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La nueva generación que apuesta al sector
Ignacio Henríquez, es ingeniero agrónomo y se autodefine como un apasionado por el campo. Desde los pies de la Cordillera de los Andes, Chile, acompañó a su padre en el proceso de adopción de tecnología y la incorporación del robot de ordeña.
Su lechería funciona en base a un sistema pastoril y hace más de 20 años que no cultivan, ya que se encuentran comprometidos y preocupados por la huella que deja el uso de fertilizantes, químicos y herbicidas. Su campo funciona con una raza pequeña, la Raza Rojo Noruego, quien les da 8.300 l por lactancia en promedio con 8% de sólidos totales, produciendo unos 20.000 l por hectárea.
El sistema de ordeño robótico llegó a sus vidas en el año 2015, cuando el ordeño se les empezó a dificultar por el costo de mano de obra. “El sistema de ordeño nos cambió la vida”, cuenta Ignacio. La implementación de este nuevo sistema les permitió obtener los datos necesarios para gestionar las grasas y proteínas en cada ordeño, logrando mejorar así, la salud mamaria del rebaño perdiendo menos vacas. Con los robots pasaron a ordeñar de 140 a 180 vacas.
Ignacio se pregunta: ¿Hay cambios en el nuevo perfil del agricultor? y la respuesta es sí. Los campos cuentan con nuevas generaciones trabajando, una generación cada vez más consciente de cómo y qué se produce.
“El agricultor de hoy es más analista, calcula antes de tomar una decisión, proyecta y se enfoca más en la sustentabilidad del proceso. Las nuevas generaciones pensamos más en el futuro. Tomamos más riesgos y entendemos que hay que involucrarse más en lo que hacemos para ser parte de los procesos”.
Desde Colombia, José Luis Pérez, Zootecnista de la Corporación Universitaria Lasallista es uno de los líderes de Agroganadera Guatapurí, una empresa familiar de Santa Rosa de Oso. Su padre fue uno de los pioneros en poner en funcionamiento los tanques de embrionamiento y en automatizar los ordeños.
Hoy en día José maneja algunas ganaderías como: Guatapurí, El Tabú, El Tabor y La Arabia. Guatapurí consta de 3 fincas: Montini, Belencito y La Fuente. Desde sus inicios se inclinó por trabajar en el levante y la genética, ya que es donde cree que se encuentra el futuro del sector. Además, siempre le interesó la alimentación de los animales, ya que en Colombia la mayoría consume concentrado. Es decir, compran a empresas que solo se dedican a hacer concentrados. A partir de esta necesidad se preguntó: “¿Qué pasa si hacemos nuestro propio concentrado con el requerimiento de cada vaca?”. Así surgió su empresa “Delan, nutriendo progreso”. Un reto demasiado grande, pero que le deja mucha satisfacción. Gracias a esto, hoy sabe lo que consumen sus vacas y cómo hacer que rindan más y mejor.
“Tenemos que arriesgarnos a hacer algo distinto para lograr ser sustentables y competitivos en este mercado. La ganadería está dejando la rutina para aprovechar la tecnología e innovar, a eso apostamos las nuevas generaciones y las ganaderías en las que trabajo”.
CHECK LIST
• ¿Hay cambios en el nuevo perfil del agricultor? y la respuesta es sí. Los campos cuentan con nuevas generaciones trabajando, una generación cada vez más consciente de cómo y qué se produce.
• El sistema de ordeño permitió obtener los datos necesarios para gestionar las grasas y proteínas en cada ordeño, logrando mejorar así, la salud mamaria del rebaño perdiendo menos vacas.
• “La posibilidad de medir cada trabajo y verlo reflejado en los litros de leche producidos es una de las cosas más lindas y atrapantes”.
• El agricultor de hoy es más analista, calcula antes de tomar una decisión, proyecta y se enfoca más en la sustentabilidad del proceso.
Tomás Dorronzoro es médico veterinario (UBA) y líder de San Andrés, un tambo ubicado en el partido de Lincoln, Argentina. Luego de la muerte de su padre, él y su hermano siguieron el legado de la empresa familiar y hoy son la cuarta generación de tamberos. Después de 10 años de estudio, Tomás volvió al campo y su vuelta trajo innovación y buenas noticias .Empezó a apostar por el legado: compró y alquiló vacas y el crecimiento fue tan grande que lograron las 600 vacas en ordeñe “Los cambios trajeron revolución al campo y a la familia”,cuenta Tomás.
Hoy la lechería consta de 350 hectáreas útiles, las cuales 220 son destinadas a vaca total. Se producen 20.000 litros de hectárea al año, con un promedio de 7,8% de sólidos y cuentan con 560 vacas en ordeñe y un proyectado a primavera de 650. Un modelo de base pastoril con suplementación con vacas kiwi cross, y se encuentran trabajando en un esquema de parto Bi – estacionado, lo que les permite organizar las tareas para lograr mayor bienestar en los operarios. La empresa participa de un movimiento llamado “CREA”, donde una vez al mes se juntan 10 productores jóvenes a analizar la producción y brindar asesoramiento a quienes lo necesiten. Un lugar de diálogo donde se intercambian ideas. “Toda idea cuando se comparte, crece”.
Tomás piensa que las nuevas tecnologías traen al campo nuevas formas de hacer y pensar los procesos, abriendo paso a las nuevas generaciones ya que muchos de los tambos están trabajando con personas jóvenes, recién recibidas. La posibilidad de medir cada trabajo y verlo reflejado en los litros de leche producidos es una de las cosas más lindas y atrapantes, afirma.“La mayor satisfacción es producir en el mismo campo que lo hacía papá. Donde antes se ordeñaba una vaca, ahora se ordeñan 6, es gratificante saber que sacamos adelante una empresa donde perdimos al líder”
Las nuevas generaciones apuestan y buscan crecer en el sector agropecuario implementando nuevas tecnologías que les permiten medir y evaluar sus rendimientos. El sector está dejando de a poco las viejas costumbres y empezando a innovar escuchando a los jóvenes. Animarse a implementarlas traerá grandes resultados y mejores procesos.