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HACIA LA EXCELENCIA
Visitamos el Fundo Nilhuis, ubicado en el sector de Filuco, Río Bueno, donde se encuentra la unidad central de la empresa perteneciente a la familia Gantz Grob. Originalmente, fue el único campo en el que se comenzó a trabajar en el rubro lechero alrededor de 1971, siempre como cooperados de Colun. Anteriormente, la actividad principal era la engorda de ganado. Hasta 2007, la empresa operaba en este campo, que albergaba una lechería pequeña y una engorda. En 2008 se estableció una nueva lechería, según relata el gerente, Alejandro Gantz. Operaron con 400 vacas en esta lechería hasta 2019. En ese año, adquirieron el predio de Nolguehue, el que contaba con una sala pequeña y otro en Crucero, destinado a la producción de forrajes.
Con la compra de los nuevos campos se inció un proceso de crecimiento y de ajuste al modelo productivo.
Alejandro explica: «Antes era un manejo bastante simple, pero con buenos números e ingresos por hectárea».
¿Cómo llegó a hacerse cargo? Él es ingeniero civil industrial y comenzó a ayudar a su abuelo Guillermo desde 2014. Con el tiempo, en 2018, comenzó a ad- ministrar y gerenciar el negocio. Hoy en día, es el representante legal de la agrícola y tiene a su a cargo otras actividades ligadas a al grupo. Su relación con el campo y la leche eran más bien distantes, pero como ingeniero, tomó el reto de enfocarlo y seguir creciendo. Profesionalmente, comenta: «No tenía nada de experiencia en el campo. Mi abuelo tenía el campo, pero nunca fue lo que se define como agricultor (tenía otras actividades) y mi padre tampoco estaba muy ligado. Me hace mucho sentido haber llegado a esta actividad, porque estamos en una zona agrícola en la que todos los negocios que vemos están ligados al agro».
Le llama la atención que, desde el mundo urbano, la generalización de la mirada es ver al campo como una actividad poco tecnificada y con pocos números. «Y es todo lo contrario, requiere gestión, planificación y optimización, temas en los que molesto a mis compañeros de universidad. Les digo que realmente hago mucha más ingeniería que ellos, que trabajan en un banco y yo en el campo. Aquí uno está todo el día gestionando y planificando». Esa es la clave de los productores que tienen números azules y los que no, explica, ya que se requiere números duros para medir.
Hoy en día, Nilhuis es un predio que ha crecido de 250 hectáreas útiles a casi el doble, con dos lecherías. La estrategia fijada consistía en llevar las vacas de final de lactancia a la sala nueva, lo cual se ha mantenido y actualmente ordeñan casi 700 vacas.
Modelo productivo
Don Sergio Cárcamo, administrador y experto en la historia del campo, menciona que han enfrentado inviernos favorables y otros muy complicados. Los temas más desafiantes en el predio son Lograr contar con la comida para cumplir el balance forrajero.
El sistema de partos es biestacional, con 38% en otoño y 62% primavera, con la intención de reducirlo a 30:70. En cuanto a la genética, la selección comenzó con Frisón, utilizando semen alemán hasta hace unos 5 años. En ese momento, empezaron a trabajar con ABS utilizando torosprimer nivel, priorizando sólidos y producción, sin aumentar en altura y tamaño.
El objetivo productivo se ha ido construyendo poco a poco, especializando aún más los procesos. Si bien al planificar, «Excel aguanta todo», en la práctica surgen muchos desafíos en los procesos. Poner en marcha un campo nuevo, sobre todo una lechería, lleva tiempo, ya que implica la creación de caminos, redes de agua, empastadas y mejora en la fertilidad. «Es relativamente rápido salir, pero echarlo a andar, no. Adecuamos la sala, hoy hay más espacio», destaca Alejandro.
Una vez en régimen productivo, el camino fijado les fue presentando nuevos desafíos. No se puede avanzar en una cosa sin mejorar los resultados en paralelo. La mejora en las empastadas, la salud podal, las dietas, las inseminaciones, todo debe crecer de manera armónica.
«Tuvimos la suerte de heredar una administración que llevaba muchos años funcionando bien, con muy buenos números. No tuvimos que revertir nada, en el fondo, tuvimos que tomar el desafío de crecer. Había un equipo muy bien conformado y al agrandarse, no es lineal el crecimiento. Cuando se duplica el número de vacas, surgen problemas que no teníamos cuando éramos más pequeños».
A comienzos del 2000, se planeó construir una sala con la visión de alcanzar 350 vacas, recuerda Don Sergio, quien lleva 50 años en la empresa. En 2007, se comenzó a operar la sala.



Crecimiento exponencial
Ajustar procesos y mejorar acciones fueron los cambios que empezaron a implementar como equipo. «Hoy el plan es consolidar el crecimiento, lograr las producciones por vaca que teníamos poco antes de crecer y subsanar los dolores que tuvimos debido al crecimiento. Compramos un par de vacas y el recuento de células somáticas aumentó, pero superamos la situación».
En 2022, se produjeron 4,5 millones de litros de leche, con unas 700 vacas en producción.
«Históricamente, nuestro sistema es bastante simple y la idea es no complicarlo, que la base sea siempre el pastoreo y forrajes de producción interna. Sin embargo, con la ayuda de SANO, hemos estado trabajando más en las dietas, pero sin complicar el sistema. No somos un sistema súper intensivo, pero hacemos ajustes precisos y bien pensados, que tienen efectos importantes, sobre todo en los sólidos y en la mejora de las curvas de lactancia. Las producciones por vaca estaban ahí, pero al mejorar la alimentación, tenemos mejores persistencias y producciones en lactancia completa. La idea es aprovechar al máximo el potencial genético de las vacas».
Las claves productivas se centran en un buen pastoreo, que han estado midiendo cuidadosamente en los últimos años, un mejor aprovechamiento de la alimentación y ajustes en la dieta «que no implican dar más comida, sino darla de manera más efectiva», destaca Alejandro.
Un aspecto que les gusta mucho es el ajuste fino de las dietas, basándose en apoyar y premiar a las mejores vacas y mejorar la alimentación de las que están un poco más abajo. Este proceso se lleva a cabo de manera continua, según explica Milenko Araya, jefe de producción. «Como trabajamos con SANO, vamos evaluando las respuestas a la dieta, observando los sólidos, la producción, el número de vacas y los días en leche, yendo al detalle».
Como empresa, esto les ayuda a realizar las inversiones adecuadas en el momento oportuno. Buscan maximizar la producción con los mismos recursos, ya que no están comprando más materias primas que antes, sino viendo cuándo y cómo se suministran. En resumen, avanzan hacia una alimentación de precisión. «Hay muchos asesores, pero aquí vemos un compromiso de la empresa SANO y un seguimiento de lo que se recomienda, que es lo importante. Valoramos el compromiso y la asesoría constante, esa disposición a estar abiertos a cualquier consulta, a hacer ajustes sobre los ajustes, a probar y ver respuestas».
Se trata de aprovechar una comunicación fluida, con un monitoreo diario de los números, adaptándolos a la realidad del predio, su logística, carros, comederos y personal. «Lo más importante para nosotros», agrega Yamal Medina, gerente general de SANO, «es estar en sintonía con la gerencia del campo, con el área productiva, con la administración y con los colaboradores en todas las categorías. Por ejemplo, siempre les digo que tienen un encargado del forrajeo que es espectacular. Lo que se formula y analiza es lo que llega. Cuando proponemos una dieta, es lo que se entrega. Eso nos da seguridad». Además, señala que el diagnóstico debe ser correcto, con recomendaciones adecuadas a la realidad de cada campo, teniendo en cuenta la logística interna, la operación y la disponibilidad de alimentos en el mercado. «No ajustamos la dieta, creamos una estrategia, siempre en función de las praderas». Aunque en inviernos y veranos muy secos, puede que prácticamente no haya pradera disponible, pero sí habrá ensilajes producidos en el predio, aprovechando la producción interna. El pastoreo es fundamental, agrega Medina, y sobre eso, se calcula la dieta base, la suplementación mineral y se realiza un seguimiento regular en el laboratorio, haciendo un seguimiento constante de los resultados y de los alimentos disponibles.
Esta temporada, los resultados han sido buenos, explican. El agrónomo de Sano, Francisco Quiroz, valora cómo los objetivos del predio se han ido cumpliendo, tanto en términos de sólidos como de producción. «Nos complace que la confianza que nos han dado se esté traduciendo en resultados productivos», afirma.
Por ejemplo, esta primavera ya han obtenido 3 litros por vaca más que el año pasado, según menciona Alejandro Gantz. En cuanto a los sólidos, mantienen un promedio año de aproximadamente 7,82. La meta para la primavera de 2023 es seguir mejorando el consumo de la pradera y mantener los sólidos.
Las inversiones y el crecimiento se han ido planificando. Por ejemplo, han casi duplicado los partos en primavera, lo que supuso un gran desafío. La inclusión del Milk Taxi con pasteurizador para la leche de transición y próximamente el uso del sustituto lácteo SANO han sido implementaciones exitosas. El equipo de ternereras también ha tenido un desempeño destacado.
«Hoy, el principal desafío es la escasez de mano de obra. Nuestra estrategia a largo plazo es simplificar procesos y depender menos de la mano de obra. Esto se refleja en el carro alimentador y el carro forrajero.

Los cultivos los contratamos, pero el ensilaje de praderas lo hacemos nosotros y, desde que comenzamos a hacerlo, la calidad se nota. Antes, cuando no teníamos la emboladora, dábamos mucha soya para suplir en invierno, pero ya el primer año con este equipo, no usamos más soya, porque mejoró la proteína, con alrededor del 17%. Y lo notamos cuando compramos bolos, es muy diferente». También han invertido en preparto, especialmente para los partos a partir de junio. «El preparto es clave», dice Yamal, «es parte de nuestra identidad, y el trabajo con el equipo, con Milenko y Francisco, es muy importante. Aquí, el equilibrio de la dieta es fundamental. Hemos realizado ajustes precisos, y actualmente estamos utilizando dietas con alrededor de 13 kilos de materia seca por vaca al día, con muy buen consumo. Hemos reducido las hipocalcemias, mejorado el pH de la orina y realizado cambios en la crianza, como la medición de la inmunidad, el aumento de la calidad del calostro y el uso de vacunas preventivas para enfermedades respiratorias y diarrea de terneros»
«En cuanto a la calidad de los forrajes», agrega Francisco, «uno de los aspectos importantes es la toma de muestras y su análisis. La disposición a que podamos tener esta herramienta y nuestros laboratorios nos permite medir con precisión cuál es el aporte que tenemos para poder formular la dieta. Con esto, podemos evaluar dietas precisas en preparto, en el período seco o en la lactancia, en cualquier período. Este análisis permite estrategias de precisión». La evolución y proyecciones de esta empresa se basan en la optimización de recursos en todos los niveles, según comenta Yamal Medina. Actualmente se centran en la nutrición, pero hay oportunidades para contribuir más, como en el ensilaje de maíz, desde la selección de híbridos hasta la determinación de los momentos adecuados para la cosecha. Tienen la capacidad de abordar nuevas áreas, innovar y realizar cambios razonables. «Valoramos mucho que sean un equipo muy cohesionado, con una buena dirección y un espíritu de trabajo en equipo. Cuando hay buenos equipos, los resultados generalmente son buenos. Lo que vemos en ustedes es simplicidad y una voluntad de no complicarse demasiado».
Como SANO, comenzaron trabajando en el predio Radimadi, donde la empresa desarrolla una engorda de 1300 cabezas al año, que poco a poco se está orientando hacia la crianza Angus. Actualmente, SANO los apoya en la producción de leche y carne. La comunicación fluida y la abundante información fortalecen mucho las perspectivas de esta empresa. Aunque ya estaban trabajando con una dieta muy buena, utilizando materias primas y sales preparto, el monitoreo ha sido fundamental para lograr lo que están obteniendo, con la capacidad de reaccionar y obtener buenas respuestas.