Internacional

Juventud conectada al futuro

La experiencia de recorrer lecherías en Europa marcó un antes y un después para Joaquín Parro, Ignacio Henríquez y Juan Ignacio Schilling, tres jóvenes productores chilenos que participaron de un viaje técnico para conocer de cerca cómo la automatización, la robótica y el foco en el bienestar animal están transformando la producción lechera en países como Holanda e Irlanda.

En sus propias palabras, compartieron lo que más los impactó y cómo planean aplicar esas ideas en sus propios campos.

Automatización que facilita transforma

Para Joaquín Parro, uno de los aspectos que más lo sorprendió fue la automatización integral de las lecherías familiares holandesas, especialmente aquellas que utilizan tecnologías Lely en sistemas estabulados con ordeño robótico. “Lo que más me sorprendió fue la gran automatización de los distintos equipos que tiene Lely para facilitar tareas diarias y tener un mayor control en sistemas estabulados con ordeña robótica”.

Pero también rescató algo que trasciende lo técnico: “Me impresionó lo comprometido que está el núcleo familiar en continuar esta pasión por la lechería, con hijos o hijas tomando el mando y siguiendo la tradición”.

Un sistema inteligente, conectado y más humano

Ignacio Henríquez fue más allá de lo que vio: imaginó lo que sueña implementar. Su objetivo es lograr un nivel de automatismo interconectado, donde la alimentación, la climatización, la luz y la humedad estén controladas de manera inteligente, sin necesidad de intervención manual. “Me gustaría tener ese nivel de automatismo y control de cada variable que afecta a la crianza y producción. Que todo funcione solo, sin tener que accionar un interruptor”.

Pero no se trata solo de eficiencia operativa: también lo ve como una mejora en la calidad de vida del equipo humano.

“Es hacer más eficiente el recurso humano y darle condiciones de trabajo más llevaderas, más humanas, más entretenidas, más livianas”.

Robótica, bienestar animal y mirada a largo plazo

Para Juan Ignacio Schilling, el viaje fue una reafirmación de lo que quiere para el futuro de su sistema: automatizar lo más posible, especialmente en contextos con poca mano de obra. Observó cómo los productores en Irlanda y Holanda usan la tecnología para sostener sistemas familiares con menos personas, pero con alto nivel de control y bienestar. “Vimos cómo agricultores que trabajan solos llevan sus lecherías con base en tecnología y robótica: ordeño, alimentación, limpieza… todo automatizado. La robótica aliviana el trabajo y, bien usada, es una tremenda herramienta”.

También destacó el impacto positivo en el bienestar animal, una de sus prioridades. “Las vacas están en mejores condiciones corporales, se ven más tranquilas, no tenemos cojeras. La robótica nos permite mejorar su calidad de vida. Y eso se vio muy claro también allá: el bienestar es una bandera de trabajo”.

AUTOMATIZACIÓN, TRADICIÓN FAMILIAR, EFICIENCIA HUMANA Y BIENESTAR ANIMAL:

Cuatro pilares que estos jóvenes productores ya no solo asocian con el futuro, sino con un presente que quieren construir, paso a paso, desde sus propios predios.