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Mejor ensilaje, más leche
“Debemos reconocer que el ensilaje de maíz es la reserva forrajera por excelencia para dietas de vacas lecheras. La producción de ensilaje de maíz y la de leche van de la mano en todo el mundo”, aseguró Randy Shaver al inicio de su disertación en la conferencia virtual ‘Global Solutions 2020’.
Profesor emérito de la Universidad de Wisconsin – Madison, Shaver se desempeña actualmente como consultor en el área de forrajes y nutrición. Y como tal, fue convocado por Smart Farming Chile para repasar aspectos claves que hacen a la confección de ensilajes de maíz de calidad.
Los estados de Wisconsin y California se llevan el primero y segundo puesto en la producción de este tipo de reservas en los Estados Unidos, y son líderes en la producción de leche y queso.
Factores de calidad
Como forraje, el ensilaje de maíz es único, ya que se trata de una mezcla perfecta de dos componentes. “Tenemos una fracción de grano o ‘fracción amarilla’ que contribuye principalmente con almidón y una ‘fracción verde’ o rastrojo que contribuye principalmente con fibra. Así, podemos ver que en promedio tenemos un 32% de almidón y un 40-41% de Fibra Detergente Neutro (FDN). Estas dos variables constituyen las medidas más importantes desde el punto de vista del análisis”, indicó.
Entre estas se establece una relación inversa: a mayor productividad del grano y mayor proporción de grano/rastrojo mayor el porcentaje de almidón y menor la FDN por un efecto de dilución. “La productividad del grano varía no solo de acuerdo a la genética sino también debido a las condiciones ambientales, la fertilidad del suelo, el momento de cosecha y también la altura de corte. Si dejamos más fibra en el campo concentramos almidón en la porción que es aprovechada. Así que quiero destacar que el almidón es altamente variable”, señaló.
En ambos casos, tanto fibra como almidón, la digestibilidad constituye un parámetro clave y determinante en la calidad final de la reserva.
Digestibilidad de la fibra
“La digestibilidad de la fibra es afectada principalmente por la lignina, que es indigerible. Esto dependerá del tipo de híbrido (ver Recuadro), pero también de las condiciones ambientales y la etapa de madurez. Así, si cosechamos demasiado tarde quizás tengamos aumentos en lignina y por ende disminución en la digestibilidad”, advirtió Shaver.
También la altura de corte juega un rol importante: la porción más lignificada del tallo se encuentra en la base, por lo que cortes altos dejan la fracción indigerible en el campo y aumentan la digestibilidad de la porción aprovechable. “Si podemos mejorar la digestibilidad de la fibra podemos lograr ganancias en producción y alimentar con más forraje y menos concentrados. Por ende, tener en cuenta estas prácticas de manejo resulta fundamental”, enfatizó.
La digestibilidad de la FDN, sin embargo, no lo es todo. También importa el tamaño de corte de esa fibra, ya que constituye −a través de su acción mecánica− un factor fundamental que impacta en la composición de la leche y el estado corporal de las vacas. A esta última se la conoce como fibra efectiva (FDNef), es decir, fracción de la FDN que influye sobre la masticación, la rumia (salivación y pH ruminal) y los movimientos del rumen.
“Dentro del rango recomendado, se debe picar fino si se tiene una materia seca muy alta en cosecha −cercana o superior al 40%− o existe un pobre procesamiento de grano. Si tenemos una materia seca promedio de 35% con excelente procesamiento de grano podemos empujar el largo teórico de corte hacia el rango mayor”, señaló.
HÍBRIDOS BAJOS EN LIGNINA
La digestibilidad de la Fibra Detergente Neutro (FDN) es influenciada por el contenido de lignina, que dependerá −entre otros aspectos− del híbrido de maíz utilizado.
En ese sentido, se encuentran disponibles en el mercado los maíces BMR (Brown Mid Rib – Nervadura central marrón), que han demostrado en numerosos experimentos y de manera consistente una mejora en el consumo animal y en la producción de leche. “Si vemos un resumen de datos del Departamento de Agronomía de la Universidad de Wisconsin – Madison, observamos que la digestibilidad de la FDN in vitro de los maíces BMR es un 6 a 11% superior al resto, y eso se debe a la disminución en el contenido de lignina. El cálculo de leche por tonelada también es consistentemente mayor”, resaltó.
Digestibilidad del almidón
En el ensilaje de maíz, la digestibilidad del almidón también es muy importante. “Cuanto mayor sea la digestibilidad, mayor será el contenido de energía neta de ese ensilaje, lo que nos dará una respuesta productiva potencial mayor o la capacidad de alimentar con menos granos”, advirtió. Esta se ve afectada principalmente por la madurez a cosecha (se debe apuntar a media línea de leche), el procesamiento del grano, el tiempo de almacenamiento (tenerlo como mínimo cuatro meses) y características propias del endospermo según el tipo de híbrido.
“La fermentación del ensilaje de maíz también mejorará la digestibilidad de almidón, y hay inoculantes disponibles en el mundo para ello. Sobre este tema quiero destacar el interés experimental que hay por mejorar, a través de inoculantes, la digestibilidad de la fibra e incluso la digestibilidad del almidón en etapas tempranas de la fermentación, con el fin de optimizar la calidad de la reserva con menos días de almacenaje”, relató.
Según el especialista, la posibilidad de poder influenciar con un buen manejo ha hecho que históricamente no se destinaran demasiados recursos a mejorar genéticamente al maíz por este aspecto. En los últimos años han aparecido en los Estados Unidos nuevos híbridos, pero un porcentaje menor es el que se emplea en la confección de ensilaje de maíz para la producción de carne y leche. Fundamentalmente son destinados a otras industrias como la del etanol. “Estén alertas a estos nuevos híbridos que están comercialmente disponibles en Estados Unidos. Posiblemente en un futuro cercano estén disponibles en otras regiones u otros mercados del mundo”, subrayó Shaver
Trabajar en equipo
Finalmente y hacia el cierre de su disertación, el consultor insistió en la importancia de trabajar coordinadamente entre asesores −agrónomos y veterinarios− para llegar con un mensaje unificado y preciso a cada finca lechera. “Un área donde pueden surgir discusiones entre ambos tipos de asesores sería en cómo manejar año a año el inventario de alimentos, teniendo en cuenta la disponibilidad y el potencial de productividad de los cultivos”, enfatizó.
Definitivamente, la integración de manejos agronómicos y de nutrición animal puede ayudar al productor a tomar mejores decisiones.