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RIEGO PARA PRODUCCIÓN DE BOLOS
Es un sueño que ha ido construyendo paso a paso. En este proceso de evolución, decidió especializarse en la producción de bolos para la lechería, enfocándose en el riego de praderas. Explica que irá aprendiendo en el camino, pero siempre con una gran vocación.
En la década de los ’70, las proyecciones eran distintas, lo que lo llevó a trabajar en diversas áreas. Sin embargo, hace algunos años, tomó la decisión de trasladarse al sur y enfocarse en el desarrollo ganadero. En 2015, inició el desarrollo de un núcleo genético de la raza Angus en su predio de Puerto Octay. Realizó un trabajo notable utilizando genómica, lo que le permitió lograr rapidez y precisión en la selección. El objetivo era criar animales con alta precocidad. A su vez desarrollar una actividad agrícola fue el sueño que tuvo desde niño y que lo acompañó a lo largo de toda su carrera profesional.
Crianza de precisión
La alta intensidad de la crianza le pasó la cuenta. Era muy exigente en el tema, con mucha presión y con problemas de mano de obra. “Las vaquillas se encastaban a los 12 meses, tuvimos el desafío de encontrar la mejor genética para la precocidad. El problema era la parición, ya que las vaquillas tenían un 20 `a 25% problemas de apego, no reconocían a sus terneros. Asimismo, en julio – agosto, nos fallaba la gente, en estos años pasaron más de 15 personas y todos terminaban reventados, era muy intenso”. El invierno de 2022 fue muy complicado y, familiarmente, tomaron la decisión de dejar la crianza.
El riego y el pasto, grandes protagonistas en esta historia
El predio de Germán tiene 160 hectáreas, de las cuales 90 son de praderas, planas, con ballicas de alta calidad, con muy buen pasto. Está en un suelo ñadi, que no es fácil de manejar, pero al cual Cisternas le encontró el camino para hacerlo. “Sufrí al principio y hoy soy un enamorado del ñadi, es un tema de conocerlo y manejarlo”.
Desde abril hasta junio, se obtuvieron buenas ganancias de peso. Durante el invierno, el pH disminuía considerablemente, y se aprendió a manejar el uso de cal para contrarrestar este efecto. En esta temporada, el ganado se trasladaba al bosque de taihuén para el preparto, con pariciones planificadas para julio. Posteriormente, se implementaban potreros de sacrificio con bolos en vacas y corrales, así como en vaquillas. Como cuenta, el trabajo y manejo se complicó. La duda fue qué hacer con el campo y, como se había postulado antes de la pandemia a la Ley de Riego, en 2022 lo aprobaron y decidió comenzar a regar, a hacer bolos de pasto para los clientes del sector. Así, Cisternas se convirtió en pasticultor. “Vi que era una oportunidad de negocio. Me dedicaré a mejorar y a producir pasto, fue la decisión que tomamos. Hoy tenemos casi 45 hectáreas regadas y buscamos ir aumentando, ojalá, llegar en unos 2 años, a las 90 hectáreas de praderas regadas”.
Cisternas comenzó a producir bolos para otros productores. Reconoce con humildad que está aprendiendo a hacer el manejo con riego, pero el entusiasmo es notorio. El sistema de riego que se está usando en el predio es el de riego por tazas, que es muy flexible para sus condiciones. Es un sistema semifijo el cual implica cambiar de posiciones diariamente, demandante en el trabajo, pero funciona con presiones medianas, lo que abarata su costo operativo frente a otras opciones. Se utilizan Aspersores Nelson en un marco de 13,5 m x 13,5 m. “Lo que uno hace es poner un plan de riego, con base a cada tipo de suelo, que es lo que he trabajado con el Ingeniero agrónomo Mario Wulf, quien es asesor del GTT Riego, al cual pertenezco. Ellos nos han ayudado mucho, en donde hemos aprendido, que es clave en el campo. Hoy estamos en un plan de riego de aplicaciones cada 7 días, ajustándose de acuerdo a los requerimientos del periodo estival”.

Durante nuestra conversación, Mario Wulf, compartió sus reflexiones sobre la temporada desafiante que estamos atravesando. “Es inquietante observar las proyecciones para el verano en la zona sur, pues se espera un aumento en las temperaturas. Enfatizó; la complejidad añadida a las decisiones agrícolas que implica esto, subrayando que el inicio de enero ha experimentado niveles de evapotranspiración altos, alcanzando aproximadamente 30 mm semanales”. Al implementar el riego, cuenta que hubo varios aprendizajes. Por ejemplo, le recomendaron no construir en invierno, porque puede complicarse. Sin embargo, en su caso y por la necesidad, lo tuvo que hacer. “Me resultó espectacular. Porque así, como es un poco más difícil hundir la tubería, es un poco más fácil hacer la zanja. Ganamos muchísimo tiempo en lo poco que se demoró la miniexcavadora en hacer la zanja. Aprendimos y lo hicimos rápido”.
Otro aprendizaje fue elegir una bomba potente en vez de un tanque acumulador. Así, concluyeron que una bomba de 100 hp, con variador de frecuencia, le permitió una operación a la necesidad real del sistema, con un muy buen resultado.


Germán Cisternas “CON EL TIEMPO, HE IDO CONOCIENDO A MUCHA GENTE EN LA ZONA Y OBVIAMENTE SON LECHEROS. LOS VEO CON MUCHA NECESIDAD DE TENER ABASTECIMIENTO DE COMIDA Y TIENEN QUE IR ARRENDANDO CAMPOS POR AQUÍ Y POR ALLÁ. SE TRANSFORMA EN UN PROBLEMA LOGÍSTICO NO MENOR, REQUIEREN MUCHO PASTO PARA SALIR BIEN EN INVIERNO”.
En esta temporada, en la cual está generando la primera experiencia de corte de pasto para bolos, Cisternas cuenta que hasta el momento el resultado ha sido positivo. Es cauto para decir la evaluación. “Luego del primer corte hicimos la fertilización a las 45 hectáreas, ahora estoy empezando con el riego, con medición diaria. Este es un proyecto en crecimiento” Proyecta hacer 3 cortes para bolos. El segundo corte debiera ser a mediados de febrero, con fertilización y con la última cosecha a fines de marzo, comienzos de abril. “Hasta el momento, vamos bien. Las proyecciones como negocio creemos que van a tener buenos márgenes. Me gusta, quiero hacer variaciones, incluso pensar en otros cultivos, queremos probar”.
Es un campo plano, que cuenta con praderas con ballicas Belinda, Super 9 (ballica, ovillo y festuca). Como hubo un cambio de rubro y el ganado se fue del campo, explica, va a faltar el bosteo, que es de una gran ayuda a la fertilización. Germán Cisternas dice que una herramienta es ingresar con grupos de 120- 130 vacas o 200 terneras, para que pasen el invierno, en convenio con otros productores. “Con eso mantengo los potreros con animales todo el invierno, eso se mantiene”. Los animales salen el 25 de septiembre y, desde ahí, se hace el manejo para el primer corte.
Como productor de alimentos para lecheros, dice que es un negocio diferente y entretenido. “Quiero ir aprendiendo para ser un facilitador para todos quienes están en el mundo de la lechería. Hay mucho por aprender para no encontrarse con sorpresas, va por buen camino, el tema es tratar bien al suelo y por eso estoy con el pastoreo de invierno y hago la fertilización de primavera”. Está preocupado por ir haciendo un muy buen manejo de la acidez del suelo, para apoyar el desarrollo de las ballicas y evitar el desarrollo de malezas.
“Vamos a probar. La teoría dice que el riego debería aumentar en un 30% la producción de forraje durante la temporada de fines de primavera-verano. Creo que no, va a ser incluso un poco más, dependerá de muchas cosas, como las temperaturas muy altas, que podrían estresar a las plantas. Todo se va a ver en el camino, donde el secreto va a ser midiendo y registrando todos los días”, concluye Germán Cisternas.
¿Cómo va a seguir?
El riego es una herramienta en la cual se tiene mucha fe y quiere ir viendo otros cultivos como la alfalfa, por ejemplo. Es una historia que está recién escribiendo y es por eso que la incluimos.