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EXPERIENCIA Y RESULTADOS A LA VISTA
En nuestra visita conversamos con Alejandro Herbach; con Javier Parra, zonal de ventas de la zona sur de maíz para KWS; y con Diego Pardo, gerente de operaciones Agrícola GM, quien lleva 12 años en la empresa. Cada uno de ellos tiene experiencia y conocimientos que compartieron para esta edición, elementos valiosos para conocer más sobre el ensilaje de maíz.
La estrella; el maíz
Hoy Eduvigis es un predio lechero con 1850 vacas en ordeña, con un sistema mixto que incluye vacas estabuladas con 3 ordeñas y un sistema en pastoreo. Tienen 480 hectáreas de pradera y 230 hectáreas de maíz para ensilajes, que son la base de la ración de las vacas del predio. El plantel es Holstein, yendo hacia la alta producción, con un trabajo intensivo en genética. Todo esto se ha reflejado en una mejor producción y conversión del alimento en leche. Son más chicas y comen menos, con trabajo constante en mejoramiento de sólidos. En 2023 produjeron 17.500.000 litros de leche. La plataforma lechera posee 502 hectáreas bajo riego, lo que les permitió un muy buen año, aprovechando la capacidad instalada de pivotes, tazas y carretes en praderas y maíz. “El riego nos cambió la vida. Cuando llegué había 12 hectáreas de riego y de ahí en adelante fue un trabajo duro, hubo que romper el campo para poder poner las matrices. Eso se nota en estabilidad de la producción, en praderas que no tenemos que hacer, porque las praderas morían en verano y había que repoblarlas”, resume Diego. Históricamente, la visión de construcción de fertilidad impulsada en Eduvigis fue una acción impulsada desde siempre por Alejandro Herbach, la que se continúa, analizando suelos y devolviendo los nutrientes que se requiere. El maíz siempre ha sido un cultivo importante para GM, mientras crecieron en número de vacas, las hectáreas fueron aumentando. Hoy son 230 hectáreas de maíz. El foco está puesto en mayor producción y mayor cantidad de almidón. Cuando se logra esto, los costos de alimentación disminuyen. Poseen una máquina Samco con la cual siembran 120 bajo plástico, sistema que impacta positivamente en la producción y que les permite usar variedades con Índice FAO más largo, con más almidón en ensilajes.
La base es partir con un muy buen cultivo, control de malezas, buena aplicación de preemergente, uso de foliares. “En la preparación de suelos –agrega Alejandro- estos últimos años ha sido fundamental el uso de subsolado. Antes lo hacíamos de vez en cuando, hoy es una obligación. A pesar que se subsola año a año, se ve compactación. En invierno sembramos avena para pastoreo y los suelos quedan bastante maltrechos. Pasamos de subsolar con un arado cincel que llegaba a 30 CM, hoy hay que llegar a 50-80 cm para que se cree un verdadero “terremoto” en el suelo, se suelte, aire y esté vivo”. Eso impacta en que la raíz llegue casi a un metro de profundidad, lo que es muy beneficioso. La recomendación es que se revise eso y se converse con los prestadores de servicios, para que esta labor quede bien hecha. Un punto es que esa avena se siembra prácticamente terminada la cosecha de maíz, para lograr buenos rendimientos. Se han dado cuenta que sembrar con sembradora o al voleo y que, pasando la rastra, se incorpora la caña al suelo.
En GM, dice Javier Parra, un sello importante en la calidad de sus ensilajes; esta empresa anualmente hace un jardín de variedades, donde compiten distintos híbridos. Y los de mejor resultado, son los que sembrarán en la temporada siguiente. “Al sembrar bajo plástico, es posible sembrar variedades con FAO más largo, esto es, que son más productivos, porque necesitan más temperatura. Se puede obtener un grano de calidad en poco tiempo, a los 6 meses, por ejemplo”, resume.
Este año va a ser complicado, porque realmente las condiciones climáticas fueron muy complicadas en primavera. Hicieron todas las labores correctamente bajo plástico, pero el temporal de viento y las heladas posteriores generaron un efecto muy negativo.
“Las variedades que se ensaya entregan información valiosa para elegir las que mejor se adaptan a nuestro predio, lo que se hace desde hace por más de 20 años. Las primeras siembras las comenzamos en los ’80, cuando era un poco nadar contra la corriente, con muchos insectos que no se conocían”, recuerda Alejandro. Había desconocimiento, con semillas que había que desinfectar en el campo. Profesionalmente, la experiencia que tiene Alejandro en maíz lo hace compartir datos valiosos. “Hoy una lechería intensiva sin maíz no puede sobrevivir. Tienes que producir ojalá 18-20 o 22 toneladas de materia seca por hectárea y conservarla para que puedas pasar un invierno cómodo. Nosotros ojalá nos alcance el maíz los 365 días del año, obviamente una lechería neozelandesa con riego, requiere menos maíz, pero igual lo necesita”.
El riego es una herramienta “archiprobada” en Eduvigis. Si bien los años son cambiantes, pero se notan 4 a 5 toneladas más de materia seca, o un 30% más, junto a un contenido de almidón superior, por el desarrollo del grano, lo que aumenta unos 2 a 3 puntos.
Normalmente ensilan los primeros días de marzo. Una herramienta es que se usa la separación de purines, en que el agua resultante, se riega por carrete, que ayuda a ahorrar agua y entrega un pequeño aporte de nitrógeno y potasio. El residuo sólido se composta durante el verano, se le agrega bacterias y se airea, con lo cual se obtiene un compost que fertiliza todo el maíz, que se aplica ojalá antes del subsolado. Esa es la fertilización de fósforo y potasio, junto a los microelementos, comprando sólo el nitrógeno. Requiere trabajo, cuentan, pero el resultado es muy valioso.



Herramientas
La cosecha la hacen con un prestador de servicios. Le incluyen el cracker con tecnología Shredlage, “que nos cambió la vida”. Paja casi no incluyen en la ración, porque el ensilaje queda con una fibra más larga, en que el crackeador ayuda a que el tallo y la hoja queden largos y el grano totalmente molido, lo que evita tener que incluir paja en la ración. “En cosecha, la fecha de cosecha dependerá del año. Lo que se busca es que el maíz esté en un estado reproductivo denominado R5, agrega Javier Parra (KWS), en un estado dentado donde se busca que el grano esté en ¾ partes duro para tener una buena cantidad de almidón”. Los inoculantes son una herramienta que ocupan en todos sus ensilajes.
GM posee sus silos con paredes, por lo que el trabajo y foco puesto en la compactación es ineludible. “Hay que tener paredes y piso, no ahorrar, hay que hacerlo”, resume Alejandro. En cuanto a búnkers, hay 19 de distintos tamaños. La campaña 2023 fue buena y el uso intensivo les permitirá llegar con ensilajes de maíz hasta, esperan, el preparto de otoño de esta temporada. Las vacas que paren y pican también tendrán este ensilaje.


Recomendaciones
Para manejar el ensilaje de maíz, la recomendación que hace Diego es ir abriendo en la medida que se va necesitando. Otra herramienta que incluyen es la cortadora de silo en bloque, que corta lo que se ocupa y deja sellado lo que se corta, sin destruir la pared del silo. Es un corte que permite ir manejando y cuidando este forraje. Lo otro es revisar los ensilajes permanentemente, para ver los plásticos por cualquier daño. Al ensilar, se pueden romper. “Un hoyo pequeño puede significar 2 metros de silo perdidos”, explican.
Actualmente están usando un nuevo tipo de malla protectora sobre el ensilaje, que ha dado muy buenos resultados. Junto a ello, los plásticos nuevos, que contribuyen a un sello al vacío. Los aditivos de última generación, resalta Alejandro, son una recomendación para quienes estén haciendo ensilajes. “La comunicación con el operador de la máquina es vital para que use bien los aditivos, asegurándose que el producto sea bien aplicado”, explica Javier. Forman parte del paquete productivo y coinciden en que hay que usarlos.
Más del 60% de los híbridos que se usan en Eduvigis son proporcionados por KWS. La superficie sembrada no va a crecer, ya que están en un número de vacas que es el máximo que pueden manejar.
“El hecho que se comenzó sembrando maíz bajo plástico, tras sus resultados, en que el segundo año llegaron a niveles de almidón de un 42%, donde antes se lograba 32-33, con híbridos que eran los que se sembraban en Temuco o Máfil, nos hizo sentirnos orgullosos de nuestros híbridos. Todos estábamos fascinados cuando vimos los análisis de los silos. La ventaja de regar maíz, aparte de conseguir una buena fecundación, una buena llenada de grano, es que se tiene un buen “stay Green”, que es el estado verde de la planta, mejorará la digestibilidad del grano. Ese es el efecto del riego”, resume Javier Parra. Además, un cambio positivo en Eduvigis lo constituyó la siembra a 50 cm entre hilera, distanciando más la semilla una de otra sobre hilera y aumentar la población, contribuye a aumentar los tenores de almidón.