Salud animal

¿Por qué decirle sí a la prevención?

La vacunación y el control de parásitos son de gran importancia en la salud, productividad y bienestar animal. Son manejos preventivos eficaces en términos de su relación costo-beneficio. Con estos se busca disminuir y evitar posibles enfermedades que pueden afectar a gran parte de nuestro ganado, generando pérdidas económicas considerables.

Es ideal que se establezca un calendario de vacunación y desparasitación en el predio que cuente con dos aplicaciones anuales contra enfermedades virales, bacterianas y parasitarias.

Finalmente, es importante reconocer qué enfermedades están presentes en nuestro rebaño y saber cómo combatirlas a tiempo. Esto es una responsabilidad diaria y constante que garantiza una mayor producción y bienestar.

Desparasitación en vacas lecheras

Las enfermedades parasitarias presentan una tendencia al alza durante el otoño y la primavera, lo cual coincide con el periodo de crecimiento de la pradera. Es por esto por lo que debemos optar por un plantel de animales libres de enfermedades, que puedan hacer una conversión de manera eficiente del alimento otorgado, y así alcanzar una mayor ganancia de peso diario o un aumento en la producción láctea.

Los parásitos se ubican en diferentes órganos del cuerpo, siendo los más frecuentes los gastrointestinales. Dependiendo del grado de parasitismo y del entorno de la propiedad, es la frecuencia del tratamiento. Como norma se recomienda dos desparasitaciones en el año, una a comienzos de otoño y la otra a comienzos de primavera.

Vacunación en vacas lecheras

La vacunación en las vacas es un complemento en el control de varias enfermedades y es fundamental porque traspasan sus anticuerpos al ternero recién nacidos. La vacuna se aplica en la “paleta” del animal con inyecciones subcutáneas. En general, se usan vacunas mixtas, pentavalentes o combinadas para aquellas enfermedades que son prevalentes en la zona.

Es muy importante aplicar todas las vacunas, ojalá en el periodo seco previo al parto. De este modo, otorgamos una inmunidad pasiva, en donde los anticuerpos existentes en el flujo sanguíneo de la vaca son capaces de cruzar la barrera de la placenta y, de esta manera, traspasar la inmunidad al ternero.

Mejor prevenir que lamentar

Al hablar de pérdidas de producción y rentabilidad en parasitosis es muy difícil de cuantificar. Sin embargo, existen estudios en donde es posible observar terneros con reducciones promedio en la ganancia diaria de peso vivo de un 15% a 20% durante la temporada.

Particularmente en ganado lechero adulto, existe aún hoy una idea general de que los bovinos lecheros en producción no sufren problemas parasitarios. Si bien es cierto que no manifiestan signos de enfermedad (bajo número de huevos en materia fecal, diarrea, decaimiento, etc.), lo que realmente ocurre es que las infestaciones subclínicas ocasionan mermas en la productividad. Así, el principal efecto negativo de los nematodos se refleja en la producción de leche; esta reducción puede ser de 1-2 litros de leche por vaca día, lo que puede deberse al efecto directo de los nematodos sobre el tubo digestivo o a una disminución del apetito que se traduce en un menor consumo y, consecuentemente, una menor producción de leche.

Impacto productivo y económico del Síndrome abortivo

a) Pérdida del ternero: se ha diagnosticado en casos de mortalidad neonatal, es probable que contribuya a la muerte fetal temprana. Además, es responsable de una reducción en el valor del ganado de cría hembra como consecuencia del aborto.

b) La vaca puede tener infecciones crónicas o nuevas durante la preñez, en los cuales el agente etiológico puede permanecer por largo tiempo en el tracto reproductivo causando infertilidad y reabsorción debido al tiempo transcurrido entre la muerte del feto y el tiempo de expulsión de los residuos fetales.

c) Disminución en la producción láctea por día de permanencia en el rebaño, por aumento del intervalo entre partos, por reducción del número de lactaciones, lo que puede prolongar la lactancia y aumentar los días del periodo seco.

d) Incremento del descarte: La productividad de una vaca lechera aumenta con la edad, y el descarte antes de la cuarta lactancia influye en una pérdida neta. La disminución de la fertilidad es la razón más común del descarte.

En síntesis, todos estos manejos preventivos son realmente importantes para mantener la producción y rentabilidad de nuestro rebaño. Actualmente, en el mercado farmacéutico, existen diversas alternativas para el control de parásitos realmente eficaces y con nuevos principios activos, en probienestar animal, que no han generado resistencia y donde su correcto uso, sin duda, tendrá beneficios económicos.

Respecto a la vacunación para un programa reproductivo exitoso, se debe trabajar y formular de acuerdo con las características sanitarias del predio, con la finalidad de minimizar las pérdidas económicas debido a enfermedades que disminuyen la producción y alteran los parámetros reproductivos.