíz cosechado contiene naturalmente microorganismos beneficiosos y otros no tan beneficiosos para el óptimo desarrollo del proceso de ensilado. Dentro de los microorganismos benéficos, encontramos las bacterias ácido lácticas y dentro de los no deseados se incluyen clostridios, enterobacterias, bacilos, levaduras y hongos.

Los inoculantes contienen bacterias vivas −en algunas ocasiones combinadas con enzimas− y son incorporados al forraje fresco previo al ensilado. En forma primaria, son empleados para estimular o asegurar una fermentación rápida y eficiente, e inhibir el deterioro aeróbico.

Es importante destacar que no todas las bacterias utilizadas son las mismas, aunque tengan el mismo nombre. En el caso de Josilac® combi y Josilac® ferm tienen sus propias cepas que han sido probadas bajo rigurosas condiciones y distintos tipos de forrajes, asegurando un ensilaje de alta calidad.

SEGÚN LITERATURA CIENTÍFICA RECOPILADA, SE PUEDE ESPERAR UNA MEJORA DEL 2,5% EN LA RECUPERACIÓN DE MATERIA SECA CON INOCULANTES HOMOFERMENTATIVOS, ES DECIR EN 1.000 TONELADAS ENSILADAS UNO ESPERARÍA TENER 25 TONELADAS MENOS DE PÉRDIDA.

¿Cuáles son los beneficios de utilizarlos?

1. Se optimiza el valor del alimento: La utilización de inoculantes permite que el forraje alcance niveles de pH donde las bacterias consumidoras de proteína son inhibidas rápidamente. Esto tiene como consecuencia una retención de proteína mejorada en el ensilaje, principalmente en los de forrajes proteicos.

2. Se optimiza el consumo: Los inoculantes limitan la producción de elementos no palatables, tales como las aminas biogénicas.

3. Mejora en la seguridad: Las esporas butíricas y de Listeria son sensibles a bajos niveles de pH. Con una rápida acidificación hay menos oportunidad de que estos microorganismos se desarrollen.

4. Se reducen pérdidas: Inoculantes como Josilac® combi, que contienen bacterias acido lácticas homo y heterofermentativas, reducen la pérdida de materia seca, acelerando el proceso de acidificación. Esto genera propiedades antifúngicas que reducen las pérdidas causadas por levaduras y hongos, así como del calentamiento de la cara expuesta del silo una vez abierto. Este último efecto es realizado por las bacterias Lactobacillus buchneri y L. kefiri (heterofermentativas).

¿Por qué un inoculante puede mejorar la producción lechera?

Un ensilaje tratado con inoculantes puede producir hasta un 8% más de microorganismos ruminales que uno no tratado. Este incremento en la flora ruminal mejora la utilización de nitrógeno, al ser los microorganismos ruminales una mayor fuente de proteína para el animal.

Además, en estudios realizados los ensilajes tratados demostraron producir menos gases que los no tratados, sin afectar la digestibilidad ni la producción de ácidos grasos volátiles.

¿Cómo impacta en la producción?

Existen dos maneras en la que los inoculantes nos generan un retorno a la inversión.

Una de ellas es a través de la materia seca del silo. Según literatura científica recopilada, se puede esperar una mejora del 2,5% en la materia seca al aplicar inoculantes homofermentativos, es decir en 1.000 toneladas ensiladas uno esperaría tener 25 toneladas menos de pérdida.

La otra manera es por un incremento de la producción animal. En esa misma recopilación se observó que el 50% de los animales estudiados mostraron una mejora en la producción lechera del 3% (y un aumento en las ganancias de peso del 5% para el caso de la producción de carne) cuando eran alimentados con ensilajes tratados con inoculantes (ver Recuadro).

Extracción

El proceso de ensilado lleva tiempo, por lo tanto el silo sólo debe abrirse después de un mínimo de seis semanas y debe evitarse el “aflojamiento” del mismo al retirarlo.

En general, el tamaño del silo debe coincidir con el tamaño del rebaño, sólo de esta manera se puede evitar que se recaliente el alimento.

El objetivo en verano es una alimentación o avance de la cara expuesta de 2,5 metros por semana.