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Más allá de la formulación de raciones
“En dietas de vacas lecheras de alta producción se busca dar suficiente energía como para alcanzar el potencial genético, y mucha de la energía que las vacas reciben de la dieta viene en forma de carbohidratos, sea fibra o almidón. Ambos tienen cantidades equivalentes de energía bruta, pero la diferencia de energía neta entregada a la vaca depende realmente de su digestibilidad. La fibra siempre es menor en contenido de energía digerible que los granos porque es menos digestible que el almidón”, comenzó diciendo el Dr. Dave Combs en la Conferencia ‘Global Solutions 2020’. Como investigador y profesor recientemente retirado de la Universidad de Wisconsin en Madison, Estados Unidos, Combs ha enfocado su carrera al estudio de la digestibilidad de la fibra, desarrollando incluso un método para analizarla con infrarrojo NIRS llamado TTNDFD.
Al impacto de este parámetro en la mejora de los forrajes de dietas lecheras se refirió en el evento internacional llevado a cabo durante el mes de diciembre.
Mejora de la digestibilidad
Un concepto importante a considerar es que una mejora en la digestibilidad de la fibra y el almidón impactará en el consumo de alimentos y por ende en la producción de leche.
“La digestibilidad de la fibra de una dieta típicamente lechera en los Estados Unidos es del 40- 45% de la FDN, pero puede ir hasta el 30% e incluso el 16%. Esta variación puede significar hasta 2,5 – 3 litros menos de producción de leche por día”, indicó. La digestibilidad del almidón, aunque mayor, también es extremadamente variable en raciones de lechería. Su digestibilidad usualmente es cercana al 95% pero puede bajar hasta el 80%, significando una merma de 1,5 a 2 litros diarios.
Esto ha llevado a poner énfasis, en los últimos cinco a diez, en la mejora de la calidad del forraje a través de la mejora de su digestibilidad. Una de las tecnologías más antiguas ha sido la introducción de híbridos de maíz BMR (Brown Mid Rib, Nervadura Central Marrón) para silaje, cuya característica es la reducción del contenido de lignina. En la última década, otro gran cambio lo constituyó la introducción de maíces con endospermas más harinosos, mejorados en digestibilidad del almidón, así como líneas de alfalfa reducidas en lignina hace cinco años atrás.
Las mejoras también alcanzaron a las gramíneas forrajeras. “En Estados Unidos comenzamos a ver un interés revivido por incorporar más pasto a las dietas. La alfalfa y el ensilaje de maíz son nuestros forrajes primarios, pero hoy existe la posibilidad de alimentar con gramíneas de alta calidad en conjunto con estos recursos, y las razones es que actualmente los pastos tienen fibras de mayor digestibilidad”, subrayó el académico.
TTNDFD ¿Qué estudios son los más relevantes para conocer estos parámetros? Sin duda, FDN (Fibra Detergente Neutro) constituye la herramienta principal para evaluar el contenido total de la fibra. “La FDN limita el consumo por llenado intestinal, pero también es importante en la dieta para estimular la masticación y mantener la salud del rumen”, advirtió Combs.
Otros dos estudios se desprenden de este: aFDN, donde se trata la muestra con enzimas amilasas para remover el contenido de almidón; y aFDNmo (materia orgánica), un estudio donde las cenizas también son removidas durante el estudio FDN para eliminar contaminación del suelo en los forrajes. En ambos casos, para evitar posibles interferencias en una evaluación precisa del contenido total de fibra.
¿Son estos suficientes para estimar calidad de forrajes? No, por eso el Dr. Dave Combs desarrolló un método in vitro −publicado en un paper en 2015− para predecir digestibilidad FDN en vivo: TTNDFD, que significa Digestibilidad FDN del tracto total. “Si tenemos un buen estudio de laboratorio como aFDNmo, necesitamos una medida para conocer la digestibilidad de la fibra. Es decir que prediga, una vez consumida la misma, cómo se digerirá… qué pasa con ésta desde que entra a la boca hasta que es defecada por la vaca”, señaló. El estudio, explica el investigador, se construyó sobre la base de que la digestibilidad de las fibras es un proceso dentro del animal, no una característica intrínseca de un alimento.
“La vaca tiene impacto sobre la digestibilidad de la fibra debido a su velocidad de pasaje. Cuanto más tiempo pueda retener el alimento en su rumen, más tiempo tendrá para digerir el forraje. Teniendo en cuenta que la fibra se digiere lentamente, un mayor tiempo de retención puede aumentar la digestibilidad de la fibra. Por eso, debemos considerar qué tipo de vaca se ha involucrado para la estimación de este valor”, afirmó.
Gracias a su posibilidad de predecir la digestibilidad de fibra de un forraje específico de la dieta, TTNDFD constituye una herramienta práctica para la formulación de raciones. “Resulta un estudio útil para comparar e indexar forrajes, y también para pronosticar mejor cómo los animales responderán a un cambio de dieta”, agregó.
Desafortunadamente este estudio no se ofrece en todos los laboratorios. Si no se encuentra disponible, FDN48, qué es la digestibilidad in vitro de FDN después de 48 horas de incubación ruminal, puede utilizarse como un sustituto para rankear forrajes.
Más de 42%
Como se indicó, la Digestibilidad del tracto total ha abierto una puerta a la incorporación de pastos de alta calidad en las raciones. “Previamente a este estudio, los pastos se dejaron afuera como forrajes de alta calidad para lecherías por su mayor nivel de fibra total respecto al ensilaje de alfalfa o maíz… ¡pero se perdió de vista que, si bien tienen mayores niveles de fibra, también tienen fibras de mayor digestibilidad!”, señaló. “Como consecuencia, a menudo las dietas en Estados Unidos se han desplazado hacia raciones con mayor proporción de ensilaje de maíz, llevando a situaciones de altos niveles de almidón y fibra insuficiente”, advirtió.
Pero, ¿a qué valor de digestibilidad de la fibra se debería apuntar en dietas lecheras? Para el caso de vacas de alta producción, Combs recomendó una cantidad mínima de fibra del 28-30% de la materia seca (MS) con una digestibilidad mayor al 42%: “A mí me preocupan los forrajes con menos de 40% de digestibilidad. Mi observación a campo es que con este tipo de recursos no obtenemos los consumos que usualmente se verían y las vacas no se ordeñan tan bien. Debemos tener presente que un cambio de 2-3 unidades en la digestibilidad corresponde a suficiente energía digerible como para cambiar la producción en medio litro, así que es significativo”. La digestibilidad de las fibras, indicó, varía considerablemente entre forrajes. El rango, por ejemplo, es extremadamente alto en alfalfa, donde puede haber una variación de 20 unidades, incluso en materiales con FDN similares.
OTRAS REFLEXIONES…
“La clave para optimizar raciones de lechería radica en un correcto balance de carbohidratos, fundamentalmente almidón y FDN. Esto no sólo es importante para optimizar la producción de leche, sino que es crítico para la salud animal”. “Hay análisis que han sido ampliamente utilizados para evaluar calidad de fibra pero que no recomendamos. Tal es el caso de Fibra Detergente Ácido (FDA), ya que la relación entre lignina y digestibilidad de fibra no es precisa”.
Valorizar la digestibilidad
Hacia el cierre de su presentación, el Dr. Dave Combs planteó su propuesta a la audiencia: darle un valor monetario a la digestibilidad de la fibra como incentivo a productores y nutricionistas que reconocen los beneficios de alimentar con forrajes de alta calidad. “Se trata de generar un sistema donde podamos predecir el aumento del valor de ese forraje si tiene mayor digestibilidad de fibras. Concretamente, agregar un factor de ajuste por este parámetro en el cálculo del valor del heno”, concluyó.