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Las reglas de oro
Es tiempo de ensilajes, y con el fin de dar los consejos que permitan un proceso exitoso, Josera invitó al ingeniero agrónomo y consultor, asesor de empresas, especializado en forrajes conservados, Pablo Cattani. Dentro de sus productos Josera se destacan en los sustitutos lácteos y productos como los inoculantes para ensilajes. Por eso convocaron a este webinar internacional enfocado en ensilajes y pasturas. “Calidad de ensilajes de pasturas, tecnologías, procesos e insumos para lograr éxito en la confección”, fue la mirada integral que aportó Pablo Cattani, en una actividad que unió a productores de toda América Latina. “La sencillez es la máxima sofisticación”, dijo citando a Regis McKenna, ese es el enfoque para un sistema de conservación de forrajes. Es una tecnología de proceso e insumo, en que ambos van relacionados.
Insumos como los inoculantes no son para minimizar errores, si no para optimizar producción. ¿Qué es lo que ofrece cada forraje conservado? En el ensilaje de praderas es proteína y fibra; en ensilaje de maíz y sorgo, energía y fibra; y, en el ensilaje de granos, energía, por ejemplo.
Para altos niveles proteicos se requiere concentrar los azúcares solubles, para poder fermentar correctamente. Para eso hay que hacer un preoreo o presecado para concentrarlos. Aquí, Cattani dice que hay que tomar en cuenta la composición de la pastura, la cantidad de plantas por hectárea y la época en la que se hará.
El silaje de praderas es un sistema de conservación químico que está entremedio de la henificación y el silaje. Se conserva con un contenido de humedad de alrededor del 65% (presecado y con posterior fermentación). Esto producirá un alimento de alto contenido proteico y fibra de alta digestibilidad.
El presecado sube los costos, pero se compensa con la calidad obtenida. Un silaje de alfalfa requerirá analizar la relación azúcar-proteína, el largo de partículas para poder compactar y obtener mayor densidad; contenido de materia seca, que tiene que ver con la concentración de azúcares. Esto generará un costo controlado de la materia seca. Todo eso se traduce en mayor conocimiento y previsibilidad para el sistema.
“¿Por qué puede aumentar el costo del ensilaje de praderas?
Por razones como un bajo nivel de materia seca, bajas producciones por hectárea, pérdidas fermentativas y de conservación, pérdida física y energética en la extracción y suministro; y falta de estrategia de uso y planificación. Hay que considerar que los azúcares fermentables deben ser solubles y no los estructurales y complejos (como el almidón) y que la proteína solubilizada convierte la cadena proteica en compuestos nitrogenados (amonio aminoácidos) y compuestos no nitrogenados”, relata el especialista.
El presecado reduce la cantidad de agua transportada y la cantidad de efluentes que ayudan a sacar nutrientes como azúcares solubles del silo. Concentra el nivel de azúcares y mejora las condiciones de una buena fermentación, ya que las bacterias indeseables prefieren condiciones de baja materia seca). En esta carrera contra el tiempo que es el ensilaje, hay que llenar el silo rápidamente, al igual que el proceso de eliminación de oxígeno. Ojalá madurar el silo de pasturas hasta el día 35, recomienda Cattani, haciendo una o dos pasadas de inoculante.
La fermentación acética, si es larga, consume muchos carbohidratos solubles. Si se pasa a una fermentación láctica, será posible llegar a un mejor aprovechamiento. La fermentación butírica es generada por exceso de agua, falta o ausencia de sustratos, exceso de terra, restos de bosteo, entre otros. El inoculante contribuye a mejorar la performance y a evitar la fermentación butírica. “Tiene que haber correlación entre Ph y materia seca, si ambos son altos, no hay problema. Si quiero un pH más bajo, puedo agregar bacterias”.
El Presecado e inoculante se recomiendan para hacer silajes con más de 30% de materia seca, con lo cual se evita drenaje de nutrientes y menos efluentes en leche, para hacer un presecado, hay que tener cuidado en la elección de los lotes, si hay muchas bostas puede ser complicado. “¿Cuándo se inicia cortando el forraje? Si el objetivo es un alimento proteico, hacerlo en hoja bandera en gramíneas y en leguminosas cuando haya un 10% de floración. Más fibra y más proteína, porque las curvas de calidad y cantidad se cruzan en el momento reproductivo de la planta. En la alfalfa, se cortará sin flor y cuando está con el rebrote temprano (no más de una pulgada por debajo). La idea es mantenerse con niveles de 40% de FDN, para que el consumo sea de un 3% del peso vivo: más digestibilidad, consumo y contenido de nutrientes. Esa es otra ventaja del presecado, el secreto es concentrar materia seca”.
¿Cuál es el momento de corte ideal?
En la mañana temprana, tras el levantamiento del rocío. La altura ideal es 10 a 15 cm; alfalfa, 3 a 5 cm, idealmente, ya que sube mucho el porcentaje de materia seca. El ancho de corte es importante. Mientras más, mejor. El corte debe ser cuidado para favorecer el rebrote. Ojalá dejar el pasto en hileras para su posterior rastrillado. Cuando se corta el forraje, la capacidad fotosintética se muere, pero la capacidad respiratoria sigue. Por eso es que hay que cortar y secar rápidamente, que es el mensaje que Cattani ha compartido. Así se evita la pérdida de azúcares. “Por más que ponga inoculante, no corrijo la materia seca. Hay que acondicionar el forraje para que la calidad sea la buscada”, resume Pablo Catttani. Una recomendación es medir humedad para saber cuándo cortar con el proceso. Una posibilidad es medir en microondas, buscando un 40% de materia seca, por ejemplo, o usar un medidor de humedad, probados y calibrados, haciéndolo en las hileras y el silo.

El paso siguiente es rastrillar, para que tome volumen, siempre bien regulado y a una buena altura. Para mantener la picadora bien cargada, recomienda juntar 2 a 3 hileras como mínimo, esto mejora el rendimiento y, muy importante, más económico resulta operar rastrillos que picadoras. Los invertidores de hileras contribuyen a obtener más forraje y menos pérdidas. Cattani recomienda mantener cargado el rotor picador para mantener la uniformidad de picado, especialmente en cortes tardíos. Para lograr un gran tamaño de hilera, se recomienda usar un rastrillo agrupador de hilera, que es bueno para no tomar piedras. Cuando la picadora está bien cargada, se puede llegar a un ideal de picado de 1,5 cm. Hay que tomar en cuenta que ninguna porción sea superior a más de 10 cm, lo que puede incomodar al animal. Eso puede dar una mala lectura de comedero, pensando que está saciado. Para llenar el silo hay que fijarse en la compactación. Depende del peso del tractor; de la capa de distribución del forraje (15 cm); del tiempo de permanencia del tractor arriba del silo y de la materia seca. La tasa de llenado en pasturas se mide por el peso del tractor, dividido por un factor fijo que es 350. En uno de maíz, es el peso del tractor, dividido 270 con mayor peso del tractor requerido. El tapado es necesario y mandatorio al llenar. Siempre habrá una capa de pérdida, otra de transición y el del silaje bueno. Si no se tapa, se puede perder hasta un 15%. En el embolsado, se llena más rápido y se genera una buena anaerobiosis. La tasa de uso, como se va comiendo el frente del silo, es más eficiente. Menos frente expuesto.
Un consejo: si se ensila con silobolsa, la recomendación es que las bolsas estén lejos de la casa, por el factor humano, nunca cerca del camino o bajo árboles. La posición es en dirección norte a sur, para que el sol deteriore ambas capas de la bolsa.
Tras el proceso de espera, llega el momento de la apertura. El día que se abre el silo, inmediatamente entra oxígeno: el intercambio gaseoso es violento y penetra, por lo menos 10 cm dentro del silo. ¿Cómo y cuánto extraer diariamente? En climas templados, 30 cm y en tropicales, por lo menos 40 cm del frente expuesto. Siempre tapar una vez extraído el alimento. Independientemente de la materia seca y de la compactación que tenga un forraje, cuando se extrae 30 cm de la masa ensilada de la cara expuesta, habrá pérdidas de 4 a 5%. Cuando se reduce la tasa de extracción, también crece la pérdida.
La recomendación
Usar tecnologías como microbiología (inoculantes) no se recomiendan cuando el forraje es de mala calidad y con baja materia seca. No son una varita mágica, son parte de un sistema bien manejado. Por eso, Pablo Cattani es categórico. “Hay que aplicar procesos al sistema. Haciendo una concentración de materia seca, una concentración de carbohidratos solubles y asegurando que lo que más baja el costo es la concentración de materia seca. Si lo hago, cualquier insumo que le ponga va a ser barato, concentraré nutrientes dentro de la materia seca y esta tendrá elevado el potencial productivo y el insumo se pagará solo”. Así, lo que se obtenga será proteína y no NNP, pero, para ello debe ser el fruto de un proceso bien hecho, para luego tener un ensilaje extra. En eso, resumió, hay que aprender las reglas del juego y luego, jugarlas mejor que nadie. No hay secretos.