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MECANIZACIÓN Y TECNOLOGÍA
Si bien no son un predio grande, sí lo son sus ganas de producir y hacer las cosas bien, lo que se ha notado en los buenos resultados en lo lechero y como empresarios. Los hermanos Gastón y Juan Carlos forman parte de esta familia y compartieron la historia productiva y sus vivencias. Los Mora son cooperados Colun y han vivido desde hace décadas en esta zona y contribuyen a impulsar la producción de leche en estas 42 hectáreas (con 36 aprovechables), las cuales su padre, Carlos, trabaja en sociedad junto a su hermano, Fermín.
Su padre, Carlos, está satisfecho por lo que han logrado. Él está a cargo de los terneros, entre otros aspectos, en conjunto con su hermano Fermín. Gastón está a cargo de la prestación de servicios y Juan Carlos está en la producción de leche. “Nosotros desde muy jóvenes comenzamos a prestar servicios con un tractor, resume Gastón. Lo arrendábamos en verano en las vacaciones. Cuando yo tenia 24 años comenzamos a dedicarnos con fuerza al tema con más maquinaria”, recuerda. “Había necesidad de servicios. Hay campos grandes cerca y necesitan apoyo en la campaña de forrajes en verano. Por ejemplo, partimos asistiendo a Agrícola y Comercial GM y ahora ya tenemos la campaña de pasto completa nosotros”. Así, poco a poco se han ido ganando un prestigio en esta área, donde destacan equipos modernos, seriedad, puntualidad y la calidad de lo que hacen.
Juan Carlos cuenta que su padre y tío comenzaron trabajando en sociedad en el año 2000, cuando se repartió el predio familiar. Ahí inició la historia de la producción de leche, labor en la cual participa desde hace 13 años. “Me motiva trabajar en lo de uno, en lo que a uno le gusta, con tranquilidad, aunque entre comillas, porque aquí se trabaja de domingo a domingo”, relata. Partieron con 40 vacas doble propósito. No fue fácil, ya que hubo tropiezos fuertes al principio: eran los inicios del sistema PABCO y la mayor dificultad era que la mitad del plantel tenía tuberculosis, lo que los podría haber desalentado. Fue difícil, pero no se amilanaron y tuvieron que comenzar a comprar terneras y poco a poco fueron seleccionando, hasta llegar a un plantel saneado con vaquillas holstein alrededor de 2005.
En paralelo, tuvieron que comenzar a hacer muchos cambios productivos. “Era difícil, los precios no eran muy buenos, las ballicas no eran lo que son hoy, se usaba la Tama y la Nui. Como familia, una vez que tuvimos listo el tema del plantel, nos dedicamos a la pradera. Comenzamos con ballicas perennes y a usar unas mezclas del tipo Sugar Mix, que eran bastante buenas y las hacia Colun. Ahí sacamos el primer lugar en el concurso de forrajes de la cooperativa con nuestros bolos y fue un tremendo orgullo competir contra empresas mucho más grandes”, agrega Juan Carlos.
En ese proceso de mejoramiento, fueron tecnificándose. Así, compraron una sembradora cerealera de 15 hileras, también sembraron nabos forrajeros. Luego, armaron un equipo para enfardar. “Generalmente no hacíamos fardo en nuestro campo. Salíamos a prestar servicios a nuestros vecinos y hacíamos fardos en medias, los que acopiábamos para la temporada. Luego vino la chopper para hacer ensilajes. Luego hicimos bolos. Los primeros dos años los bolos los hizo un externo”, comenta Gastón.

El despegue
El tercer año se produjo una situación que es bien común para los agricultores más pequeños: el prestador de servicios pasó de largo a un campo más grande. Eso los marcó y los hizo tomar decisiones que los llevaron a nuevos desafíos. Rápidamente, pese a que el campo es pequeño, tuvieron que adquirir una rotoenfardadora. “El pasto se pasó, se encañó y perdió calidad. La emergencia nos hizo ver que no era descabellado pensar en comprar una máquina. Como ya teníamos el equipo para fardos, se nos hacía más fácil. Eso sí, hasta ese momento, la prestación de servicios era algo que hacíamos en verano, con las horas que nos quedaban disponibles.”, indica Gastón.
Al comprar, tuvieron el punto de partida para despegar. Pagaron el noviciado ese verano, era un equipo usado, de difícil mantención, que les dio problemas. En paralelo, siguieron creciendo en el campo y, como comenta Juan Carlos, llegaron a las 120 vacas, alimentadas con el pastoreo y los bolos que venían de las medierías, principalmente hechos sobre praderas naturalizadas, que iban al preparto. Los bolos de calidad “extra” los hacían en su campo, con muy buenos niveles nutricionales.
Ese fue un momento donde se decidieron a avanzar. “Necesitábamos rendir un poco más, preocuparnos que no se nos pase el pasto. Junto a eso, vimos que todos querían hacer bolos. Los prestadores de servicios más grandes pasaban de largo por el campo y empezamos a dar servicios a clientes más pequeños, parceleros como nosotros. Le dimos fuerte y tomamos ritmo. Volvimos a comprar otra máquina más moderna, la cual tuvimos una temporada y media y ahí pasamos a una Kuhn”. Con el equipo técnico y comercial de Kuhn, explican, poseen una relación de más de 10 años, cuando comenzaron a adquirir distintos equipos, donde también destacan las tolvas fertilizadoras Rauch. “Entablamos una muy buena amistad, agrega Gastón, siempre nos han respondido muy bien con el servicio técnico y eso nos ha apegado mucho. Luego vinieron la segunda tolva, los rastrillos y el primer hilerador doble”.
Al momento de decidir por la rotoenfardadora, cuenta que, tras varias conversaciones, la decisión la tomaron por el respaldo técnico y las personas detrás de Kuhn. Así la elección se centró en la rotoenfardadora combinada FBP3135. La especialización y tecnificación fue clara. Y eso se notó en la lechería, tal como lo afirma Juan Carlos, desde el punto de vista productivo. “Nuestros fardos redondos salían de mejor calidad. Quienes vienen al campo a hacernos las raciones nos sacan la cuenta con bolos de 550 kilos mientras que los nuestros son de 700 kilos. Es mucho más compacto, mucho más apretado y si uno mantiene bien los cuchillos, se obtiene un mejor picado. Son más kilos y es mucho más barato en términos de petróleo y plástico”. Hoy tienen un pool de maquinaria grande y, gracias a esto pueden hacer todas las labores en el momento adecuado, borrar para esta parcela cuando es la ocasión para sembrar, fumigar o cosechar. El efecto en el predio y en el estanque es importante y obtienen un forraje conservado de mejor calidad, con mucho mejor contenido. Y Estas maquinas les abrieron las puertas para ir creciendo y entregando más y mejores servicios.
LA VISIÓN DE CERES
Alex Muñoz, Asesor de ventas Ceres Valdivia: “Nos conocemos hace harto tiempo. Siempre conversamos sobre la mecanización que necesitan y aportamos con la experiencia profesional. Guiamos hacia la máquina que necesitan y siempre mirando al futuro, buscando soluciones que les aporten. La base es la comunicación, que es muy fluida con ellos. Más que clientes, son amigos y estamos siempre dispuestos a ayudar para que su trabajo sea mejor hacia sus clientes y sea más aliviado. La disposición de la familia Mora es excelente, los hemos visto crecer, lo hacen profesionalmente, están prestando servicios en campos grandes por un mérito de ellos, por la responsabilidad, cumplimiento. Queremos que sigan creciendo y les vaya muy bien”. Sergio Amenábar, product manager Ceres: “Tener clientes de confianza es muy importante por la retroalimentación que nos entregan. Su experiencia es valiosa y ayuda a que cuando los técnicos de la fábrica vienen a Chile, puedan conocer las difíciles condiciones de trabajo, junto al uso intensivo que se da a las máquinas. Por ejemplo, aquí ellos hacen 15 mil bolos al año normalmente”.
Diego Patiño, técnico de desarrollo Ceres: “Nos conocemos hace años, les agradecemos la confianza que nos han brindado. Fueron los primeros clientes que nos compraron la rotoenfardadora combinada cuando partimos como Ceres. Siempre nos han apoyado y vemos cómo han ido creciendo, gracias a su buen servicio y trabajo”.
La lechería
En 2020, los Mora produjeron 500 mil litros de leche con 90 vacas, con buenos promedios, con suma de sólidos de 7.8. Actualmente están usando genética danesa, experiencia que ha sido muy buena, con vaquillas de buen desarrollo. “Antes usamos Jersey. Ahora, en partos de primavera tengo vaquillas de 30 litros, con sólidos de 7,6-7,7.”, explica Juan Carlos.
Uno de los temas que les gustaría tener para dar otro salto productivo es el del riego en praderas. Dice que el tamaño del predio los hace menos atractivos para los proyectos, pero están interesados. Este verano, pese a que las praderas se mantuvieron verdes, se les complicó, aunque tuvieron una experiencia muy positiva con el maíz forrajero. “Plantamos una hectárea, que nos sirvió para un mes de alimentación. Es un cultivo que la vaca lo cosecha directamente y este año vamos a sembrar 3 hectáreas. Me ayudó mucho a proteger las praderas, ya que combinamos el maíz con bolos”, junto a ello, sembraron 9 hectáreas de maíz para ensilaje.
Combinar la producción propia con la prestación de servicios es un tema en el cual tienen que compartir los tiempos. La idea es cumplir bien y hacerlo siempre con responsabilidad. Esta fuerza como familiar es muy valorada por Gastón. “Nos va bien por las ganas que le ponemos, nunca nos hemos querido ir de acá, por eso da resultados. Nunca hemos querido trabajar en otra cosa, hacemos lo que nos gusta y las proyecciones ahora es que nuestras praderas están bien y lo próximo es poner nuestro patio de alimentación”.
En invierno, comentan, se rompen mucho las praderas. Si bien esta temporada llovió poco, la inquietud está en protegerlas y esta inversión irá en ese sentido. El patio de alimentación complementará al existente con un sector para que las vacas puedan dormir, en un área de 360 metros cuadrados. “Nos permitirá cuidar las praderas y las vacas y, probablemente, podríamos meter algunos animales más”, explica Juan Carlos. Su proyección de crecimiento en superficie es limitada, pero sí piensan que es posible crecer en litros.
“La tecnología nos ha facilitado mucho más las cosas y si no fuera por eso, no podríamos estar los 2 en el campo. Ambos estudiamos ingeniería agrícola en Inacap. El campo empezó a cambiar antes que le metiéramos tanta mecanización, pero no olvidemos que quedamos con 26 vacas despues de la tuberculosis. Pero no bajamos los brazos y mi padre y el tío Fermín decidieron seguir”.
Agroservicios La Laguna se dedica a la prestación de servicios en cultivos, siembra y cosecha de maíz, ensilaje, pasterías y fertilizaciones de precisión. Sus teléfonos son el 994533312 y 994533319 y en Instagram agroservicios.la.laguna. “Nos diferencia la capacidad de rendimiento, concluye Gastón Mora, con 2 incorporadores de rastrojos, que nos dan un buen ancho; en pasto, con la segadora triple que corta 50-60 hectáreas propias, junto a ello, tenemos una Jaguar que permite un corte para 6 hileras”.


Un buen servicio
Modernizarse les permitió mejorar la alimentación del plantel lechero como también la fertilización de los cultivos, que todo se haga y se haga bien. Tecnologías como Kuhn, Rauch y Trimble, distribuidas en Chile por Ceres, están integradas en las distintas labores que realizan. Al conversar, destacan el compromiso de servicio en todo momento, incluso en emergencias en plena cosecha, lo cual valoran como familia. “Eso ha sido lo más importante, nos han ayudado y siempre tienen una solución. Hoy trabajamos prácticamente solo con ellos y si tenemos otras máquinas de la competencia, ya se están vendiendo”, destaca Gastón. En plena campaña de pastería 2021, , cuentan que la experiencia con Ceres – Kuhn lo ha ayudado a ir eligiendo equipos de acuerdo a sus necesidades,con buena asesoría. Dentro de sus equipos nuevos destacan rastrillos, segadoras y una rotoenfardadora combinada. “La FBP 3135 ha andado muy bien, agrega Gastón, estamos muy contentos con la máquina, que trabaja muy bien. Creo que marcamos un poco la diferencia con colegas. Nos preocupamos mucho de la mantención de los cuchillos y el picado es mucho mejor que la competencia. Nuestros clientes valoran que nosotros seamos agricultores, tenemos compromiso, siempre tenemos una respuesta. Nuestra experiencia con Kuhn en pastería es excelente. Hoy tenemos máquinas grandes como la segadora triple, que no pasa desapercibida en ninguna parte, la cual nos ha mejorado el rendimiento. Bajamos la velocidad para el corte y nos cambió la vida. Los rastrillos hileradores han andado excelente. Junto a eso, compramos tractores grandes. El equipo Ceres siempre esta presente. Pero el tema parte desde el gerente general, Nigel Sargent, siempre nos visita y nos ayuda a compartir experiencia y van ayudando a configurar las máquinas desde la fábrica. Recibimos una visita desde Kuhn Francia, quienes vieron el desempeño y trabajo en nuestras condiciones y quedaron sorprendidos con la realidad ante eso tienen que responder los equipos”:
En el caso de Rauch, la fertilización que logran es sobresaliente. “Creo que es la mejor máquina, son las más precisas, las más cómodas, la hemos comparado con otras y son espectaculares. Hay clientes que sí se dan cuenta, que se dan cuenta que la fertilización es homogénea, que los granos caen bien. Otros solo les interesa que fertilicen. Pero a los que se preocupan, notan la diferencia entre Rauch y otros y te lo hacen saber”.
El uso de los banderilleros satelitales Trimble fue una consecuencia del crecimiento. Cuando partieron usando las fertilizadoras Rauch, que trabajan a un mínimo de 18-24 metros, los necesitaron con urgencia. “Ha sido muy buena la asistencia y nos ha aportado muchísima precisión, ahora tenemos las máquinas y fumigadoras, que no nos pueden fallar. Tenemos 3 banderilleros que ayudan mucho”.
Como productores y prestadores de servicios, su visión frente a la mecanización agrícola es que la tecnificación ayuda, aliviana y mejora la producción. “En el tiempo, es un ahorro de dinero”, concluye Gastón. Para Juan Carlos, como productor lechero, en el campo, “la tecnificación se nota. Si se mantiene las praderas como corresponde, la vaca responde. Si uno se atrasa en las fumigaciones, fertilizaciones, la pradera lo nota. Aquí valió la pena la inversión y se nota mucho”.
Quieren llegar a 600 mil litros. Como familia, entre las metas están construirse sus casas y, por qué no, llegar al riego y el carro forrajero. En prestación de servicios, no cree que sigan creciendo, por un tema de hacer un trabajo de calidad, siempre.
