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Monitoreo y manejo
En el caso del investigador y académico canadiense, Todd Duffield, quien se enfocó en la prevención de las enfermedades de la vaca en transición con foco en cetosis y entendiendo lo que provoca en el bolsillo del productor lechero, resaltó los objetivos y desafíos del periodo de transición, el balance energético negativo (BEN), diagnóstico y monitoreo, factores de riesgo y prevención. “No importa donde estemos, todos los lecheros quieren vacas pariendo sin problemas, que produzcan mucha leche sin problemas y se preñen, pero la vida no siempre es así; Hay problemas como placenta retenida, distocia, metritis. Luego, anestros, inseminación, interfieren con objetivos”. Y casi la mitad de las vacas lecheras en transición sufren un problema o enfermedad. ¿Qué los causa? Por ejemplo, los tiempos y la duración del BEN, la función inmune, hipocalcemia, el ambiente de la vaca y la ingesta de alimento, que es clave.
El BEN puede llegar a deteriorar la inmunidad y reduce el rendimiento de la producción. Hay muchos factores interrelacionados: La hipocalcemia y cetosis son los problemas principales de la transición y postparto. La ingesta de materia seca ayuda a solucionarlos. El foco en la cetosis requiere manejar la demanda de nutrientes para producir leche y la ingesta de nutrientes, logrando el equilibrio.
No se puede evitar el BEN, pero sí minimizarlo y lograr adaptación. Hay que recordar que ocurre la movilización de grasa para aumentar NEFA (ácidos grasos no esterificados) pero se debe procurar evitar la oxidación y cuerpos cetónicos, qué si se almacenan, llevan a un estado metabólico en el animal. Aquí es donde comienza el riesgo de cetosis por demanda de rendimiento de leche de la vaca y abastecimiento energético, que tiene que ver con la ingesta y habilidad de movilizar grasa.
Monitoreo: El abordaje, sugiere Duffield, es empezar por monitorear el estado del rebaño y si se identifica el problema, se puede usar medidas. Ese monitoreo de vacas con cetosis debe seguir en el futuro, con una bajada al nivel del grupo e individual. Es más importante enfocarse en el rebaño, donde se ve datos de prevalencia en el tiempo y decidir para mejorar la producción. Por ejemplo; ver qué pasa con el desplazamiento del abomaso; analizar el NEFA en preparto o cuerpos cetónicos en postparto, con herramientas que están disponibles.
Los aumentos en concentración de NEFA impactan en la salud, reduce la producción de leche y aumento de sacrificio. El betahidroxibutirato en el preparto aumenta una semana antes y afecta la producción lechera. Hay que monitorear vía test y también medirlo en el postparto, en las primeras 2 semanas.
La mayoría de las cetosis vienen por cómo se trató a la vaca en transición. Por eso Duffield sugiere monitorearlas 1 a 2 semanas. Los datos económicos muestran qué si se hace una vez por semana, es una buena opción. Hay una tira reactiva en leche que mide BHB, que detecta presencia de cetónicos en sangre, no aparece en leche u orina. La detecta 2 días antes. Lo importante es monitorear. Conocerlo abre la oportunidad y lleva a pensar en programas de monitoreo de acuerdo a los grupos existentes. El desafío es manejar el ambiente, el espacio, acceso a comederos, generar cambios en el movimiento por transición, densidad de energía en dietas faroff. El acceso al agua tiene que ser suficiente en este período, en la vaca, el puntaje de condición corporal también impacta. El consejo es solucionar primero lo grande, alentar a pensar en monitoreo en el rebaño. La detección temprana forma parte de un primer paso para la prevención y control. Ahí, la recomendación es una sola multiplicada por 3: Manejo, manejo y manejo.
El rol de la Monensina
Es un tema que para el especialista chileno forma parte de su doctorado. Esto lo dijo el Dr. Pedro Meléndez, quien abordó el rol de la monensina en la dieta de vacas preparto.
En transición, ocurre que la vaca come poco y sube la producción de leche y entra en fase BEN. “Sin embargo, no da lo mismo la pérdida de condición corporal y el BEN hay que manejarlo estratégicamente en transición, que es un período con desafíos físicos, metabólicos, inmunitarios y hormonales desde la gestación tardía a la lactancia temprana. Animales engrasados visceralmente serán más reactivos a la inflamación y podrán enfermarse más y tener desplazamiento de abomaso”
Como el feto crece, se aporta glucosa y se provoca el BEN y se liberan los NEFA. Disminuye el consumo alimento, aumenta la demanda glucosa, moviliza grasa y se aumenta la necesidad de calcio. Todo esto impacta en mayor pérdida de condición corporal, más problemas clínicos y metabólicos y la fertilidad cae. “Aquí es importante el enfoque preventivo. Los desafíos en transición son reducir la severidad de la hipocalcemia; prevenir las pérdidas de peso, movilización grasa excesiva y cetosis; adaptar rumen; prevenir la inmunosupresión severa e infecciones; y, estimular el consumo de materia seca”.
La invitación hecha por Meléndez es a pensar en el aditivo como un complemento. La cetosis es un factor complejo y se debe tratar para evitar un posible desplazamiento de abomaso, ojalá hacerlo desde valores 1,4.
Un estudio realizado en Cornell, en 2010 planteó la importancia de medir NEFA en preparto y BHB, lo que puede ayudar a evitar pérdidas de leche y condición corporal. “No se trata que esté perdiendo leche, pero puede que esté dejando de dar litros potenciales. Por ejemplo, con cantidades de 0,3 meq preparto de NEFA en preparto, se generan más enfermedades, menos leche y alarma en rebaño. Lo mismo si cuerpos cetónicos es mayor a 10 y 12 meq”. Si no se mide cetosis en primeros 5 días, se puede perder mucho. La cetosis subclínica produce daños grandes. Si no se mide la primera semana, las cetósicas medidas la segunda semana aumentan en 6 veces la posibilidad de desplazar abomaso. Baja también la fertilidad.
En el estudio que hizo Meléndez sobre Condición Corporal, una lechería con vacas de preparto en Dry Lot, en una condición de humedad, con una dieta principalmente pulpa de cítrico con una evaluación de la monensina, mucha cantidad de proteína cruda, dietas de 18-19% y hoy con no más de 17% se llega a buenas producciones. Se usó el bolo de monensina con 290 vacas 50-70 días preparto, el grupo tratado tuvo más distocias, que sobreengordaron. El bolo de monensina no sobreengordan si se usa de manera correcta. También mejoró la inmunidad, ya que la monensina contribuyó a bajar la metritis. Se demostró también, que hubo menos vacas con cetosis. “Se analizó la condición corporal al secado, vacas con baja condición y monensina al día 60, mejora medio punto. Además, dieron más leche. Son hallazgos que permiten una nueva visión cuando hay vacas delgadas, monensina pasa a tener un rol de apoyo en mejorar y evitar perdida de CC en secado. Además, la movilización de grasa fue menor usando monensina”
En América Latina: En Chile, Meléndez vio el efecto en BHB y sólidos, hecho en Las Águilas, 80 vacas 40 tratadas y 40 controles, secadas con CC 3, con monensina mejoraron con 0,2 puntos, muy parecido a Estados Unidos. En 60 días impacta en ganancia y perdieron menos condición después del parto. Con monensina, la curva de lactancia es más estable; grasa láctea, no deprime; en proteína, al día 7 más cantidad de proteína. Monensina y grasa en leche: Es recurrente, pero no es la monensina. La grasa en leche depende de varios factores, interacción que hay que tomar en cuenta. Cuando el manejo se hace bien, no tiene por qué caer, como lo dice estudio de Mike Van Amburgh. Monensina con 20% de almidón no baja la grasa, pero si es de 27% de almidón, sí se cae la materia grasa. El ambiente es importante y la monensina no va a mejorar eso. Igual se necesita cow comfort. Igual es el estrés por calor, hay que controlarlo Otra recomendación es que la monensina en vacas de CC normal al secado, se debe ponerlo en preparto 28-21 días, porque va a disminuir cetosis, NEFA y habrá disminución en la incidencia de membranas fetales.
El porqué de registrar
Marcello Guadagnini, especialista de Elanco Italia, hizo el llamado a registrar y a usar bien los datos, que es la forma de aprovecharlos. Medir es lo primero. De ahí se puede mejorar. En una lechería, las decisiones se toman sobre la base de la experiencia, fuentes bibliográficas (que a veces es muy lejana de la realidad predial). Cuando se es pequeño, ambas son las más recurrentes. Más que mejora, la idea es que sea mejoramiento continuo. Los objetivos claros, por supuesto, independiente del tipo de lechería. Además, pasar de las percepciones a las certezas. Lo otro: determinar prioridades, oportunidades de mejora del manejo y proceso; apoyar las decisiones con datos; medir el éxito de las intervenciones en forma prospectiva y retrospectiva; prever los desafíos futuros.
“En bovinos de leche se genera muchos datos, el desafío es utilizarlo de la mejor forma. Esto va a crecer, será necesario gestionarlo y ver qué indicadores generan valor.Hay muchos sensores y hay que tener el enfoque de qué significa lo que nos dicen. Lo primero es la generación de datos bien hecha, qué medimos, cómo lo medimos. Analizar los datos y cómo lo hacemos, la periodicidad, respuestas más complejas requieren análisis más fino”.
Calidad del registro y hacerlo en un solo programa, es un gran desafío para poder sacar provecho. También dejar en claro desde dónde proviene el dato. Los eventos y enfermedades requieren buen registro y consistencia, el asesor tiene que dar las guías y tener una definición estándar de la patología. En monitoreo, es importante ver quién lo hace y bajo qué protocolo; por ejemplo, esto se ve en condición corporal, el esquema de seguimiento tiene que ser estable; métodos de registro. La evaluación de los datos requerirá conceptos como los días medidos, número de casos versus prevalencia (muy importante en cetosis), registro demasiado detallado no siempre ayuda tanto; “Identificar factores de riesgo impacta mucho en patologías y en eliminación temprana en la transición. Hay que hacer correlaciones entre estrategias de manejo; la correlación entre enfermedades y producción de leche da respuestas; determinar la correlación entre enfermedades y lo reproductivo, un ejemplo es la metritis”.
Proyecciones y predicciones: Propone cambiar movimientos entre secas y prepartos, calcular los partos por venir, proyecciones para jaulas de terneros, por ejemplo; necesidad de espacio en preparto, metros cuadrados de cama requeridos en futuro, adaptarse a la densidad, ver las previsiones; determinar valor futuro (la eliminación no es negativa per se, es un potencial de mejoramiento productivo). “Concluimos que recopilar, escuchar y analizar datos es tiempo y dinero. Si se usa, el ganadero se animará a hacer los registros y es fundamental el rol del asesor. Conocer profundamente el proceso contribuirá en la rentabilidad del negocio”.
Salud y reproducción
El investigador argentino Julián Bartolomé, relató la experiencia en predio lechero en Argentina, datos locales con un trabajo con estudiantes de doctorado sobre el impacto de fertilidad, como también el ensayo hecho por Elanco en Remigio, predio de 1.100 vacas en sistema Dry Lot.
¿Qué pasa con la vaca en el preparto y la transición? Se produce una demanda del feto y de la glándula mamaria por glucosa. La vaca genera una resistencia a la insulina y se moviliza músculo y grasa, que termina oxidando y generando cuerpos cetónicos y cetosis. También, se genera hipocalcemia, inmunodepresión, bajo calcio y aumentan la NEFA. Asimismo, se producen enfermedades y eficiencia reproductiva. Entre los temas que recomendó está trabajar en subir la concepción al primer servicio. También preocuparse de las bajas dentro de los 60 días, monitorearlo y ver los programas usados en las lecherías; las enfermedades, que impactarán en ventas, muertes y fertilidad: Es un período en que casi la mitad de las vacas hacen un evento de enfermedad.
La doctorante Alicia Reumann analizó la tasa de concepción en vacas que no se enferman versus las que se enferman, un 7% en primíparas y 10% en multíparas. A juicio de Bartolomé, ahí hay que poner foco. En las vacas que se enfermaron no solo se afecta la concepción, sino que posibilidad de perder la preñez. No hay que olvidar que la metritis es la que más impacta en vacas. También, relató una experiencia con Capsula CRC de Elanco en la zona de Remigio, 1.050 vacas, que fue el primero en su tipo en ese país. Se usó vacas asignadas en agosto-diciembre, donde no hubo diferencias en cetosis ni en preñez al primer servicio, pero sí invitó a prestar atención en que hubo vacas que no llegaron a ser inseminadas en este dry lot. En vacas de tercera lactancia tratadas hubo una reducción del 40% en la medición de BHBA (cetosis). Además, al analizar producción de leche hubo un aumento, con una diferencia de 2 litros más en vacas tratadas en los primeros 60 días.