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La importancia del agua para el desarrollo ruminal
La función del consumo de agua por parte de las terneras va más allá si tienen calor y si necesitan refrescarse. La dieta líquida de leche o sustituto de leche no proporciona suficiente agua para permitir el desarrollo adecuado del sistema digestivo. El agua contenida en la leche o la que utilizamos para preparar el sustituto de la leche por acción de la gotera esofágica no ingresan al rumen y retículo, pasan directamente al intestino. Por esta razón consideramos que hidrata a la ternera, pero no favorece el desarrollo del rumen.
El agua de bebida es necesaria para el desarrollo del rumen, porque las bacterias ruminales que fermentan el alimento en el rumen y lo convierten en ácidos grasos volátiles (AGV) necesitan un ambiente acuoso para crecer. Los AGV son fundamentales para el crecimiento y desarrollo del rumen. Sin esta ingesta crítica de agua y alimento iniciador ofrecido tempranamente, el desarrollo del rumen se demorará y al destete las terneras sufrirán más en el proceso de transición.
El consumo de agua desde los primeros días de vida estimula el consumo de alimento iniciador y favorece el desarrollo del rumen a través de un mayor proceso fermentativo y producción de AGV. Numerosas investigaciones sobre oferta de agua para las terneras recién nacidos han demostrado que las terneras que reciben acceso a agua de bebida comen más alimento iniciador y ganan más peso que aquellos que reciben líquidos únicamente a través de leche o sustitutos de leche.
Ya un ensayo publicado en 1984 mostró que las terneras con acceso libre al agua consumían un 31% más de alimento iniciador y ganaban un 38% más de peso en las primeras 4 semanas de vida. Además, reportan menos terneras con diarreas y menor promedio de días con diarrea. Otro estudio de Wickramasinghe et al. 2018, comparó el suministrar agua desde el día cero versus la costumbre en EUA de suministrar recién a partir el día 17 de vida. Lo interesante de este estudio es que muestra una diferencia significativa de peso vivo de las terneras a los 5 meses de vida. Esta diferencia se daba a pesar de que no observaron discrepancias en el consumo de alimento iniciador. Incluso el estudio encuentra diferencia en la riqueza de la flora bacteriana del sistema digestivo. Esto resalta la importancia del consumo del agua de los primeros de vida en el desarrollo del rumen y el efecto de crecimiento en las terneras una vez destetadas.
Si bien los terneros muy jóvenes beben poca agua al principio, su disponibilidad es importante para que se acostumbren a tener acceso a ella. Es importante proporcionar agua a una hora constante todos los días, para que los terneros se acostumbren a la rutina. Lo que no cabe duda es que más allá de la temperatura ambiente, los terneros necesitan agua y la necesitan desde el inicio de la vida.
PARA TENER EN CUENTA
• El consumo de agua es fundamental para el desarrollo adecuado del rumen en terneras, ya que proporciona un ambiente acuoso necesario para el crecimiento de las bacterias ruminales.
• Es crucial que las terneras consuman agua desde los primeros días de vida para estimular el consumo de alimento iniciador y favorecer el desarrollo del rumen a través de un proceso fermentativo más intenso.
• Investigaciones han demostrado que las terneras que tienen acceso temprano al agua de bebida consumen más alimento iniciador y ganan más peso en las primeras semanas de vida en comparación con aquellas que solo reciben líquidos a través de la leche.
• El suministro adecuado de agua desde temprana edad también está asociado con una menor incidencia de diarrea en terneras, lo que contribuye a una mejor salud digestiva y bienestar general.
• Establecer una rutina constante de suministro de agua desde los primeros días de vida ayuda a que las terneras se acostumbren al consumo regular de agua, lo que es crucial para su desarrollo y adaptación.
USTED, ¿SABÍA QUÉ?
El agua de bebida es necesaria para el desarrollo del rumen, porque las bacterias ruminales que fermentan el alimento en el rumen y lo convierten en ácidos grasos volátiles (AGV) necesitan un ambiente acuoso para crecer.