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Las micotoxinas en los ensilados

La tendencia durante este tiempo ha sido aumentar el uso del ensiado de maíz, por su alta y uniforme calidad nutricional (1,5 MCal/g MS de media), su fácil cultivo y altos rendimientos (hasta 3 veces más toneladas de MS/ha que la hierba). Sin embargo, la calidad de los nutrientes del ensilado varía año a año dependiendo de las condiciones climáticas, que durante el cultivo de la planta pueden afectar su contaminación por toxinas. En el campo, los forrajes están naturalmente en contacto con varios tipos de hongos, el más frecuente es Fusarium. La fusariosis es una enfermedad común en los cereales, afecta principalmente a la mazorca y a menudo es causada por F. graminearum, F. culmorum, F. poae y F. avenaceum.

Por lo tanto, los forrajes están muchas veces contaminados con micotoxinas de Fusarium, como por ejemplo los Tricotecenos (vomitoxina o DON), Zearalenona y fumonisinas, con un nivel variable de contaminación dependiendo del clima, métodos de cultivo, etc.

La vaca y el forraje contaminado con micotoxinas

Durante mucho tiempo se ha creído que la flora ruminal era capaz de detoxificar algunas micotoxinas pero después de varios estudios con vacas lecheras, los científicos han demostrado que es menor de lo que se creía. Heinz-Kiessling sin embargo, mostró que la eficacia de detoxificación no es la misma para todas las micotoxinas. DAS, T2, ocratoxina y zearalenona fueron parcialmente transformadas, mientras que no se observó ninguna degradación para DON y aflatoxina B1 en el estudio. Otras investigaciones midieron una degradación parcial de DON a DOM-1 y un metabolito menos tóxico (Prelusky et al, 1987 y Coté et al, 1986). HeinzKiessling también mostró que el descenso de zearalenona fue debido a una reducción de zearalenol, y principalmente (90%) a α-zearalenol, la cual es de tres a cuatro veces más estrogénico que la zearalenona. Por otro lado, las fumonisinas no son alteradas en el rumen (Pfohl et al, 1999).

Heinz-Kiessling probó que los protozoos son invariablemente más activos que las bacterias en el proceso de detoxificación, pero también, más sensibles a las micotoxinas que las bacterias (Westlake et al, 1989).

En un estudio alemán (Keese et al, 2008) investigaron la influencia en los patrones ruminales de una proporción de concentrado en la ración total, con y sin contaminación con toxinas de Fusarium. Demostraron que: suministrar una ración total con un 50% de concentrado y una concentración media de DON de 5.3 mg/kg de material, seca a 13 vacas Holstein Alemán. Al inicio de la lactación, observaron modificaciones en los patrones de fermentación ruminal: alteración del equilibrio de ácidos grasos volátiles seguida de una caída en el pH, crítico para el desarrollo de acidosis subclínica. Esto puede indicar un cambio en la comunidad microbiana debido al efecto directo o indirecto de la infección con Fusarium sobre la flora ruminal. Las micotoxinas de Fusarium ejercen sus efectos en la salud del ganado lechero a través de tres mecanismos primarios. El primer impacto es el aumento de la inmunodepresión, descrito por Surai y Dvorska en 2005. En 2009, Koroteleva et al, concluyeron que estas micotoxinas pueden deprimir algunos aspectos celulares de la función inmune, mientras que estimulan la respuesta humoral primaria a antígenos específicos.

El segundo impacto (principalmente de los tricotecenos) es una reducción de la cantidad de nutrientes disponibles para ser usados por el animal, debido a una menor ingesta y a una irritación del tracto digestivo (reducción de la longtud de las microvellosidades; Pinton et al, 2012).

Y por último, encontramos el efecto directo de la zearalenona y sus metabolitos en los resultados reproductivos debido a su efecto estrogénico (Klang et al., 1978).

Para el ganadero, los bajos resultados reproductivos, el aumento de la incidencia de enfermedades y las pérdidas clínicas o subclínicas en los resultados tienen un peso fundamental en su economía. Por ello, es crucial que puedan detectar y proteger a sus vacas de la contaminación por micotoxinas y disminuir así los riesgos de posibles pérdidas económicas.

Detección de micotoxinas en el forraje, ¿cómo combatirlas?

La detección de micotoxinas en la producción lechera no es fácil. Los problemas que provoca son habituales pudiendo ser adjudicados a otras causas. Para ayudar a los ganaderos a detectar este tipo de contaminación en su granja, Olmix ha preparado una herramienta sencilla que puede ser usada en internet, llamada Myco’Evaluator o Evaluador de micotoxinas (www.olmix. com/evaluator). De esta manera, los ganaderos pueden calcular la probabilidad de tener micotoxinas en la ración de las vacas antes de analizarla. El único método factible para reducir el impacto de las micotoxinas en la producción lechera y salud animal, es el uso de un secuestrante en el alimento de las vacas en conjunto de óptimas prácticas de gestión en la granja.

Dentro de las numerosas estrategias disponibles, existe una tecnología que permite modificar  la estructura de arcillas a nivel nanométrico. La misma funciona aumentando el espacio interlaminar de las arcillas con polisacáridos sulfatados marinos, disponibilizado así el 100% de su superficie y aumentando su capacidad de adsorción de micotoxinas. La eficacia de este nuevo material fue comprobada en un modelo in vitro dinámico (TIM-1) en Holanda en el instituto TNO (Demais and Havennar, 2006). En esta prueba, la montmorillonita interespaciada demostró su eficacia para absorber fumonisina y DON, siendo este último más eficaz que el carbón activado (Avantaggiatto et al., 2004).

También en España se llevó a cabo una prueba donde la tecnología de montmorillonita interespaciada, contenida en el producto MT.X+, aumentó la producción lechera de las vacas    (ver figura 1) sin alterar la cualidad de la leche (ver figura 2 y figura 3).

En la producción ganadera, sostener altos rendimientos vacunos asegurando la mejor salud animal, es la clave para mantener una economía estable y en crecimiento. Parte de esto se logra, evitando correr los mayores riesgos posibles y conociendo qué medidas son necesarias para asegurar la protección de estos objetivos.