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Preparados para el otoño

JAVIER SANHUEZA

La nutrición a nivel de terreno engloba dos partes sumamente dependientes la una de la otra para lograr los objetivos proyectados, uno es la nutrición teórica, en donde el nutricionista con base en análisis serios y confiables de todos los componentes de la dieta, ejecuta en software del más alto nivel, hoy al alcance de todos, proyectando dietas equilibradas y amigables para el animal, que cumplan las exigencias proyectadas tanto en producción de litros como nivel de sólidos, esta es una parte de la nutrición. La segunda, tanto o más importante, es el manejo nutricional, en donde veo que; aún hay muchísimo por mejorar, partiendo por algo tan básico como la disponibilidad de agua limpia y asequible, disponibilidad de espacios de comederos, arrimo permanente de la comida, calidad de la mezcla de la TMR, tamaño de picado, etc. Podría describir un sinnúmero de detalles que a la larga hacen las diferencias, en donde creo la más importante es la observación permanente de los animales, ahí podremos obtener valiosa información.

Los precios de insumos hoy en día, lamentablemente, están demasiado elevados, si bien el precio de la leche se ha mantenido en niveles razonables, el alza de los insumos ha sido bastante, sobre todo los proteicos, de ahí la importancia de contar con forrajes de alto nivel, principalmente henos y silos de alfalfa. Luego se nos viene la confección de Silos de Maíz en donde también veo mucho por mejorar, al respecto, algo tan sencillo como la densidad del silo, un tema que vengo chequeando hace bastantes años en donde recuerdo partimos con densidades de 450 kilos por metro cúbico en donde las pérdidas de calidad y volumen eran tremendas, superiores al 20%, y hoy en la temporada pasada hemos logrado densidades de 880 kilos por metro cúbico, que es un gran logro. Por último, el tema de tener una muy buena planificación en cuanto a balance forrajero es clave.

Hoy hay un sinnúmero de herramientas técnicas al alcance de todos, sin embargo, lo importante es usarlas permanentemente, realizar seguimientos y evaluaciones para hacer los ajustes necesarios. Según mi experiencia, las herramientas indispensables para desarrollar un trabajo serio en nutrición aplicada:

• Uso de software de punta, con un conocimiento acabado del tema.

• Análisis de Alimentos: hoy contamos con laboratorios del más alto nivel en análisis de forrajes. Estos análisis tienen que ser permanentes y no quedarse con el primer resultado y seguir formulando con base en ese resultado, pues la calidad de los silos va cambiando a medida que avanzamos en el consumo.

• Caja de Pensilvania para evaluar fibra: Sumamente importante para el tema de sólidos y salud ruminal.

• Análisis de Información (materia Grasa y Proteína semanal, Urea en leche semanal, RCS, UFC, lectura de comederos en cuanto a faltantes y sobras diarias).

• Y la principal, la observación permanente de los animales, que insisto nos dará señales claras de lo que está pasando con ellos. Bajo los esquemas actuales de precios y pautas de pago, hoy no podemos tener desbalances de ningún tipo en nuestras vacas, y para eso la planificación y monitoreo permanente es la base. Es común en nuestra zona centro sur que ya vamos quedando cortos de energía pues los cálculos de silos de maíz y maíz grano húmedo no fueron acertados, en cambio en el sur por calidad de praderas el aporte de proteínas se va haciendo cada vez menor por esta vía. 

Por último, creo que la planificación con base a lo que pretendemos para la próxima temporada, teniendo muy claro nuestras limitaciones y ventajas, es lo primero: Metas aterrizadas y concretas. Es sumamente importante tener un buen Inventario de forrajes, con una clara estandarización de sus respectivas calidades, conocer nuestras calidades de forrajes nos permite ir mejorando en el tiempo tanto en tema cultivo, cosecha y almacenamiento. Hoy en el mercado hay muy buenos profesionales del área nutricional, que los pueden apoyar tanto en la nutrición como el manejo nutricional que como les dije van muy unidos y necesarios para un buen resultado productivo.

DAVID VARGAS 

Tanto para sistemas con partos concentrados en primavera, biestacionales o de partos todo el año es sumamente relevante tener una adecuada planificación del balance forrajero del año, no solo en términos de volumen  de materia seca sino que también estimando la energía y proteína del mismo, Junto con esto, debemos poner énfasis en ejecutar de buena forma los procesos de almacenaje de excedentes y buscar una gestión eficiente del pastoreo semana a semana, contando con análisis actualizados de los forrajes que estamos utilizando en las raciones, dado que estos fluctúan de manera importante y sus parámetros estarán sujetos a aspectos variables como manejos, fertilización, tipo de suelo, precipitaciones, clima, variedades utilizadas, etc. Por lo cual los valores de un campo no necesariamente son representativos o aplicables a otro. A modo de ejemplo, esta es la evolución mensual de algunos parámetros nutricionales de praderas del sur de Chile durante el 2020, donde se observan diferencias respecto a los parámetros descritos en la literatura local y más aún, con las bases de datos pre cargadas de programas de formulación más usados (ver gráfica 1).

Una vez tengamos bien afinadas a las pautas de alimentación y de manejo nutricional desde una mirada macro respecto a la carga animal, volumen de forraje, compra de suplementos, etc., se recomienda comenzar a evaluar las raciones con mayor profundidad, teniendo en consideración las tendencias en pautas de pago asociadas a los sólidos. Vemos aquí una ventana para buscar obtener el máximo retorno posible según la pauta de pago vigente. En este sentido es relevante aplicar estrategias que nos permitan mejorar los indicadores de grasa y proteína sin mermar aspectos como volumen o reproducción. Esto lo podemos hacer revisando los parámetros nutricionales de las dietas de forma global (además de los ya clásicos porcentajes de materia seca, aFDN, almidones, proteína cruda, proteína soluble,azúcares y extracto etéreo) y comenzar a familiarizarnos con indicadores más específicos como son los aminoácidos, específicamente lisina y metionina. Los aminoácidos son los componentes primarios de las proteínas presentes tanto en músculos durante las etapas de crecimiento, como en la leche en la síntesis de caseína, por lo tanto, su deficiencia generará mermas tanto en crecimiento como en producción de leche. Los aminoácidos presentes en las praderas y forrajes también fluctúan durante el año. Nuestra experiencia nos muestra que las estrategias de suplementación de aminoácidos durante el periodo de transición y durante la lactancia son una herramienta valiosa para mejorar los indicadores de salud del rebaño, disminuir cuadros de cetosis, de hígados grasos, las inflamaciones generales y como consecuencia obtener mejoras productivas relevantes.

La invitación esta temporada es a evaluar estas estrategias, el cómo implementarlas en los programas de alimentación y medir su impacto en términos productivos y de mejora de rentabilidad.

FERNANDO KLEIN R.

Es fundamental poner atención en la preparación de las lactancias de otoño-invierno. Llegar al período de transición, que se inicia tres semanas antes del parto  y termina tres semanas posteriores a este, con vacas en buena condición corporal, idealmente 3,25 a 3,5 (en la escala de 1 a 5 que va de vacas flacas a gordas). Normalmente en esta época esto resulta más fácil de alcanzar que en los partos de salida de invierno-comienzo de primavera debido a que las vacas han terminado su lactancia en mejor condición corporal y el costo energético para los animales en verano es mucho menor que en los húmedos y fríos meses invernales. Por lo tanto, evitar llegar con una vaca sobre engrasada, en condición corporal 3,75 o más, debido a que esto puede ser inclusive más perjudicial para la salud y producción  que una condición corporal en el límite bajo. Para el pre-parto debe contarse con forrajes bajos en potasio, tales como heno, paja, ensilajes de cereales de grano pequeño, o inclusive praderas rezagadas por 75 o más días y que no hayan recibido aplicación de estiércol y/o purines. Complementar este tipo de forrajes con suplementos que apunten a fortalecer el sistema inmune, a prevenir problemas de hipocalcemias (clínicas y subclínicas) y favorecer una sana reproducción son fundamentales para un buen resultado productivo y económico Junto con esto, el manejo alimenticio y balance nutricional a inicio de la lactancia no puede fallar; asegurar un máximo consumo de materia seca de forrajes de buena calidad con adecuada complementación de concentrados y/o suplementos, minerales y aditivos permitirán el máximo aprovechamiento de la dieta completa alcanzando altos peaks de producción de leche y una buena persistencia de la curva de lactancia.

En caso de que se presenten precipitaciones importantes a fines de verano-inicios de otoño, que permitan contar con alta disponibilidad de pasto para las vacas en lactancia, tomar en cuenta las limitantes nutricionales de las praderas tales como el riesgo de intoxicaciones subclínicas por nitratos, hipomagnesemias, hipocalcemias así como prevenir cuadros de acidosis ruminal subclínica (ARS). Es importante realizar análisis periódicos de los forrajes (praderas y forrajes conservados) y utilizar suplementos de origen confiable que garanticen su composición nutricional e inocuidad. Pensar en un enfoque nutricional que privilegia optimizar la salud de las vacas es clave para producir leche con un rebaño sano y longevo, con altos porcentajes de sólidos y en forma rentable maximizando los márgenes netos. Los productores eficientes, tanto productiva como económicamente, saben por experiencia que la producción de leche no es un negocio de corto plazo, las cosas se deben hacer persistente y pacientemente bien y los resultados positivos sin lugar a dudas llegarán.