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Rumbo al Bienestar
En Mallarauco, Región Metropolitana, tuvimos la oportunidad de conversar con Cristián Reyes, gerente agrícola de Agrícola La Martina; Sergio Errázuriz, gerente general de Agrícola La Martina; Macarena Pérez, médico veterinario de Elanco; y Roberto Becerra, médico veterinario y director de certificación de Welf Cert.
La historia de Agrícola La Martina comenzó en 1992, impulsada por sus propietarios Joaquín Barros y Marcia Gundelach, a través de proyectos frutales en la zona central. Criando caballos y cultivando frutales, y luego se establecieron en Petorca, donde plantaron paltos y fundaron el reconocido haras Carampangue. En 2014 adquirieron Pahuilmo, como recuerda Sergio Errázuriz, cumpliendo así el sueño de Joaquín Barros de tener una lechería. En Talagante compraron dos vacas y, cuando se subastó el plantel de Pahuilmo, Barros decidió adquirirlo. Desde su infancia, Barros había admirado y anhelado Pahuilmo, que ya tenía varias décadas de historia
Hoy en día, Pahuilmo cuenta con 526 hectáreas, de las cuales 150 están destinadas a la producción de forraje, 62 hectáreas están plantadas con nogales, 16 con naranjos y 1,8 con limoneros. Así comenzó el desarrollo de la lechería en esta etapa. Joaquín Barros falleció en 2020, pero su esposa, Marcia, continúa con el proyecto con gran compromiso e interés. «Nos ha brindado la capacidad de ser independientes y hemos seguido adelante. Joaquín tenía una visión y Marcia nos ha proporcionado todos los recursos necesarios para llevar a cabo esa visión», destaca Sergio.
El proyecto continúa avanzando. Se han mantenido y cumplido los parámetros establecidos por Joaquín Barros: el sueño de una sala de ordeña rotativa, alcanzar los 40 litros por vaca, llegar a mil cabezas de ganado (actualmente son 800) y fortalecer la marca Lácteos Pahuilmo.
Paralelamente, cuando los paltos de Petorca se secaron en 2008, Joaquín Barros decidió establecer un plantel de cabras para mantener el empleo de sus colaboradores, el cual posteriormente trasladó a Pahuilmo. «Joaquín siempre tuvo un amor por los animales, aquí en Carampangue tenemos muchas razas y ejemplares; incluso tuvimos una ovejería», recuerdan.
Para el propietario, esta pasión era intensa y se alineaba con su visión productiva en vida. «Joaquín era una persona muy práctica, amante de los animales, y siempre se preocupaba de que los bebederos estuvieran llenos. Decía que mientras los animales estuvieran bien, se expresarían de la mejor manera. Se aseguraba de que los caballos y las vacas recibieran un buen manejo sanitario, alimentación adecuada y estuvieran sanos»
Es en este punto donde destaca el enfoque en el bienestar animal. «Es un negocio muy beneficioso que los animales estén bien. Para que se expresen de la mejor manera, deben contar con las mejores instalaciones, lo que implica tener buenos establos, cosechar en el momento adecuado, un adecuado manejo sanitario y proporcionarles las mejores condiciones para descansar. Además, hemos invertido en un Compost barn de 7.950 metros cuadrados».
Transformación
La marca Lácteos Pahuilmo fue adquirida y no estaba presente en los supermercados. Comenzaron en 2014 y, paso a paso, han logrado alcanzar sus metas. «Hemos tenido que innovar para revivir la marca. Era una marca muy antigua y reconocida, pero el desafío fue impulsarla», comenta Sergio. Este fue el hito fundacional tanto para la agrícola como para la quesería. Hoy en día, la situación es diferente: los productos se encuentran en las principales cadenas de supermercados como Walmart, Cencosud, SMU y Tottus, así como en canales de distribución para hoteles, restaurantes y servicios de banquetería.
La producción
Pahuilmo una lechería de alta producción, estabulada, donde produjeron casi 11 millones de litros en 2022, con 40 litros en promedio, 3 ordeñas diarias, con un plantel Holstein.
Del rebaño comprado originalmente, se mantuvo el fenotipo o tipo de vaca americana de los propietarios anteriores. Es una vaca grande de unos 700 kg, que produce más de 12 mil litros por lactancia, con grasa 3,8 y proteína 3,6.
Como queseros, se selecciona genéticamente con ese objetivo. A la vez, son proveedores de leche a Soprole. Pahuilmo es uno de los predios que está participando en la Certificación de Sustentabilidad para Predios Lecheros Chile Origen Consciente, impulsada por el ministerio de Agricultura y desarrollada por el Consorcio Lechero.
La producción de queso se basa absolutamente en producción propia. En selección genética, están operando con herramientas tecnológicas como el genotipado, para mejorar aún más y más rápido lo que están buscando. Van siempre hacia un manejo más eficiente del rebaño.
Y tienen muy claro que es factible combinar lo productivo con el bienestar animal. “Los conceptos que hoy se manejan del bienestar animal dentro de un marco ordenado, definido, se vienen trabajando hace unos 20-25 años, pero probablemente no éramos capaces de decir que estábamos trabajando en bienestar animal. Nos preocupábamos de las mastitis, de la calidad del forraje, de las patas, metros cuadrados por animal, camas limpias, bebederos, pero nunca lo declaraste ni lo mostraste al resto fuera de la industria, que en lo interno lo tenía muy claro. Pensamos que es posible que los animales estén muy bien y el negocio sea rentable, no tiene porqué ser un tema de mal entendido proteccionismo. Una vaca con bienestar animal, más producción tiene, más sana es, es más longeva, genera menos costos y sí más ingresos… ganamos todos”, explica Cristián

En lo práctico, por ejemplo, los tratamientos de mastitis; una persona dedicada a limpieza de bebederos; una persona dedicada a los forrajes; a la sala de ordeña y su mantención para que esté en buen estado. “Invertir en corrales nuevos es una gran inversión. Pusimos camas de aserrín y teníamos buenos estándares en muchos aspectos, pero nos era muy difícil subir la producción y fuimos quemando etapas hasta que nos dimos cuenta que la infraestructura era nuestro problema. Fuimos a buscar el mejor sistema e invertimos para mil animales, eso es alto, sobre todo en un rubro de rentabilidades ajustada”. Cuando se compró, agrega Sergio, les decían que había que sacar 11 hectáreas de cemento, que eran la lechería. Y no, no fue así, por el deseo de los propietarios. Ese gusto por los animales y por el rubro, pesó más que cualquier advertencia. La inversión en los corrales aumentó la producción, mejoró las condiciones del plantel. ¿En qué se tradujo? Menos mastitis, menos problemas podales, todo esto es bienestar animal.
En productividad y bienestar animal, a los 2 meses de hacer la inversión en las nuevas camas y galpones, se vio claramente menos problemas podales y de mastitis. Desde el lado de la quesería, aumentaron los rindes: De 9,5 litros por kilo de queso, bajó a 8,3 litros por kilo.


Welf Cert: Lo que se hace, se hace bien
¿Por qué decidieron certificar bienestar animal? Además de serlo, hay que parecerlo. Lo que uno hace día a día, hay que contarlo y promocionarlo, cuenta Sergio. Lo que se hace bien, hay que comunicarlo. Una muy linda herramienta fue lograr los estándares de nuestras vacas. Esa fue la decisión que los motivó a certificar bajo el sello Welf Cert. Y con la convicción de revisar procesos y buscar puntos de mejoramiento para que el bienestar animal que aplican los siga proyectando como empresa.
“Hacer las cosas bien y con bienestar animal es muy buen negocio, con un plantel muy bien tratado. Es indispensable que nuestras materias primas como Lácteos Pahuilmo vengan de vacas y cabras sanas, bien alimentadas, bien tratadas. Y eso transmitirlo al consumidor final, un alimento éticamente favorable, que consuma tranquilo, aquí se hace bien y con pasión”. “Es un sello bastante claro, exigente, en la línea del bienestar animal. Si íbamos a buscar algo, creímos que era la mejor opción”
LECHERÍA CAPRINA EN PAHUILMO
El enfoque principal es la producción de quesos, basada en un rebaño de 600 cabras. A diferencia del rubro bovino, aún queda mucho por conocer y aprender en la producción caprina. Cristian explica: «En Chile, este rubro ha estado más asociado a la agricultura familiar campesina, con un manejo muy básico. Por ejemplo, fue complicado encontrar conocimientos para una lechería de mayor escala y proyectarlo hacia la industria. Fue un desafío para nosotros». El enfoque ha estado en mejorar la genética, el manejo del alimento y simplificar el proceso. «En ambas lecherías, nuestro objetivo principal ha sido simplificar los procesos. Este rubro es bastante complejo como para complicarlo aún más. Nos enfocamos en los indicadores que buscamos y contratamos un asesor español que nos orientó en el manejo del rebaño». El manejo reproductivo es complejo debido a que las cabras tienen celos estacionales, lo que concentra la producción en primavera y dificulta el manejo del suministro de leche durante todo el año. Además, los partos se concentran en ciertas épocas, lo que complica la crianza.
Se aplicó mucha ingeniería «pahuilmana» y, desde hace un año, se ha seguido un régimen establecido. No hay que olvidar que la empresa se ha enfocado fuertemente en este rubro y se dieron cuenta de que en los estantes de las tiendas era un producto muy estacional, con una presencia fuerte en octubre pero que luego desaparecía. Aquí se planteó un desafío: poder ofrecer una oferta estable durante todo el año, destaca Sergio. Para lograrlo, desestacionalizaron la producción láctea e incluso compraron leche a otros productores, pero esto resultó ser muy inestable. Por lo tanto, tomaron la decisión de criar sus propias cabras para romper con la estacionalidad. Pahuilmo ha buscado estar a la vanguardia y ser innovadores, por eso dieron el paso de certificar el bienestar animal y convertirse en los primeros en ofrecer quesos caprinos de calidad en las tiendas minoristas chilenas.
El creador del sello Welf Cert, Roberto Becerra, explicó que al tomar contacto con Pahuilmo, hizo una preauditoría o una proyección general para imaginarse con qué se encontrarán al momento de auditar. “En la primera reunión, nos dimos cuenta que manejaban los conceptos claros de bienestar animal, procedimientos. En el mundo de rumiantes, nos encontramos que se pueden manejar muy bien, pero siempre flaquean los registros. Aquí la diferencia es que esto estaba avanzado, los trabajadores y encargados manejaban los conceptos de bienestar animal, como los tratamientos y manejos, muy bien abordados”. Personal entrenado facilitó esa parte y hubo que avanzar en las capacitaciones y su formalización. Al concretar las auditorías, eso ya se había solucionado. “Esto generó una mejora y cambio, las brechas se habían levantado y eso, en un lapso corto de tiempo, lo que es coherente con el relato de la empresa de no solo decir, si no que de hacer”.
Temas que destacó el especialista fue en que, si bien la gran mayoría de los conceptos funcionaban en la práctica, faltaba formalizar ese conocimiento y hacer. “Cuando se hizo la auditoría, el equipo estaba empapado de los conocimientos de bienestar animal y legislación, acción donde hubo un gran apoyo desde la administración”. También es importante el manejo de documentos y registros. Junto a ello, el saber hacer, con el uso de protocolos y procedimientos descritos para que los equipos de trabajo los usen, que forma parte de las acciones que hacen tanto en la lechería bovina como en la caprina. “Fue primera vez que auditamos una lechería de cabras, por lo que tomamos la lista de chequeo y estándar para las vacas y la adaptamos, documentar los requisitos específicos, la probamos y aprobamos, para auditar después. Hoy Pahuilmo es la primera lechería de cabras auditada y certificada en bienestar animal”.
La Dra. Macarena Pérez, médico veterinario de Elanco, destacó que el trabajo desarrollado en Pahuilmo, los buenos resultados y el mejoramiento continuo de sus actividades son evidentes y que, en la conversación con el equipo gerencial del predio, surgió esta posibilidad de certificar su bienestar animal. “Como Elanco, siempre se busca agregar valor al cliente, en diferentes áreas y buscando siempre la necesidad de diferenciación. Para empresas como Pahuilmo, han avanzado mucho en diferentes áreas y faltaba el paso para formalizar las acciones que a diario desarrollan como equipo, para que todos estén familiarizados con el concepto de bienestar animal y sepan por qué están haciendo las cosas que hacen a diario”. Las buenas prácticas están y por eso en lo productivo se nota un avance permanente. “si tenemos el concepto que un mejor bienestar animal resultará en una mejor producción, creo que todos podrían hacer las cosas mucho mejor enfocadas en este tema”.
Un tema que valora es el grupo humano de Pahuilmo. “Me sorprende la calidad del equipo, especializado en cada área, muy conscientes de mejorar en cada área en pro de ir mejorando y muy abiertos a que se pueda aportar y agregar valor”. Como empresa, relata, están apoyando técnicamente en el manejo de la TMR; en terneros, se ha notado un avance “donde da gusto la apertura a recibir sugerencias y que haya muy buen resultado”; en trabajo en capacitación a forrajeros. “Aquí son muy adeptos a que podamos capacitarlos en distintas áreas”.