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Mucho más que estabilidad aeróbica

Hace muchos años que los inoculantes con Lactobacillus buchneri se emplean masivamente en el mundo. A finales de la década del ´90 comenzó a utilizarse esta bacteria láctica heterofermentativa en ensilajes, sobre todo en ensilajes de maíz de planta entera o grano húmedo. El objetivo principal del uso del Lactobacillus buchneri ha sido siempre el control de la estabilidad aeróbica por medio de la producción de ácido acético durante la fermentación. En un análisis más cercano se observó que la producción de este ácido es responsable de la inhibición del crecimiento de levaduras, los principales microorganismos causantes del deterioro aeróbico.

Usualmente hay un límite mínimo que la literatura científica recomienda al momento de inocular para controlar la temperatura del ensilaje después de la abertura. Este nivel se ubica en las 100.000 unidades formadoras de colonia (ufc)/gr de ensilaje. Así fue evaluado en un metaanálisis de Kleinschmit & Kung (2006) y también por EFSA (European Food Safety Authority) en el año 2013, al estudiar distintas bacterias heterolácticas −muchas cepas de Lactobacillus buchneri y una de Lactobacillus brevis− para mejorar la estabilidad aeróbica. Pero además del efecto del Lactobacillus buchneri sobre el control de levaduras y consecuentemente sobre la estabilidad aeróbica, esta bacteria inoculada ha demostrado recientemente efectos positivos en la mejora de la digestibilidad del almidón y en el control, por ejemplo, de micotoxinas.

Son estos nuevos datos los que a continuación se presentan.

Efecto sobre la digestibilidad del almidón

Ensilajes de maíz de planta entera o grano presentan como característica una mejoría de la digestibilidad del almidón a lo largo del tiempo, o sea, mientras más tiempo el silo permanece cerrado, mayor la degradación de la proteína Zeína. La Zeína hace como un cemento entre los gránulos de almidón, impidiendo su degradación. En un estudio con ensilaje de maíz (grano), Junges et al. (2017) llegaron a la conclusión que más del 60% de la posible degradación de la Zeína la hacen las bacterias del ensilaje, casi un 30% la hacen las enzimas de los propios granos de maíz y el 10% restante está dividido entre los hongos y los ácidos de la fermentación (Gráfico 1). Otra evaluación de Da Silva et al. (2018) con ensilajes de grano de maíz evidenció que el Lactobacillus buchneri es más efectivo que otras bacterias de inoculantes homolácticos para mejorar la digestibilidad del almidón.

En esa investigación, el ensilaje de grano rehidratado de maíz sin inoculación tuvo una degradación de alrededor del 79% de la materia seca (MS), mientras que el promedio de la inoculación de bacterias homolácticas fue del 81,7% y de la inoculación con Lactobacillus buchneri fue del 84,7% (Gráfico 2). Comparando esta última bacteria con el ensilaje control, serían más de cinco puntos porcentuales, es decir, un 7% más de degradabilidad.

Así, es posible evidenciar que además de una mejor estabilidad aeróbica, el uso de Lactobacillus buchneri ayuda a mejorar la degradabilidad del almidón. Con los costos que el maíz presenta en el mercado mundial, se hace evidente que el retorno sobre la inversión de este tipo de inoculantes es muy positivo considerando sólo este punto.

Efecto sobre el control de hongos y micotoxinas

El efecto sobre el control de hongos y levaduras del Lactobacillus buchneri también se encuentra bien documentado.

Una evaluación hecha por los científicos de INTA Salta, en Argentina, fue publicada en el Simposio Internacional de Calidad y Conservación de Forrajes en 2019 (Peiretti & Navarro, 2019). El tratamiento con Lactobacillus buchneri disminuyó el conteo de hongos y levaduras y mejoró la estabilidad aeróbica, como puede ser visualizado en el Gráfico 3. Una consecuencia esperada del control de hongos en los ensilajes podría ser la disminución de la producción de micotoxinas. Los investigadores del IRTA de Barcelona, en España, inocularon silaje de maíz de planta entera con Lactobacillus buchneri y lo compararon con el forraje fresco antes de ensilar y el ensilaje de maíz control. Se puede ver que la inoculación con la bacteria heteroláctica Lactobacillus buchneri fue responsable de controlar la producción de las dos micotoxinas evaluadas: Aflatoxina (Gráfico 4) y Zearalenona (Gráfico 5).

CON LOS COSTOS QUE EL MAÍZ PRESENTA EN EL MERCADO MUNDIAL, ES FÁCIL SACAR LAS CUENTAS Y VER QUE EL RETORNO SOBRE LA INVERSIÓN DE ESTE TIPO DE INOCULANTES ES MUY POSITIVO, CONSIDERANDO SÓLO ESTE PUNTO.

La Aflatoxina es considerada una micotoxina de almacenamiento, por lo que es esperable que se desarrolle mientras los forrajes están fermentando. Lo que se observó en el estudio fue que hubo una disminución de los niveles de micotoxinas en ambos casos, siendo aún menores en el ensilaje inoculado con Lactobacillus buchneri, muy probablemente por la mayor inhibición del crecimiento de hongos.

A su vez la Zearalenona, una micotoxina relacionada a daños reproductivos en los animales, sobre todo en hembras, es producida por Fusarium spp., un hongo que se desarrolla a campo. Pero lo que se observó en este estudio fue que hubo aumento de los niveles en el almacenamiento, presentando el forraje fresco menos Zearalenona que los ensilajes. Aún así, el ensilaje control presentó nivel de 10% a más de Zearalenona que en el ensilaje inoculado con Lactobacillus buchneri.

Consideraciones finales

Como se ha visto, además del efecto deseable del Lactobacillus buchneri en términos de estabilidad aeróbica del ensilaje, este microorganismo está siendo evaluado en otras ventajas, como la mejoría de la digestibilidad del almidón y el control de hongos y micotoxinas. Así, para calcular el retorno sobre la inversión debe ser evaluado teniendo en cuenta las múltiples respuestas positivas que se presentan. 

El uso de Lalsil AS, basado en Lactobacillus buchneri, permite obtener los beneficios antes mencionados.