Genética y reproducción

Mejorando eficiencia en la futura lactancia

Hacemos grandes esfuerzos por mantener una nutrición adecuada en las vacas lecheras para que se vea reflejado su potencial productivo, sin embargo; gran parte de la producción láctea se genera por la CC y nutrición que podamos manejar durante el período de transición. Este período tiene tres etapas: el secado, el preparto y generalmente considera los primeros 30 días en leche.

Durante este período ocurren varios procesos metabólicos, cambios hormonales e inmunitarios que podemos modular mediante la alimentación y nutrición y no solo en la vaca, sino que estamos provocando cambios importantes en la ternera en vientre que determinarán el resto de su vida productiva.

Todas las vacas experimentan en menor o mayor medida problemas asociados al periparto: baja sensibilidad a la insulina, baja o alta CC, aumento de células inflamatorias en el periodo de transición, baja inmunidad y enfermedades subclínica o clínicas asociadas a enfermedades metabólicas. La mala adaptación a estos cambios puede resultar en una movilización excesiva de grasa y cetósis, desregulación de la inflamación e inmunosupresión y, en última instancia, enfermedades metabólicas o infecciosas en el período posparto como metritis y mastitis. Para prevenir la ocurrencia de estas enfermedades o disminuir las consecuencias de este período de alto estrés y requerimientos, es fundamental que la vaca llegue en un estado óptimo, tanto de CC como metabólico e inmunológico al parto, para que pueda sobrellevar con éxito la llegada a la lactancia y maximizar su potencial productivo.

SE HA DETERMINADO QUE LA RESTRICCIÓN DE NUTRIENTES DURANTE EL PERÍODO SECO Y EL PREPARTO REDUCEN EL DESARROLLO DE LA PLACENTA.

Muchos de estos cambios metabólicos ocurren desde el secado de la vaca. El período seco es necesario para permitir la regeneración del tejido mamario para garantizar una óptima producción de leche en la siguiente lactancia. Pero a su vez es el momento óptimo para clasificar vacas por CC y tomar acciones correctivas para la siguiente lactancia. Una vaca que llegue con una baja CC (menor a 2.75) tiene asegurado un menor potencial productivo y está muy correlacionado con menor inmunidad, lo que se traduce en: menor calidad de calostro e inmunosupresión en periparto lo que puede ocasionar metritis, mastitis u otras enfermedades infecciosas. El ideal es poder separar esas vacas y suplementar estratégicamente, las más flacas con ensilajes de buena calidad o praderas más un kilogramo de concentrado y las de buena o excesiva CC ensilajes de menor calidad o forrajes más toscos. Los requerimientos nutricionales de las vacas secas no son muy altos, sin embargo, hoy existe la información que el aporte de proteínas y la buena CC es fundamental para asegurar una buena calidad de calostro. Las Igs que van en el calostro se producen entre el día -35 y el -15, por lo que la inmunidad debe ser óptima en este período. Para asegurar la inmunidad, la vaca debe tener un hígado 100% funcional y recuperado de la lactancia, por lo que las vitaminas del complejo B son fundamentales. Si bien los requerimientos de proteína no son muy altos (12% PC para vacas y 14% PC para vaquillas), bajo nuestro sistema de alimentación pastoril, hay períodos del año que los animales no reciben esta cantidad de proteína en la pradera, por ejemplo, en los períodos secos de verano sin riego, donde las praderas no alcanzan el 9% de PC o en pleno invierno, donde muchas veces no hay pradera y se asignan los ensilajes de menor calidad a esta categoría de animales. De la misma manera la energía no debería ser muy alta durante este período, pero se requieren al menos 18% de almidones y 2.5 Mcal EM para mantención en el período seco.

EL PERÍODO SECO ES NECESARIO PARA PERMITIR LA REGENERACIÓN DEL TEJIDO MAMARIO.

Si bien los requerimientos nutricionales de la vaca no son tan altos, la nutrición de la ternera en vientre es fundamental para maximizar la futura producción de leche. Es en este momento donde se produce la programación fetal y los nutrientes que reciba, van a activar y desactivar genes para el resto de su vida. La mayoría de los requerimientos nutricionales en el período seco y preparto están dados por el desarrollo del ternero/a, los cuales tienen requerimientos especiales que son trascendentales para el postparto, el desarrollo en la etapa láctea y la productividad futura. Requieren proteína y aminoácidos que van a contribuir directamente con el desarrollo del sistema gastrointestinal y la capacidad de desarrollo y absorción de nutrientes tales como las inmunoglobulinas, proteínas, grasas y azucares del calostro y la leche. De esta manera van a ser más eficientes en el desarrollo en la ternerera y en el postdestete. Los requerimientos minerales de la vaca son importantes en el período seco, pero para la cría son aún más. En la vaca, los microminerales mejoran inmunidad, nutrición placentaria y recuperan el hígado actuando como antioxidantes, pero en la ternera en vientre son fundamentales. Los microminerales son los encargados de desarrollar el eje Hipotálamo-hipófisis-gonadas y por ende el sistema reproductivo de la ternera, sus hormonas y el desarrollo de todos los óvulos que va a tener esa ternera durante su vida. También son los encargados de generar enzimas y cofactores para el metabolismo energético.

Se ha determinado que la restricción de nutrientes durante el período seco y el preparto reducen el desarrollo de la placenta y por ende se reduce la vascularización de los placentómas, y entregan menos nutrientes a la cría, presentando crías pequeñas y con menor desarrollo de órganos internos por la menor irrigación de sangre. Se describen menor cantidad de cotiledones, aumenta el tamaño del corazón y del sistema nervioso. La suplementación con aminoácidos aumenta la irrigación y mejora el desarrollo interno explicando hasta un 20% de variación en el peso de nacimiento.

Es por todo esto que Lircay ha desarrollado un concentrado tecnológico exclusivo para este periodo Power Dry, donde mezcla el aporte de aminoácidos, vitaminas y minerales para la ternera en vientre. Utilizamos MaxFiber, complejo enzimático que mejora la digestibilidad de los forrajes, extrayendo más energía de una dieta de baja calidad y Oleobiotec, regulador natural de la funcionalidad ruminal que aumenta la síntesis de proteína bacteriana. Todo en 1 kg al día.